Menem no le teme a otra detención

En Córdoba, denunció persecución
En Córdoba, denunció persecución
Orlando Andrada
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23 de junio de 2002  

CORDOBA.- El ex presidente Carlos Menem afirmó que no teme a otra eventual detención por la causa sobre el tráfico de armas después de que la Cámara de Casación le rechazó dos recursos de queja, e insistió en denunciar que es víctima de una persecución política.

Sostuvo que "no hay ningún motivo" para que se disponga su detención. "Eso me tiene sin cuidado. Eso obedece a una persecución política que pronto va a cesar en la Argentina", expresó.

En rueda de prensa, acompañado por su esposa, Cecilia Bolocco, aseguró que no existe un encuentro concertado con el presidente Eduardo Duhalde, mañana en La Rioja, y reiteró que si no se produce la ayuda del Fondo Monetario la situación del país se va a agravar.

Al insistir en la dolarización, Menem sostuvo que la Argentina debe adoptar una moneda única: "Elijamos el dólar, aunque le pongamos otro nombre, pero tengamos una moneda fuerte para que los más perjudicados no sigan siendo los trabajadores, los más humildes. Estamos en condiciones de hacerlo".

Acto sin cacerolas

Menem encabezó ayer un acto político de lanzamiento de su precandidatura en un salón municipal de Villa Tulumba, cabecera de una empobrecida zona del norte cordobés, a 150 kilómetros de la capital provincial.

El sitio fue elegido adrede para evitar manifestaciones adversas como las que debió soportar horas antes en el barrio privado Las Delicias, de la ciudad de Córdoba, donde participó del casamiento de la diputada nacional Martha Alarcia (PJ). En el ingreso -en un vehículo con vidrios oscuros- recibió insultos de militantes de agrupaciones de izquierda y en el interior un cacerolazo de los habitantes del country.

"No me van achicar por este tipo de manifestaciones perfectamente organizadas", dijo ayer Menem en Tulumba. "No es -agregó- preocupación para mí. No es la primera vez que me ocurre esto en la vida de político. Ya me sucedió cuando era presidente y antes de serlo."

Denunció que las protestas forman parte de "una organización perfectamente afiatada producto del miedo que están teniendo ya en este momento porque estamos avanzando grandemente (en la campaña por la presidencia)".

Dijo que está dispuesto a realizar sus actos de campaña a pesar de las manifestaciones adversas. "Los voy a hacer lo mismo. Yo le tengo miedo a Dios y, de ahí para abajo, a nadie", manifestó.

Ayer, las protestas no se repitieron en Tulumba. Imperó allí un impresionante operativo policial de seguridad que habría impedido cualquier incidente.

De todos modos, más allá de que nada anormal ocurrió, Menem no tuvo el contacto directo habitual con sus partidarios. Llegó y se alejó en un vehículo con vidrios polarizados cerrados y custodiado por guardias privados.

En su alocución, juzgó que el "odio y persecución" en su contra proviene "de un sector minoritario que representa a intereses espurios porque jugaron la carta de la Alianza (UCR-Frepaso) y fracasaron. Y entonces, es la culpa de Menem". En referencia a la gestión de Duhalde, expresó que el país está envuelto en el caos porque "no existe conducción y no hay gobernabilidad".

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