"No habrá salida sin dolor", dice el FMI

El número uno del organismo internacional, Horst Köhler, pidió un justo reparto de los sacrificios
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23 de enero de 2002  

Los funcionarios argentinos que a principios de febrero deberán sentarse a negociar un paquete de ayuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) -imprescindible para la suerte del plan económico del gobierno de Duhalde- tendrán una difícil tarea por delante. Ayer, el director general del Fondo, Horst Köhler, reconoció en una entrevista con el diario francés Le Monde que la salida de la crisis argentina será dolorosa. En tanto, su segunda, Anne Krueger, afirmó en Australia que una eventual ayuda al país por US$ 15.000 millones es "poco realista" y "demasiado elevada".

Köhler reiteró que el Fondo "está dispuesto" a ayudar a la Argentina pero, por primera vez públicamente, opinó que el país "no tiene salida (de la crisis) sin sufrimiento".

"Las consecuencias sociales tendrán que ser particularmente tenidas en cuenta. Pero hay que ser honesto: no hay salida sin sufrimiento", aseguró Köhler en la entrevista.

El funcionario además pidió un justo reparto de los sacrificios entre los bancos, los ahorristas y el resto de los argentinos. "Si el presidente Duhalde lo logra soy optimista con respecto al futuro de la Argentina", señaló.

Por su parte, Krueger tampoco dio señales muy positivas para el país. La funcionaria sostuvo que no tenía conocimiento de que la Argentina haya realizado acercamientos formales o informales para obtener asistencia del Fondo y señaló que un eventual plan de ayuda que contemple desembolsos por 15.000 millones de dólares (la cifra que, como mínimo, pretende el gobierno argentino) no será fácil de obtener.

"Sería un monto particularmente alto considerando que la exposición del FMI en la Argentina es de unos 20.000 millones de dólares."

Sin embargo, Krueger flexibilizó un tanto sus apreciaciones y afirmó que no está de acuerdo con permitir que los países que tomaron malas decisiones se hundan.

"Mientras una empresa que quiebra puede vender sus activos para pagar a los acreedores, eso no puede suceder en un país", justificó.

Krueger señaló que las consecuencias de "dejar que las cosas pasen" en la Argentina podrían tener efectos que irían desde una hiperinflación a una guerra civil.

Reconocimiento público

En la entrevista con Le Monde, Köhler se convirtió en el primer funcionario del Fondo en reconocer que se cometieron errores en los esfuerzos por prevenir la crisis argentina.

El número uno del FMI admitió que se debió advertir antes y con mayor vehemencia sobre la necesidad de solidez en las instituciones del país. "Nuestro error es no haber dicho bastante y de forma firme a fines de los años 90 que la desintegración de las instituciones tendría un costo elevado", dijo el funcionario, que señaló que "no prestamos suficiente atención a las desviaciones de la política de (el ex presidente argentino Carlos) Menem".

Köhler señaló que el Fondo advirtió, sin embargo, que la convertibilidad debía ir acompañada de una política fiscal sana, pero no lo hizo con suficiente insistencia. "Compartimos este fracaso con el conjunto de la comunidad internacional", sostuvo.

"Luchas de poder"

El director general del organismo de crédito también cargó contra la dirigencia argentina, a la que acusó de falta de "cohesión política", y señaló que esta fue la causa del brusco giro en la posición del Fondo, que pasó de acordar el principio de una ayuda de 8000 millones de dólares a la Argentina, en agosto último, a negarle su apoyo tres meses después.

"En septiembre, octubre, noviembre, se hizo evidente que los argentinos no podían cumplir con la meta del déficit fiscal cero", explicó el funcionario.

"Lo que apareció claro ante todo fue que no existía ninguna cohesión política y que las diferencias no tenían que ver con la búsqueda de soluciones alternativas, sino con luchas de poder por la sucesión del presidente (Fernando) De la Rúa", agregó.

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