Moneta, otro nombre en el misterioso caso Ciccone

El polémico ex banquero, en la polémica trama de The Old Fund
Hugo Alconada Mon
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16 de julio de 2012  

Ya está. La ex Ciccone Calcográfica, presidida por el presunto testaferro de Amado Boudou, Alejandro Vandenbroele , comenzó a completar los papeles para justificar quiénes son los dueños y, tanto o más relevante, de dónde salieron los $ 50 millones que aportó la sociedad controlante The Old Fund para mantener viva la imprenta durante más de un año y medio.

Las gestiones, que incluyeron viajes al exterior y tensas negociaciones con el factótum de la imprenta, Nicolás Ciccone, terminarían sin embargo con un resultado singular. El ex banquero Raúl Juan Pedro Moneta asumiría como propios al menos parte de los misteriosos millones de The Old Fund, según informaron a LA NACION tres fuentes al tanto de la compleja operación financiera en marcha.

El primer paso para la llegada del polémico empresario ocurrió cuando el Banco Macro , de su amigo Jorge Brito, reportó ante la unidad antilavado (UIF) una operación sospechosa (ROS) de The Old Fund. Casi de inmediato, una sociedad de Moneta, Maxifarm SA, se habría presentado para informar que había aportado esos fondos reportados. Moneta se convertiría así en el último eslabón detrás de la empresa que imprimirá $ 41.000 millones en billetes de 100 pesos y que ya acumula múltiples zonas grises. Desde un supuesto testaferro del vicepresidente Amado Boudou y un fondo holandés disuelto desde febrero hasta una sociedad uruguaya con acciones al portador y un prófugo de la justicia de Estados Unidos. LA NACION intentó ayer comunicarse con Moneta, pero no logró dar con el empresario.

La irrupción de uno de los banqueros más controversiales de los años 90 busca resolver un desafío mayúsculo en el escándalo: quién está detrás de The Old Fund. Quien se presenta como "accionista controlante", Guillermo Reinwick, yerno de Nicolás Ciccone, sostuvo que en plena debacle de la empresa de su suegro se abocó a "conseguir, con la ayuda invalorable de [sus] amigos, socios y allegados comerciales, los recursos económicos, financieros y profesionales para recuperar la empresa". Pero jamás informó los nombres de los financistas, a pesar de los repetidos pedidos del juez y del síndico de la quiebra, al igual que del juez y del fiscal penal que investigan a Boudou.

La larga búsqueda de empresarios para que aceptaran figurar como financistas incluyó una larga lista de nombres. Además del propio Brito, abarcó a, entre otros, Eduardo Eurnekian (Corporación América), Ernesto Gutiérrez (Aeropuertos Argentina 2000), Daniel Vila (grupo Vila-Manzano) y Claudio Belocopitt (Swiss Medical Group). Pero todos, según dejaron trascender, rechazaron el convite.

Brito también procuró distanciarse del escándalo del "caso Ciccone". El Macro no sólo envió un reporte a la unidad antilavado y se desligó del rol de Moneta, sino que se despegó de Máximo Lanusse, que pasó de ser uno de los máximos ejecutivos del banco a asumir como número dos de Alejandro Vandenbroele en la ex Ciccone, ahora Compañía de Valores Sudamericana.

"Lanusse ya no trabajaba en el Macro cuando se fue a Ciccone", indicaron muy cerca de Brito ante la consulta de LA NACION. "Es más: no se fue del banco en buenos términos." Y para disipar las dudas, insistieron: "Ni siquiera se fue voluntariamente".

Esa versión contradice, no obstante, lo que "Macho" Lanusse, tal su apodo, cuenta a sus amigos. "Yo laburo para Jorge [por Brito] y estoy jugado como para irme." Del mismo modo que corrió la voz de que Brito habría convocado a Moneta para que pusiera la cara. Acaso con los 100 millones que habría cobrado con la venta de un área petrolera.

La sociedad utilizada por Moneta para irrumpir en el "caso Ciccone", Maxifarm, acumula más de una década bajo el foco público, en situaciones controversiales. En diciembre de 2006, junto a otra firma del ex banquero, Federalia, y una de Brito, Sud Inversiones, integró el Fideicomiso República, con el que recuperó el emblemático Edificio República en un remate, por US$ 56,2 millones. Un año y medio después, Maxifarm volvió a rondar entre Moneta y Brito. Fue a través del Fideicomiso Financiero Tucumán, que vino a cobrar la deuda del anterior Fideicomiso República.

En julio de 2010 Maxifarm concentró la ofensiva de Matías Garfunkel, el heredero del ex dueño del Banco del Buen Ayre. Tras un cortocircuito con su socio Moneta -ya con intereses en varios medios, incluyendo Radio 10, Mega y las revistas El Guardián y El Federal, entre otros-, Garfunkel le escribió a Brito que tenía "indicios de un manejo irregular de los fondos" en la cuenta de Maxifarm en el Macro, en la que el heredero dijo haber aportado casi US$ 26 millones.

  • Raúl Moneta fue banquero emblemático de los años menemistas y blanco de graves acusaciones.
  • La composición de The Old Fund es uno de los grandes misterios del caso.
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