"Necesitamos que la gente nos dé más tiempo y tenga un poco de paciencia"

La primera dama dijo que el cacerolazo fue una protesta legítima, pero alertó sobre los grupos violentos
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27 de enero de 2002  

La señora, como todos la llaman en la quinta de Olivos, eligió un salón donde hacen reuniones los ministros para dar su primera entrevista como primera dama. Esa sola decisión la define: preserva la intimidad. Su marido, el Presidente, está en el chalet presidencial, pero es ella la primera que analiza el masivo cacerolazo de la Plaza de Mayo.

Eran casi las diez y el calor estaba a un paso de ser intolerable. Hilda "Chiche" González de Duhalde pide agua y asegura: "La protesta fue legítima, se desarrolló en paz, pero lamentablemente hubo infiltrados". Parece distendida hasta en su rostro. Con el tono de voz bajo hace, durante una entrevista con LA NACION, un pedido a la gente: "Necesitamos que nos den tiempo y tengan paciencia porque estamos en un camino angosto de difícil salida. Ojalá puedan entender esto".

Como siempre, defiende la gestión de su esposo. Intenta explicar que el Gobierno no puede tomar medidas más rápidamente. "No podemos salir a calmar ficticiamente a la gente. Hay que anunciar las medidas cuando se puedan realizar", afirma en medio de un silencio casi hermético en los jardines de la quinta presidencial.

-¿Cómo evaluó el masivo cacerolazo de la Plaza de Mayo?

-Fue una protesta legítima de los sectores medios, que están preocupados por su patrimonio. Se hizo en paz, aunque pasó lo de siempre: los grupos que se infiltran y generan el caos.

-Hubo tres reclamos centrales: la salida del corralito, el rechazo a la clase política y una severa crítica a los miembros de la Corte Suprema. ¿Qué respuesta puede dar el Gobierno a esos reclamos?

-No puede nada con la Corte porque no puede sacar jueces ni ponerlos. El corralito hay que ir solucionándolo dentro de un desfiladero angosto en una situación grave. Por ahí la gente no lo pueda entender, pero es así, hay que actuar con prudencia. Se flexibilizó de a poco cuando se pudo y ojalá nuestra gente pudiera esperar.

-También hubo un fuerte cuestionamiento a la clase política...

-En la política, como en todos los sectores de la sociedad, hay buenos y malos. Algunos no merecen estar y hay mucha gente rescatable que no se ve.

-¿No cree que la gestión fue cuestionada con el cacerolazo?

-Sí. La gente está preocupada por el corralito, pero la salida no es fácil.

- ¿No se toman demasiado tiempo para definir el plan económico?

-No podemos salir a los medios para calmar ficticiamente a la gente. Un gobernante no puede correr desde la palabra detrás de la demanda, sino que tiene que escucharla y trabajar.

-¿No le parece que la gente ya no tiene más paciencia?

-Pedimos que comprendan que trabajamos para las hallar soluciones.

- ¿Es posible cuando encima la gente descree de los políticos?

-¿Por qué no? Podría decir lo mismo de sectores de la sociedad en los que tampoco creo, pero igual estoy acá.

-¿Coincide con Duhalde en la posibilidad real de una guerra civil?

-Si no tenemos cuidado con estos grupos organizados puede ocurrir.

-Un sector pidió elecciones ya, ¿hay margen para que eso ocurra?

-No me parece que en el medio de la crisis haya que plantearlo.

-¿Duhalde terminará su mandato o será igual que De la Rúa?

-Estoy convencida de una cosa: de que él trabaja con seriedad para sacar un país que tuvo que tomar como una papa caliente en la mano. Está poniendo lo mejor como persona y como un hombre con experiencia de gestión. Es lo único que te puedo decir.

-¿Tiene suficiente apoyo político para llegar a 2003?

-La dirigencia política seria se da cuenta de que no hay muchas alternativas si los partidos no se unen y tiran del mismo carro, aunque aparecen personajes con intereses...

-Menem dijo que Duhalde era un inepto para gobernar...

-(Interrumpe.) No, yo a Menem no lo tengo en cuenta, sus opiniones no pueden ser tomadas en serio.

-¿Los ataques del ex presidente no la afectan como antes?

-No, no me afectan.

-Usted dijo que no sería una figura decorativa, ¿Cómo definiría su papel de primera dama?

-Respeto de las mujeres de los presidentes y sus formas. Uno no puede exigirles si no les interesa. Cada uno hace lo que puede. A mí me gusta la tarea social porque de esto sé.

-¿Se compara con Inés Pertiné?

-No. No tiene nada de malo ni nada de bueno lo que ella era. Era así.

- ¿Qué sintió cuando Duhalde se preparaba para ser presidente y usted se veía lejos de la política?

-Estaba preocupada. Si en 1999 se hubieran tomado las medidas que mi esposo decía que había que tomar, la salida habría sido más clara. No fue.

La primera dama mueve las manos cuando habla y, de a ratos, se cruza de piernas y vuelve a enumerar las virtudes del Presidente: "Mi marido tuvo el coraje de hacerse cargo, tuvo un gesto patriótico que con los años será valorado. Es necesario que la sociedad comprenda su esfuerzo".

-¿Se siente cómoda en Olivos?

-Acá vengo los fines de semana, vivo en mi casa. El lugar no importa.

-¿Por qué decidió quedarse en Lomas de Zamora?

-La familia y los hijos no tienen por qué tener un nivel de exposición muy alto, mis hijos son comunes y lo más sano que les puedo dar es que hagan una vida normal, normal entre comillas.

-¿Siguen manteniendo esa vieja costumbre familiar de no hablar de política en la casa?

-No, mis hijos ahora opinan.

-Desde que asumió el Presidente y usted firmó el acta (Chiche sonríe), fue a las reuniones de gabinete, se habló de su lado más fuerte...

-No está mal. La mujer de un gobernante tiene un espacio natural de poder. Uso ese poder para el bien. El papel protocolar no es para mí.

-¿Cómo ve a su marido en sus 26 días como presidente?

-Trabaja de la mañana a la noche, sereno y atento a los problemas.

- ¿Cree en el compromiso de Duhalde de renunciar a ser candidato en 2003?

-Por supuesto, alguna vez en la Argentina la palabra tiene que valer.

- Muchos políticos y alguna gente no le creen...

-Es porque nadie cree en nada.

-¿El 2003 será el retiro definitivo de los Duhalde de la política?

-Seguro será el retiro de Duhalde como presidente. Creo que él seguirá en política porque tiene una gran vocación y es lo que hizo toda su vida. Que le quede claro a la gente que se va a ir de la presidencia y no va a pretender ir por la reelección. A mí misma me defraudaría un hombre que jurara una cosa e hiciera lo contrario.

-¿Esta llegada al poder es una especie de revancha?

-No, no soy revanchista. A mí este lugar, así como a mucha gente le genera una sensación lúdica, a mí me genera una enorme preocupación, o sea que yo no disfruto, y entonces no lo puedo vivir como una revancha.

-Siempre se habla de su carácter fuerte y hoy muchos dicen que está más reflexiva, que escucha más...

-Puede ser... Tengo más años y más experiencia.

La primera dama se queda pensando y después de despedirse pasea un rato por el jardín. Va a reunirse con su marido, el Presidente.

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