Moyano ofrece dejar la CGT si el Gobierno acepta bajar Ganancias

Mostró una salida al conflicto, mientras la Casa Rosada aumenta la presión sobre los gremios
Mostró una salida al conflicto, mientras la Casa Rosada aumenta la presión sobre los gremios
Nicolás Balinotti
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24 de junio de 2012  

En un intento de descomprimir su disputa con la Casa Rosada y cuando faltan tres días para la marcha de protesta en la Plaza de Mayo, Hugo Moyano condicionó ayer su futuro al frente de la CGT si es que la presidenta Cristina Kirchner ofrece una respuesta a sus reclamos .

"No me presento a candidato si el Gobierno asume esta responsabilidad [de eliminar o aumentar el tope del impuesto a las ganancias y de universalizar las asignaciones familiares]", dijo el jefe de los camioneros, en plena cuenta regresiva camino a la elección cegetista, prevista para el 12 de julio.

En el Gobierno, en tanto, estudiaban enviar señales de posibles modificaciones tributarias y beneficios salariales, pero nada concreto sucederá antes del paro general con movilización que activó el moyanismo. Anunciarlo antes del miércoles sería darle un triunfo al sindicalista, sostuvieron fuentes oficiales.

Con su oferta, Moyano transmitió también un atisbo de temor, ante la posibilidad de que el paro y la marcha del miércoles pongan en evidencia una pérdida de poder. Muchos de sus antiguos aliados son seducidos por el Gobierno para que dejen solo al líder camionero.

Para no quedar entrampado en su propio condicionamiento, en el moyanismo ampliaron ayer las exigencias que el Gobierno debería cumplir para evitar la confrontación y echar por tierra el proyecto de continuidad en la CGT. "También vamos a pedir por los fondos de las obras sociales y por la agenda de reclamos que se hizo siempre: mínimo no imponible, asignaciones familiares y trabajo no registrado", enumeró a LA NACION un dirigente cercano a Moyano.

Con una llamada telefónica, el conflicto se resolvería. Así barrunta Jorge Lobais, otro moyanista que integra la cúpula del consejo directivo de la CGT. "Protestamos y vamos a ir a la Plaza de Mayo justamente porque no hay diálogo. Con una reunión tal vez se arregle todo. Pero si no lo hizo hasta ahora...", sentenció el referente textil, casi dado por vencido de un posible acuerdo.

Con preocupación, Moyano tomó nota de la fuga de aliados sindicales y de las trabas con las que el Gobierno intentará minar de obstáculos su continuidad en la central obrera. "Se los digo a esos muchachos que andan en los pasillos oficiales para impugnar la elección. Si la Presidenta se compromete a solucionar estos problemas, no me presento y quédense ustedes con la CGT", desafió a un puñado de opositores que visitaron recientemente la Casa Rosada.

"La Presidenta les pidió que hicieran lo imposible para que yo no siga siendo el secretario general de la CGT", se victimizó el camionero en diálogo con radio Mitre. Los interlocutores sindicales con el kirchnerismo fueron los estatales Andrés Rodríguez y José Luis Lingeri, el taxista Omar Viviani, el albañil Gerardo Martínez y el mercantil Armando Cavalieri.

A pesar de sus recientes cortocircuitos, el antimoyanismo asistirá mañana o pasado a un encuentro con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. El funcionario prometió una pronta definición oficial sobre la validez del proceso del recambio de autoridades cegetistas.

Tras la solicitud de anular el comicio por pare del sector de los "Gordos" (representantes de los grandes gremios), el veredicto de Tomada podría anticipar lo inevitable: una nueva fractura de la CGT.

Con Barrionuevo

Rumbo a la marcha a la Plaza de Mayo, Moyano logró adherentes, aunque no todos cesarán sus actividades como lo harán los camioneros en todo el país.

Entre los respaldos gremiales, ya se garantizó la presencia del gastronómico Luis Barrionuevo y la de su tropa de 56 gremios que integran la CGT Azul y Blanca. También sumó al sector disidente de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y a las agrupaciones Barrios de Pie y a la Corriente Clasista y Combativa. Hasta participarán de su manifestación las bases de algunos gremios opositores, como Comercio, Peones de Taxis, Obras Sanitarias y Luz y Fuerza.

"Venimos advirtiendo muchas presiones. Hay algunos medios con pauta dependiente que quieren crear un clima de que puede haber inconvenientes. Están pasando cosas muy raras: el asalto con bastante violencia a Piumato [ver aparte], que lo amenazaron; ya nos han amenazado antes con que nos iban a matar", denunció Moyano.

El camionero se defendió de las acusaciones kirchneristas por su decisión de enfrentar al Gobierno. "Son unos estúpidos los que nos dicen golpistas. Son los mismos que en la década del 70 estaban todos debajo de la cama", chicaneó.

Hizo blanco de sus críticas también al gobernador de Chaco y vicepresidente del justicialismo, Jorge Capitanich, tras haber manifestado el apoyo partidario a Cristina Kirchner en la disputa con los camioneros. "Pobre muchacho, lo mandan a decir. Ni ganas de decirlo tenía. El PJ no existe desde el punto de vista doctrinario", fustigó al espacio que comandó hasta diciembre del año pasado.

La oferta de Moyano de resignar sus aspiraciones para continuar al frente de la CGT abrió una puerta a un posible acuerdo entre el camionero y el Gobierno. Aunque parece difícil después de una semana de extrema tensión, en la que el enfrentamiento superó límites como nunca antes durante el kirchnerismo.

Boudou se mostró inflexible

El vicepresidente Amado Boudou criticó ayer al jefe de la CGT, Hugo Moyano, al asegurar que lo que busca el gremialista con el paro que anunció para el miércoles "no tiene que ver con los intereses de los trabajadores sino con el posicionamiento político de un dirigente". Lejos de aquellos días en que consideraba a Moyano como su mayor respaldo político, Boudou fue inflexible con el líder camionero: "No vamos a permitir que tomen de rehenes al conjunto de los 40 millones de argentinos".

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