"Me voy contento, dejo una Argentina de pie"

En su última jornada en el poder, Duhalde encabezó las celebraciones de un nuevo aniversario del día de la Revolución de Mayo, asistió a una ceremonia religiosa en la Basílica de Luján y recibió a las delegaciones extranjeras en el Congreso, saludando efusivamente a los presidentes Fidel Castro, Lula, Chávez y Lagos
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25 de mayo de 2003  • 13:29

Un sonriente Eduardo Duhalde, acompañado por el canciller Carlos Ruckauf, y sus respectivas esposas, saludaron a cada una de las delegaciones extranjeras que visitan nuestro país por la asunción de Néstor Kirchner.

Los momentos más emotivos del acto se centraron en las presencias de los presidentes de Cuba, Fidel Castro, que en el desfile de altos mandatarios ocupó el último lugar; de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva; de Chile, Ricardo Lagos; de Venezuela, Hugo Chávez; de Paraguay, Luis González Macchi, y de Uruguay, Jorge Batlle. Asimismo, entre los primeros en saludar a Duhalde, se encontró el representante de la realeza española, el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.

Almuerzo oficial

Una vez que los mandatarios y el heredero de la corona española ofrecieron su saludo formal, pasaron al Salón de Honor de la Cámara de Diputados, para compartir un almuerzo con Duhalde y, en su calidad de anfitrión, el presidente del cuerpo, Eduardo Camaño.

El menú elegido para agasajar a los dignatarios extranjeros consistió en una entrada compuesta por un plato llamado "molde de los cuatro colores", luego se sirvió medallón de lomo con verduras asadas y, de postre, una selección de dulces criollos más un café y petit fours.

Todo el almuerzo estuvo complementados por vinos Rutini Trumpeter Chardonnay, Trapiche Medalla y Chandon Cuvée Reserve.

Simultáneamente las delegaciones extranjeras, delegaciones y ex mandatarios, entre ellos los ex presidentes de Uruguay, Alberto Lacalle y Luis María Sanguinetti, el titular del BID, Enrique Iglesias, y el ministro de Vivienda y de Desarrollo de Estados Unidos, Mel Martínez, fueron servidos con un almuerzo en el Salón de Conferencias de Diputados.

Este grupo fue servido con bocaditos y empanadas de carne y con bebidas a elección.

El anfitrión de los invitados, en este caso, fue el canciller Ruckauf y su esposa, que declinaron hablar con la prensa porque, según su criterio, "hoy les corresponde hablar a los que asumen, no a los que se van".

La emoción de la despedida

En su camino hacia el Salón Azul, donde recibe a los mandatarios extranjeros que asistirán a la asunción de Néstor Kirchner, el presidente Eduardo Duhalde aseguró a la prensa que se va "contento" porque considera que deja a la Argentina "de pie".

Duhalde hizo referencia al libro que había firmado el año pasado, como compromiso de su renuncia.

"Allí escribí una sola cosa, que me comprometía a dejar a la Argentina de pie y me voy contento, la Argentina está de pie", afirmó el presidente, en un breve diálogo con la prensa.

El jefe del Estado saliente, en alusión a la asunción de Kirchner, aseguró que "nace un gobierno con enormes expectativas, con enormes esperanzas".

El comienzo de la última jornada

En su último acto de Gobierno, y antes de traspasar el mando a Néstor Kirchner, el presidente Eduardo Duhalde encabezó esta mañana las celebraciones de un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, que aprovechó para agradecer a quienes lo ayudaron a encaminar el país tras la gravísima crisis de diciembre de 2001.

Luego junto con todos los ministros salientes, Duhalde, funcionarios de distintos sectores, autoridades militares y eclesiásticas, participó de una solemne ceremonia religiosa en la Basílica de Luján, en donde agradeció a la Virgen de Luján por el resultado de su gestión.

El Presidente, que en algunos tramos de la ceremonia religiosa se mostró emocionado, escuchó del arzobispo de Mercedes, monseñor Héctor Di Monte, a cargo de la homilía, una exhortación a todos los argentinos a "empujar para adelante" y a "mancomunar esfuerzios para trabajar sin desgarramientos facciosos".

"Urge apuntar a la transparencia, a la eficiacia en el orden público, a la imparcialidad al servicio de la cosa pública y al respeto de los derechos de los adversarios", dijo el Obispo, quien también exhortó al "rechazo de los medios equívocos o ilícitos en la acción política y económica".

Duhalde inició en la residencia de Olivos con el tradicional "chocolate" del 25 de mayo, esta jornada, la última tras haber cumplido un período de gobierno de un año y medio luego de la gravísima crisis política e institucional que desencadenó en la conclusión anticipada de la gestión del radical Fernando de la Rúa.

