Niega lazos con López Rega, Massera y el antichavismo

El diplomático rechazó acusaciones sobre sus primeros años de carrera
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11 de julio de 2010  

"Se han dicho tantas mentiras que, aunque no me molestan porque son ridículas, quiero decir las cosas como son. No tengo nada que ocultar", afirma el ex embajador argentino ante Venezuela hasta mediados de 2005, Eduardo Sadous. "Hablan de mis supuestos vínculos con López Rega [José, ministro de Acción Social y creador de la Triple A], con Massera [Emilio, miembro de la primera Junta Militar] y Vignes [Alberto, canciller de la presidenta Isabel Martínez de Perón] o la P-2 [por Propaganda Due, la organización fascista internacional que lideró Licio Gelli]. Es todo una estupidez".

-¿Usted tuvo algún vínculo con López Rega?

-¡Yo jamás lo vi a López Rega! Y a Gelli me lo crucé un par de veces en Roma, cuando yo estaba asignado como consejero económico en la embajada, pero nada más. Punto. ¿Usted cree que si hubiera estado ligado a la P-2, a los nueve meses de llegar a Roma y el mismo día en que nació mi hija, me hubieran notificado mi traslado a la India? Es ridículo. Más: los seis cancilleres de los que fui secretario privado, todos fueron de gobiernos democráticos y de distintos signos políticos. ¡O insinúan que yo denuncié a gente de la Cancillería en la dictadura! Cuando llegué a la secretaría del entonces canciller, había un cajón donde se juntaban denuncias anónimas contra colegas en momentos en que se podía echar a la gente sin motivo. Pedí autorización y quemé todos esos anónimos. ¡Yo eliminé todo ese material nefasto en el cual se apoyaban para purgar gente!

-¿Cuál es su reacción cuando le enrostran haber sido un "inútil" como embajador, donde iba "de copetín en copetín", o que lo ataque un diputado, o lo acusen de ser un "golpista" contra Chávez?

-He tenido una trayectoria lineal, cumpliendo los tiempos regulares y con tres acuerdos del Senado para ministro de segunda y de primera y para embajador. Si hubiera estado en cosas "raras" no me hubieran prestado esos acuerdos. Jamás he tenido una sanción. Y, además, cuando ve los resultados de mi gestión en Venezuela a lo largo de esos 2 años y 3 meses, está todo dicho: el relanzamiento de la Cámara Argentino-Venezolana y del club Sanmartiniano, donde participaron incluso dos ex presidentes venezolanos y chavistas y antichavistas por igual; conferencias en universidades, tres libros, festivales de cine, exposiciones, una feria del libro, 13 condecoraciones, 21 reconocimientos? Hicimos un relanzamiento de la relación bilateral, que fue anterior al 25 de mayo de 2003 [por el día en que asumió Néstor Kirchner]. Es injusto decir que me pasaba de cóctel en cóctel.

-Pero le enrostraron promover un golpe contra Chávez?

-Es absolutamente falso. Primero, porque llegué a Venezuela 6 meses después del golpe. Segundo, cuando recibí a la oposición en la residencia, lo hice por pedido del gobierno argentino porque Kirchner quería reunirse con la oposición en su siguiente viaje. Tercero, en cualquier país, uno es embajador ante el gobierno, la oposición y toda la sociedad de ese país. Y cuarto, cuando iba a reuniones de la oposición, iba al igual que otros embajadores de América Latina, de Europa y de Asia.

-¿Terminó en buenos términos con el gobierno venezolano?

-Absolutamente. Si cuando me marchaba me dieron, personalmente el canciller, la condecoración de la Orden Francisco de Miranda, la más importante que da el gobierno venezolano. Si yo hubiera estado vinculado con el golpismo, no creo que el gobierno, que es ideológicamente rígido y estructurado, me hubiera dado esa condecoración.

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