"No habrá convertibilidad ni dolarización"

El actual consultor afirmó que, en caso de acceder al gobierno, se mantendrá el régimen actual de flotación de la moneda
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4 de mayo de 2003  

Carlos Melconian abre la puerta de su oficina, saluda y pide disculpas porque está en medio de una conversación telefónica. La ansiedad no le hace reparar en detalles: habla parado y apoya su pie derecho sobre el escritorio. "Yo lo sabía desde hacía rato, pero recién ahora se dice...", señala a su interlocutor, en referencia al hecho que alteró su vida: la confirmación por parte de Carlos Menem, la semana pasada, de que en caso de ganar el ballottage el 18 de este mes él será el ministro de Economía.

Desde entonces, la vorágine se traduce en un ir y venir de viejos y nuevos colaboradores en su amplia oficina con ventanales a la avenida Leandro N. Alem, casi un despacho ministerial con sus dos escritorios, mesita ratona y sillones, y en donde no falta el rincón personal en el que se destacan las fotos familiares y una camiseta de Racing, el club del que es fanático.

–¿Cómo cree que podría encontrar la economía si llega a ser ministro?, preguntó LA NACION, apenas Melconian cortó el teléfono, que volvería a sonar una y otra vez tras concluir la entrevista.

–Es una economía donde ya no están los determinantes que el ministro Lavagna usó en todo su esplendor hacia fines de 2002 para encontrar un piso en el nivel de actividad. Por ejemplo, una tasa de emisión monetaria que en algún momento superó el 150% anualizado y el tipo de cambio a 3,50 o 3,60 pesos. Ese período se cortó tras el acuerdo con el FMI, cuando el peso empezó a apreciarse. Ahora, para poder empalmar con aquella suba en la actividad se debe generar inversión, recuperar los salarios y el crédito, cosas que van a depender de la gobernabilidad y de la solución de los problemas estructurales. Cuando hace un año el doctor Duhalde me ofreció ser su ministro de Economía había un conjunto de problemas referidos a la solvencia fiscal de largo plazo, la reforma bancaria, la renegociación de la deuda, el endeudamiento del sector privado, las cuasi monedas; hoy está faltando estrictamente lo mismo.

–¿Qué medidas tomaría en los primeros días de su gestión?

–En la agenda de corto plazo está hacer un nuevo acuerdo con el Fondo, tener la consistencia macroeconómica en marcha y buscar la solvencia fiscal, en un marco general donde se definan el gasto, los ingresos, el pago de intereses, el financiamiento y un programa tributario. Estamos trabajando en una reforma impositiva.

–¿Habría una simplificación, una baja de impuestos, un blanqueo?

–En las cosas puntuales prefiero ir más despacio. Estamos estudiando una rebaja en el IVA y trabajando en el mismo sentido en materia de retenciones y aportes patronales.

–¿Cómo serían esos recortes?

–Va haber un calendario y tendrá que ser paso a paso. Estamos mirando todo el programa de salarios, gastos, jubilaciones e inversiones pendientes. El gasto en términos del PBI está en parámetros más normales y ahora hay que compatibilizar su mayor control con una mejora en la recaudación tributaria. Menem es criticado por haber subido el gasto, y hoy, cuando uno habla de controlarlo y eficientizarlo, todo el mundo se vuelve loco porque se cree que hablamos de salarios públicos. Quedó totalmente obsoleta la idea de la década del 90, cuando cualquier ministro de Economía llegaba con la intención de hacer un recorte nominal del gasto público porque en términos del PBI podía lucir alto. Todos los ahorros que se hagan van a volcarse en infraestructura y en el área social.

–¿Qué va a pasar con el plan Jefes y Jefas de Hogar y con la asignación especial para los salarios?

–Jefes y Jefas se va a mantener en el presupuesto. En cuanto a salarios, estamos viendo. Creo que el aumento salarial viene sólo cuando se pone la economía en marcha. Con cosas forzadas, se aumenta la inequidad; en esto no hay magia. ¿Qué queremos?, ¿tener menor desempleo o mejores salarios? Ya sé, las dos cosas, pero a las curvas de oferta y demanda aun con progresismo no se las puede violar.

–¿Como encarará la renegociación de la deuda externa?

–En forma firme y dura, pero no guapa, como se hizo hasta ahora.

–¿Retomaría lo que empezaron Lavagna y Nielsen?

–Tengo que ponerme al tanto sobre qué es lo que empezó, si es que empezó. Hay que verlo desde cero, con un buen diagnóstico y un proyecto.

–¿Que harán con las tarifas de servicios públicos?

–Se verá caso por caso. Hubo distintos tipos de privatizaciones, distinto nivel de competencia entre los prestadores, y hay algunas empresas que están más apretadas que otras en el tema tarifas. Para otras, el problema es más la deuda que el nivel tarifario. Alguien tendrá que darle un marco a este tipo de discusiones, porque cada vez que se quiere arreglar el tema alguien lo entorpece. Pero cuatro años más así no se puede estar. Tenemos que ponernos los pantalones largos.

–¿Qué hará en materia de política monetaria?

–Se lo digo con todas las letras: se va a mantener el régimen de flotación de la moneda. No habrá ni convertibilidad ni dolarización.

–¿Qué cambiará Menem respecto de sus gobiernos anteriores?

–La idea es hacer lo que no se hizo, corregir lo que se hizo mal y mejorar lo que se hizo bien.

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