Milagro Sala: "Ojalá los Kirchner se queden 10 años más"

La polémica dirigente articula una red de grupos piqueteros; dijo que no piensa ser funcionaria
Marcelo Veneranda
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13 de diciembre de 2009  

"¡Este auto no es mío!", se apuró a decir, entre risas, Milagro Sala, líder de la organización barrial Tupac Amaru, tras descender de un coche último modelo de vidrios polarizados. La frase fue dirigida al actor Federico Luppi y al fotógrafo Sebastián Miquel, que, también entre risas, la recibieron en la puerta del Palais de Glace de la Recoleta, donde ayer quedó inaugurada una muestra fotográfica dedicada al trabajo de su organización.

El evento cerró una semana "reivindicatoria" para la dirigente, según indicaron en su entorno, que le permitió avanzar en la construcción de la red de organizaciones sociales con las que ya llega a casi todo el país, además de afirmarse en las villas de la Capital y el conurbano bonaerense, pero también incluyó una poco habitual declaración política de Sala. "Nos gustaría que los Kirchner se quedaran diez años más", dijo, en alusión al crecimiento que Tupac Amaru tuvo en los últimos años.

"Aclaro que el auto no es mío porque Morales va a decir que me estoy enriqueciendo", insistió Sala, todavía en la puerta, aunque ya sin la sonrisa. Se refería a su comprovinciano y senador por la UCR, Gerardo Morales, que hizo conocida a la dirigente de origen colla tras denunciarla por ataques intimidatorios y asociarla al manejo de drogas y la tenencia de armas.

Pero, al mismo tiempo, las denuncias del ex presidente de la UCR atrajeron la atención pública sobre el desarrollo de un verdadero estado paralelo comandado por Sala en Jujuy, con más de 70.000 militantes, miles de viviendas construidas, fábricas, hospitales, dos escuelas y hasta un supermercado propio, sin contar un parque acuático próximo a inaugurarse.

Una vez en el panel, que compartió con el integrante de Carta Abierta Aurelio Narvaja, la madre de Plaza de Mayo Tati Almeida y la periodista Sandra Russo, Sala sorprendió al explicitar su alineamiento con la Casa Rosada: "Si en cinco años logramos todo esto, nos gustaría que los Kirchner se quedaran diez años más".

La frase derrumbó todas las declaraciones de "autonomía política" que la líder jujeña esgrime cada vez que se la asocia con el matrimonio presidencial, pero va en línea con una semana de intensa actividad en la Capital: marchó junto con el piquetero Luis D’Elía en contra del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, exigió medidas de "blindaje social" junto con el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, y mantuvo reuniones con los dirigentes bonaerenses por su organización.

Tupac Amaru tiene presencia en 15 provincias del país, pero crece rápidamente en el área metropolitana, con trabajo en las villas 31, 13, 15 y 1-11-14, así como en Flores, Villa Oculta, La Matanza, Berazategui,

Con todo, en el diálogo que mantuvo con La Nacion Sala desmintió que fuera a convertirse en funcionaria del Gobierno, una versión que circuló en los pasillos del Ministerio de Desarrollo Social tras el conflicto con los grupos piqueteros por el plan oficial de cooperativas.

"Tampoco quiero ser candidata. Estoy muy decepcionada de una política en la que si sos del campo sos de derecha y si sos kirchnerista sos zurda", dijo, para sintetizar su posicionamiento: "Hay muchos argentinos que no son de ningún partido político y que necesitan comer".

Sus esfuerzos, según indicó, se concentran en seguir fortaleciendo la red de organizaciones sociales que encabeza Tupac Amaru, en la cual los jujeños asesoran a otras organizaciones sin experiencia en la administración de cooperativas. "Los integrantes pasamos a contar con las «espaldas» de la Tupac", graficó Juan Carlos Sancheta, dirigente barrial de Moreno. Se refería, además, al peso que implica contar con el "sello Tupac" a la hora de conseguir fondos del Estado y pararse frente a los barones del conurbano.

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