Moreau: "Primero llamaría a un gobierno de salvación nacional"

Dijo que Carrió es "autoritaria" y que López Murphy "es conservador, no radical"
Jaime Rosemberg
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9 de marzo de 2003  

Los retratos de Leandro N. Alem e Hipólito Yrigoyen son el único adorno que ostentan las blancas y desnudas paredes de la oficina que Leopoldo Moreau ocupa en el cuarto piso del edificio del comité nacional de la UCR, en el barrio de Congreso.

Las imágenes de los viejos líderes no son casuales: el diputado bonaerense y candidato a presidente por la UCR intentó, en su entrevista con LA NACION, presentarse como única opción para el electorado que tradicionalmente se inclina por el centenario partido. Lo que se dice un radical de pura cepa.

La pretensión explica que Moreau haya sido más duro con sus ex correligionarios Elisa Carrió y Ricardo López Murphy que con cualquiera de sus adversarios justicialistas. A la chaqueña la definió como "autoritaria", y de López Murphy indicó que "no es radical, sino un conservador". Moreau indicó que la UCR es "garantía de previsibilidad y respeto a la ley" y volvió a pronosticar, a contramano de la unánime opinión de las encuestadoras y la de muchos simpatizantes, que protagonizará el ballottage del 18 de mayo.

-Hace diez días se presentó en este edificio la fórmula radical. ¿Sigue siendo optimista?

-El radicalismo está encolumnado detrás de la fórmula y hace un enorme esfuerzo para estar en la segunda vuelta para darle previsibilidad a las elecciones del 27 de abril. Los radicales asumieron que debemos romper la trampa de pensar que ese día se elige un mandamás para el peronismo o que debemos inevitablemente caer en un escenario de alto riesgo como el que significaría la presencia de Menem y Carrió en una segunda vuelta.

-Pero las encuestas lo ubican superando apenas el 1 por ciento de intención de voto...

-Que las encuestas se han bastardeado, no hay dudas. Pero no hay ningún candidato radical que esté por encima de la intención de voto del partido, que no está medida. Una encuestadora muy consultada por LA NACION me comentó que al preguntar sobre preferencias partidarias, un 24 por ciento prefirió al PJ y un 15 a la UCR...

-Eso no significa que los radicales se vuelquen por usted....

-Los radicales saben que tienen su propia fórmula. Ambos somos radicales y quien pretenda engañar al electorado diciendo que lo es no tiene nada que ver con la historia, el presente ni menos con el futuro del radicalismo.

-¿Se refiere a Elisa Carrió y Ricardo López Murphy?

-Nuestros partidarios saben que votar a López Murphy sería votar a un conservador, que en una segunda vuelta podría terminar como ministro de Economía de Menem (Carlos). En el caso de Carrió, su autoritarismo individualista choca con el espíritu libertario de los radicales.

-¿Y sus votantes estarán tranquilos de que sus votos no ayudarán a Néstor Kirchner?

-No voy a tomar una decisión unipersonal, como sí lo harían Carrió o López Murphy. Somos un partido orgánico, que decidirá en relación con la gobernabilidad de la Argentina.

-Muchos radicales, luego de las elecciones internas, prometieron no votar más al partido....

-Lo nuestro se resolvió sin violencia y con más democracia. Mejor hubiera sido si nunca hubiera ocurrido, pero se solucionó de la mejor forma posible. Otros terminaron con tres fórmulas o designaron sus candidatos a dedo.

-¿Y la gente entendió eso?

-Creo que se entendió nuestro esfuerzo. La UCR, que cometió errores en los últimos dos años, no salió enriquecida del poder. Estamos compitiendo en desigualdad: no tengo medios económicos ni soy gobernador de ninguna provincia. Tengo la austeridad que la gente reclama.

-Dirigentes como el senador Carlos Maestro o el gobernador Oscar Castillo han aclarado que la fórmula no les gusta...

-En su momento tuvieron oportunidad de competir. Esa discusión ya la terminé, y si los medios me dejan voy a hablar de propuestas, que es lo que le importa a la gente.

-¿Y cuáles serían las propuestas más importantes?

-Lo primero que haría sería llamar a un gobierno de salvación nacional.

-¿Con un sector del peronismo?

-Hay que pensarlo en términos de coincidencias programáticas. Encararía una renegociación de la deuda externa, orientaría el crédito, duplicaría las exportaciones. La consigna de mi gobierno sería "es la producción, estúpido", una epopeya productiva que fortalezca la democracia y promueva el desarrollo.

-¿Qué diferencia hay entre ese plan y el del ministro Lavagna?

-No buscamos diferenciarnos del ministro, a quien reconocemos la virtud de haber estabilizado algunas variables. Este es un gobierno de emergencia, el gobierno de transición es el que viene. Por eso tenemos que hacer acuerdos de carácter constitucional.

-Por lo visto, está dispuesto a retomar las raíces del radicalismo para la campaña...

-No sólo para la campaña. Somos el otro radicalismo: el que recuperó la democracia, juzgó a las juntas militares, denunció negociados y se opuso a las privatizaciones. Ese radicalismo de centroizquierda y progresista es el que representamos, y queremos que siga existiendo para garantizar la revolución pacífica que necesitamos.

-¿No teme que el radicalismo termine reducido a ser una fuerza distrital, sin gravitación nacional?

-Es un riesgo. Y puede ocurrir si triunfa la antipolítica en la Argentina, que pretende destruir los partidos nacionales. Mientras pueda hacer algo para evitarlo, lo haré.

-¿Cómo se imagina el ballottage?

-No sé. Lo que tengo muy claro es que si estamos nosotros, la gente va a estar muy tranquila, porque la UCR es el partido de la ley y la democracia.

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