Moneta en el CEI: del alba al ocaso

Su poder en el conglomerado de medios decayó con la causa por el Banco de Mendoza
Su poder en el conglomerado de medios decayó con la causa por el Banco de Mendoza
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1 de marzo de 2001  

La historia del banquero Raúl Moneta en el mercado de los medios podría contarse en tres capítulos titulados: amanecer, cenit y ocaso. Los dos primeros coincidieron con la década de gobierno del menemismo, tiempo en el cual fue evidente la simbiosis entre algunos medios del CEI (Telefé, Radio Continental, revista Gente, etc.) y la necesidad de espacio mediático de Carlos Menem.

El tercero empezó a contarse cuando Moneta quedó atrapado en las manos del juez mendocino Luis Leiva, a raíz de la denuncia por el Banco Mendoza, del cual Moneta era accionista principal. Y la actual denuncia de lavado de dinero a través del Federal Bank, un banco off shore que se le atribuye, podría cerrar este capítulo.

Cuando el CEI comenzó su raid de compras de medios hace un lustro, el norteamericano, John Reed, hombre fuerte del Citigroup y amigo de Moneta, fue el mentor de las estrategias que el grupo puso en marcha de la mano de Richard "Gato" Handley, un amigo de la infancia de Moneta y primer presidente del CEI.

A partir de allí, con fondos del Citibank y la concurrencia de socios poderosos, el CEI comenzó a adquirir todo lo imaginable y más. Telefonía fija y móvil, Internet, provisión de fibra óptica, canales abiertos de televisión, sistemas de TV por cable, radios, revistas, Torneos y Competencias y editorial Atlántida.

Sus alianzas estratégicas con socios mundiales, como Telefónica Internacional (TISA), Liberty Media y el fondo de inversión liderado por el norteamericano Tom Hicks, dejaron huellas en un mercado hasta entonces reconocible, por lo menos en la titularidad de los medios. Su apogeo en el mercado de las telecomunicaciones tuvo lugar entre 1997 y 1999.

A mediados del año último, los accionistas del CEI -según Moneta- eran Hicks, con un 43%; el Citibank, con el 27%, y República Holding, con el 32%. Sin embargo, fuentes del mercado sostenían que, para paliar el entuerto del Banco de Mendoza, Moneta había cedido los votos de sus acciones a Hicks, reduciendo su influencia en las decisiones del conglomerado. Su cruzada se concentró contra el juez Leiva. En los dos últimos meses, las transferencias accionarias dentro del CEI debilitaron aún más su posición.

Hace un año llegó el divorcio del CEI y Telefónica, pero sus alianzas con los jugadores de primera liga siguieron.

En abril de 1998, durante la primera entrevista que Handley y Moneta concedieron, ante una pregunta de La Nación , el banquero desmintió que una sociedad off shore, llamada United Finance Company (UFCO) fuera accionista del CEI.

Ofuscado, señaló: "Decir off shore es una manera peyorativa de referirse a sociedades extranjeras, legítimamente constituidas, que canalizan inversiones por todo el planeta. Es muy común que, en el mundo, los accionistas constituyan sociedades en el exterior amparadas por leyes que los hacen sentir más tranquilos".

Una difundida versión, nunca corroborada y siempre desmentida por Moneta, mentó una y otra vez que el poder real, detrás de las compras del CEI, era Carlos Saúl Menem.

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