Moderada réplica oficial al Vaticano

Kirchner no quiso opinar, pero varios de sus ministros interpretaron que el mensaje de Juan Pablo II no apuntó al Gobierno "La ley de salud reproductiva es la respuesta más elocuente a lo que pide el Santo Padre", dijo Bielsa El canciller se entrevistará con el Pontífice el 10 de marzo
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29 de febrero de 2004  

El Gobierno respondió ayer con moderación a los pedidos del papa Juan Pablo II para que el país abogue por el derecho a la vida, en contra de la despenalización del aborto y en defensa del matrimonio y de la familia en los foros internacionales.

Incluso la primera línea de funcionarios interpretó que los dichos del Santo Padre no fueron una exhortación dirigida particularmente a la administración nacional, sino que, dijeron, se trató de la expresión de una posición histórica de la Santa Sede.

Ante el intento de contar con la opinión del presidente Kirchner a bordo del Tango 01, en el viaje de regreso desde Caracas, Venezuela, voceros oficiales dijeron a LA NACION que el Presidente no opinará sobre el tema.

El primero en recoger los consejos del Sumo Pontífice fue el canciller Rafael Bielsa, que, si bien dijo desconocer los dichos exactos del Papa, esbozó una consideración al respecto.

"La ley de salud reproductiva es la respuesta más elocuente a lo que pide el Santo Padre", dijo Bielsa desde Venezuela, donde se encontraba para acompañar al presidente Kirchner en la Cumbre del Grupo de los 15, que culminó ayer en la ciudad de Caracas.

"Lo secular y lo religioso en el Santo Padre están permanentemente en coexistencia", agregó, antes de emprender su regreso a la Argentina.

"Es preciso que el valor de la vida humana sea custodiado con esmero, atajando prontamente los múltiples intentos de degradar, más o menos veladamente, el bien primordial de la vida convirtiéndolo en mero instrumento para otros fines", enunció el Sumo Pontífice tras recibir las cartas credenciales del embajador argentino ante la Santa Sede, Carlos Custer.

Encuentro en Roma

"El tema no es lo que diga el Papa, sino la actitud que tome la Argentina respecto de esas manifestaciones y la actitud más clara es la ley de salud reproductiva", insistió Bielsa, que, según adelantó, se entrevistará con Juan Pablo II el próximo 10 de marzo.

Altas fuentes de la Cancillería explicaron luego a LA NACION que, a raíz de los consejos papales, se analizará si para asistir al encuentro previsto en Roma resultaría necesario llevar una posición fijada con mayor profundidad sobre la problemática del aborto.

"Además de ser jefe del Estado, el Papa es el padre de una religión y no me parece ni fuera de lugar ni una intromisión en asuntos internos", sostuvo Bielsa. [Las declaraciones] no están fuera del pensamiento de la Iglesia Católica", completó.

Las palabras del Papa cobran relevancia cuando se tiene en cuenta que en los próximos días el presidente Kirchner debe analizar las impugnaciones presentadas a la candidatura para la Corte Suprema de la jueza Carmen Argibay. En declaraciones periodísticas vertidas a poco de ser propuesta para ocupar el cargo, la jurista se declaró atea y se pronunció en favor de la despenalización del aborto, sobre lo cual se informa por separado.

Consultado por LA NACION, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, interpretó que las palabras del Papa no fueron una exhortación hacia el Gobierno, pues destacó: "No está en debate en nuestro país la posibilidad de modificar la reglamentación legal en torno del aborto".

Además, procuró desvincular los consejos de Juan Pablo II de la postulación de Argibay. "Lo del Papa es un planteo histórico. No corresponde mezclar las cosas. Además, lo de Argibay es una posición personal. Yo, personalmente, estoy en contra del aborto, pero no diría que estoy en desacuerdo con Argibay porque nunca pude hablarlo en profundidad con ella, y para fijar una posición debería conocer a fondo su pensamiento", señaló.

El secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri, dijo a LA NACION que el mensaje del Papa fue el planteo de "una posición histórica y tradicional de la Santa Sede, y no un reclamo dirigido al Gobierno como tal".

"Yo no interpreto que las palabras del Papa constituyan un reclamo directo al Gobierno. Entiendo que expresan, más bien, la preocupación de la Santa Sede por las problemáticas ligadas a la familia, una preocupación histórica", afirmó Olivieri.

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