Acompañado por su esposa, Hilda Chiche Duhalde; el jefe de gabinete, Alfredo Atanasof, y los ministros de Justicia y Seguridad, Juan José Alvarez, y de Defensa, Horacio Jaunarena, Duhalde expresó su agradecimiento a los jefes de las Fuerzas Armadas que se dieron cita en la residencia presidencial.

Estaban los titulares del Ejército, teniente general Ricardo Brinzoni; de la Marina, almirante Joaquín Stella, y de la Fuerza Aérea, brigadier general Walter Barbero, quienes pasarán a retiro cuando asuma Kirchner.

También se encontraban los titulares del Senado y de la Cámara de Diputados, José Luis Gioja y Eduardo Camaño.

El acto comenzó con el izamiento de la bandera nacional y la entonación del Himno en la Plaza de Armas de la residencia, adonde Duhalde y su esposa se mantuvieron todo el tiempo tomados de la mano, tras lo cual se dirigieron al quincho, donde compartieron el tradicional chocolate.

En un discurso a las autoridades presentes, Duhalde expresó su "gratitud a los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, a todos aquellos que durante este año y medio han acompañado con lealtad a las autoridades".

También expresó su reconocimiento a las autoridades legislativas y concluyó su breve mensaje con un "¡Viva la patria!"

Agradecimiento a la Virgen de Luján

Al término de ese acto, el Presidente y su comitiva se dirigieron al helipuerto donde abordaron el helicóptero que los condujo hasta Luján.

Desde allí se trasladaron en una combi hacia el Cabildo del Virrey, donde saludó a las autoridades presentes, encabezadas por el gobernador bonaerense Felipe Solá, tras lo cual cubrió a pie el trayecto que lo separaba de la Basílica de Luján.

Medio centenar de colectivos habían llegado desde distintos puntos del conurbano con manifestantes que se concentraron frente a la iglesia para vivar al mandatario.

Duhalde fue recibido en la entrada de la Basílica por monseñor Héctor Di Monte, arzobispo de Mercedes, quien estuvo flanqueado por el obispo auxiliar de Mercedes, Oscar Sarlinga, y el presbítero Jorge Torres Carbonell.

El presidente saliente, vestido de traje azul, con la banda presidencial y el bastón de mando, y su esposa, con traje de chaqueta larga y pantalón verde agua, se ubicaron en los dos sillones principales, frente al altar.

También se encontraban todos los ministros salientes, las autoridades militares y eclesiásticas, colaboradores, familiares y amigos.

Al promediar la ceremonia, en el momento de dar la paz, y antes de comulgar, Duhalde primero dio un beso a su mujer, luego recibió el saludo del gobernador Solá, y a continuación recorrió parte del templo para abrazar y besar a cada uno de sus ministros y colaboradores.

Se lo vio emocionado en ese momento, y al parecer se enjugaba alguna lágrima.

El obispo expresó que era un deseo de Duhalde agradecer a la Virgen de Luján por haber logrado pacificar el país luego de la gravísima crisis que desencadenó la renuncia de De la Rúa.

"Es un momento para dar gracias a Dios, a la Patria, para orar por las autoridades salientes y por aquellas que inician hoy su misión frente a los destinos del país y del pueblo", leyó en su homilía.

Recordó que la autoridad "ha de tener siempre en la mira el bien común como condición básica de un buen gobierno y el respeto de los valores, acostumbrándonos a una cultura del trabajo".

Di Monte lamentó que "hay quienes no consiguen realizar su condición humana fundamental al carecer de los bienes indispensables".

Insistió en subrayar: "Hemos vivido horas muy críticas en la Argentina, con el crecimiento de la desesperanza, de la falta de confianza en los marcos institucionales referenciales" y consideró "necesario serenarse profundizar la conciencia y apoyar las instituciones legítimas y prepararse para trabajar poniendo el hombro todos".

Al concluir el oficio religioso Duhalde, su esposa y las demás autoridades presentes, firmaron el libro de honor y salieron abriéndose paso entre una multitud.

Ya en el exterior de la basílica, cerca de un millar de personas lo vivaron y entre apretones de manos y besos, llegó finalmente al lugar donde estaba estacionada la combi, en la que se dirigió al helipuerto para regresar a la Casa de Gobierno.

Desde allí, pasadas las 11, partió hacia el Congreso para agasajar a las delegaciones extranjeras que llegaron para asistir a la asunción de Néstor Kirchner.

Fuentes: DyN y LA NACION LINE

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