Menem abrió una pelea por el gasto social

Supervisión: el Presidente colocó al jefe de Gabinete al frente de la administración de los U$S 1006 millones de ayuda, que eran ejecutados por Amadeo.
Mariano Obarrio
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3 de agosto de 1996  

El Gobierno ingresó en la gran movida por mejorar la puntería en la acción social. La cuestión conlleva un costado político: las penurias de pobres y desocupados socavan la imagen popular y peronista. No es un dato menor con las elecciones legislativas de 1997 a la vuelta de la esquina, trampolín inexorable para las presidenciales de 1999.

El presidente Carlos Menem activó ayer una jugada fuerte, que abre un conflicto nuevo. Colocó al frente de la administración del gasto social a su jefe de Gabinete, Jorge Rodríguez. Se leyó en la esfera del poder como una intervención en lo que hasta ayer ejecutaba Eduardo Amadeo, secretario de Desarrollo Social. Incondicional del gobernador Eduardo Duhalde, el hoy debilitado Amadeo se ve como un hombre jaqueado por los operativos de la Casa Rosada.

Tanto él como el ministro de Salud y Acción Social, Alberto Mazza, se debaten en una humana y ardua lucha por sobrevivir. Amadeo niega un recorte en sus funciones y en su futuro; en Balcarce 50, pícaros e influyentes menemistas lo contradicen.

El ministro del Interior, Carlos Corach, urdiría una idea a largo plazo: fusionar en una cartera Acción Social y Desarrollo Social, dependiente hoy de la Presidencia.

Paralelamente, el subsecretario general de la Presidencia, Ricardo Romano, elaboró un plan integral para combatir el desempleo y apaciguar el padecimiento de los pobres. Menem evalúa este programa. Esbozó, según Romano, una consigna: "Por cada peso de inversión en gasto social debe haber un peso de servicio a la gente".

Al presupuesto anual de 1006 millones de dólares que administra Desarrollo Social (316 millones en gasto social y 690 millones en pensiones no contributivas) se suman 500 millones del Ministerio de Trabajo destinados a capacitación laboral y profesional y 450 millones que el PAMI emplea en la tercera edad. De avanzar el proyecto Romano, expuesto ante el consejo nacional del PJ y elevado al Presidente, se intentaría justificar ese "esfuerzo presupuestario".

El clientelismo y los viejos favores políticos subyacen como fantasmas ante cualquier emprendimiento social.

Rodríguez reunió ayer en la ex Somisa a Amadeo y al ministro de Economía, Roque Fernández, con sus respectivos equipos técnicos. "El jefe de Gabinete se ocupará de supervisar el gasto social", deslizaron voces conspicuas del palacio gubernamental. "No es así", replicó Amadeo a La Nacion. Reseñó que sólo acordaron que el reparto ingresó en lo que se denomina el gabinete social, que dirige Rodríguez e integran Mazza, Amadeo, Fernández, Armando Caro Figueroa (Trabajo) y Susana Decibe (Educación). "Hubo varios temas; todo se centró en el desempleo", se atajó Amadeo. Furioso con lo que entiende como operaciones en su contra, asevera que en el Gobierno tiene amigos: Menem, Rodríguez y el supersenador Eduardo Bauzá. Amadeo informó anteayer ante el gabinete y el jefe supremo sobre la distribución de los fondos de ayuda social. El titular de la Sindicatura General de la Nación (Sigen), Héctor Agustini, intervino para señalar que la Nación guarda un severo control en el envío del dinero a las provincias, pero que en éstas le pierde el rastro.

No fueron pocos los menemistas que miraron de reojo a Amadeo. Añaden en la lista de críticos a su gestión a la CGT, la Iglesia y las provincias. Lo cierto es que Rodríguez ejercerá una más que significativa auditoría de los 1006 millones de dólares de erogaciones sociales de Amadeo.

Mientras este conflicto recrudece, pese a la anestesia política que significó el despido de Domingo Cavallo, Romano bate su propuesta. Dibujó sobre el papel una pirámide de prioridades: 1° desempleo; 2° deserción escolar y desnutrición; 3° minoridad, maternidad y tercera edad, y 4° saneamiento, vivienda, producción, subsidios y otros.

Los instrumentos del plan son:

  • Un foro de desarrollo social.
  • Una red nacional de solidaridad.
  • Un banco de iniciativas comunitarias.
  • Menem prometió estudiarlo. Una vez más, colocó el conflicto bajo sus pies.

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