Menos publicidad y más participación

Según las leyes que fueron aprobadas, se acortarán las campañas y se limitarán los gastos proselitistas
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23 de junio de 2002  

Quien esté harto de los políticos tal vez tenga un alivio en las próximas elecciones: las campañas no durarán más de tres meses y la publicidad proselitista en televisión quedará poco menos que prohibida.

Si alguien quiere involucrarse más, en cambio, podrá intentar influir en la selección previa de los candidatos; quienes postulan el remanido "que se vayan todos" tendrían la opción de pelear para llegar ellos mismos a los cargos de poder.

Un poco por reacción al desesperado reclamo de transparencia y otro tanto por instinto de supervivencia, el Congreso ha empezado a diagramar en los últimos días el nuevo esquema que enfrentarán los argentinos a la hora de elegir a sus representantes.

Se trata de tres leyes ya sancionadas y otros proyectos largamente postergados que parecieron despertar de repente en medio de la crisis económica y de representatividad que afecta al país.

La reforma al sistema de designación de los candidatos aparece como la más impactante, pero no es la única sorpresa que encontrará la población a medida que se acerque la fecha de determinar quién sucederá a Eduardo Duhalde en la presidencia.

Después de una larga discusión, el PJ impuso el método que más le conviene para resolver su enmarañada discusión interna: un tiempo antes del comicio general (se prevé que sean por lo menos tres meses) todos los partidos que quieran competir deberán resolver sus candidaturas en una elección abierta.

La Justicia Electoral decidirá el día (será el mismo para todos) y cualquier ciudadano podrá votar en la contienda primaria del partido que quiera, con una única excepción: el afiliado a un partido no podrá votar en otro.

Por eso, se repartirán padrones diferenciados con los ciudadanos independientes, por un lado, y los militantes, por otro. Además, pese a que esas elecciones no serán obligatorias, los presidentes de mesa sellarán el DNI del votante para evitar trampas.

La oposición al PJ ha considerado esta modificación como una medida peligrosa. Elisa Carrió (Chaco), líder de ARI y segura candidata presidencial, advirtió que "los partidos con grandes aparatos podrán intentar influir en la decisión de sus competidores con menor estructura para imponer candidatos menos presentables".

Desde el oficialismo, el diputado Juan Manuel Urtubey (Salta) responde: "Justamente para evitar eso se dispone que las internas sean obligatorias y simultáneas. Cada partido necesitará a su gente para su propia elección y los ciudadanos independientes decidirán dónde participar".

Definiciones que faltan

El Gobierno todavía debe decidir en la reglamentación de la ley cómo se desarrollará el día del comicio interno. Fuentes del Ministerio del Interior adelantaron que se estudia exigir a cada partido habilitar por lo menos una mesa por distrito en el que vaya a competir.

Además, el ministro Jorge Matzkin ya explicó que aunque una fuerza tenga un solo candidato deberá presentarse con lista única a la elección interna.

Las fórmulas presidenciales serán las ganadoras de cada comicio, pero la conformación definitiva de las listas de legisladores quedará a criterio de las autoridades partidarias. Hay cosas que no se tocan.

Menos gasto

Otra de las reformas que regirán para el próximo comicio consiste en el estricto control de gastos a los partidos políticos y en los límites a la duración de las campañas proselitistas.

La nueva ley de financiamiento partidario fija un límite a los aportes privados que recibirán los candidatos y los obliga a blanquear ante la Justicia cuánto dinero reciben y quién lo pone.

El Estado seguirá siendo el principal sostén económico de la política, a partir de un fondo anual que se repartirá de acuerdo con los votos que obtenga cada fuerza en la última elección legislativa.

Nadie podrá gastar en la campaña más que el equivalente a 1 peso por cada elector habilitado en el ámbito en que compita. El cálculo resulta varias veces menor que lo invertido por la Alianza en 1999.

Además, no se permitirán actos proselitistas hasta tres meses antes de la elección presidencial (dos meses en caso de renovación legislativa). La publicidad en televisión, radio y medios gráficos sólo estará habilitada durante el mes previo al comicio, aunque con las restricciones al gasto deberían llevarlas a la mínima expresión.

"Esta no será la solución a todos los problemas de representatividad política, pero es un paso importante para canalizar los pedidos de la población", señaló el radical Luis Molinari Romero (Córdoba), uno de los impulsores de la reforma.

Esta reforma política que avanza en el Congreso y se traducirá en importantes cambios electorales podría incluir otra iniciativa muy novedosa: la que facilita la formación de nuevos partidos políticos.

Los diputados de la Comisión de Asuntos Constitucionales comenzaron a estudiar la posibilidad de flexibilizar los requisitos que se exigen para los partidos políticos y así permitir el ingreso de nuevas figuras e ideas al sistema.

Esta iniciativa cosecharía mayores apoyos en el Congreso que la que impulsa las candidaturas independientes, es decir, sin partido político. De hecho, el radicalismo ya se expresó contrario a las postulaciones por fuera de las agrupaciones partidarias y en el justicialismo las posiciones están claramente divididas. Sólo los partidos minoritarios alientan esta nueva forma de participación.

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