"Ningún elemento de marketing político podrá revertir el resultado electoral"

El sociólogo Artemio López, en diálogo con LA NACION LINE , opinó que la nueva estrategia de campaña de Carlos Menem no incidiría en el resultado del ballottage, que plantea un escenario favorable para Néstor Kirchner
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10 de mayo de 2003  • 16:29

A pesar del giro agresivo que tomó la campaña de Carlos Menem, la suerte del ex presidente parece estar definida Así lo expresa el sociólogo Artemio López, que minimizó el impacto que podría tener en el electorado la nueva estrategia del candidato del Frente por la Lealtad y consideró que, salvo por alguna circunstancia preelectoral, el próximo presidente de los argentinos sería Néstor Kirchner.

En declaraciones a LA NACION LINE , el titular de la consultora Equis, explicó que el nuevo perfil de la campaña de la fórmula Menem-Romero apunta a descontar la diferencia de 40 puntos que hoy le lleva el gobernador de Santa Cruz, ya que la mayoría de las encuestas reflejan un 30% y un 70% de intención de voto, respectivamente.

"Esa brecha es particularmente amplia y la estrategia inicial de dar a conocer un perfil más amigable y vinculado con el electorado independiente, cambiando el entorno, no dio resultado porque los votantes autónomos tienen como problema central la figura de Carlos Menem. Por lo tanto es muy difícil logar una penetración con propuestas y una campaña en positivo", explicó.

López estimó que el nuevo perfil de la batalla electoral no tendría incidencia en el resultado de la segunda vuelta que se realizará el domingo 18 de mayo, porque Kirchner está muy consolidado. "En un índice de voto que va del 1 -la instancia más vólatil-, al 10 -donde el voto está absolutamente afianzado-, la fórmula del oficialismo tiene un 8, 5. Muy por arriba del promedio tradicional en este tipo de elecciones", indicó.

Por eso, refutó la teoría que especula con que el aumento del voto en blanco, el impugnado o la abstención a sufragar modifique considerablemente la elección. "Cuando hay una diferencia de 40 puntos, que el voto en blanco suba o baje un poco más, no incide en nada", opinó.

Además, manifestó que ningún elemento de marketing político podría revertir el resultado porque, según expresó, lo que está en juego no es sólo una figura sino la evaluación comunitaria de una época, de una cultura política. "Las circunstancias electorales se definieron el 27 de abril, con la paridad en la primera vuelta. No creo que haya sorpresas en el ballotage, salvo que alguna circunstancia extra electoral, como una impugnación que venga de afuera o que conozcamos error grosero de la fórmula Kirchner-Scioli, modifique la situación", sentenció.

Consultado sobre la influencia que podría tener en el futuro Gobierno la abstención del ex primer mandatario en la segunda vuelta, el sociólogo entendió que llegar al gobierno con un 22% de los votos no influiría en la gobernabiliadad porque la nueva administración va a ganar legitimidad o perderla en función de las desiciones que tome ne materia social y económica y reformas institucionales pendientes. "No sería el inicio adecuado pero no incidiría en la gobernabilidad. De hecho, De la Rúa llegó con el 50% de los votos", finalizó.

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