"No hay fronteras contra los crímenes"

Lo dijo en La Plata el juez Garzón
Pablo Morosi
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7 de diciembre de 2001  

LA PLATA.- Con la agenda completa y suma cautela a la hora de formular declaraciones públicas, el juez de la Audiencia Nacional española, Baltazar Garzón Real, visitó ayer esta ciudad, donde fue distinguido por el gobierno provincial como visitante ilustre y por la Universidad de La Plata (UNLP), que le otorgó un doctorado honoris causa.

El magistrado, que lleva adelante causas en las que procesó a 98 militares y civiles argentinos por su participación en la comisión de delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar, evitó en todo momento referirse a dichos expedientes. Tampoco quiso opinar sobre la situación judicial de los procesos en trámite en la Argentina derivados de aquellos hechos.

No obstante, consideró como una obligación su intervención en los casos vinculados con desapariciones y torturas en la Argentina a raíz del cumplimiento de los convenios firmados por España sobre extraterritorialidad.

Acompañado por su esposa, la bióloga Rosario Molina, Garzón recorrió los archivos de la policía bonaerense en el ex edificio de la Dirección de Investigaciones de esa fuerza, donde hoy funciona la Comisión por la Memoria provincial, entidad impulsora de su segunda visita al país.

Allí el juez, secundado por el fiscal de Bahía Blanca Hugo Cañon y su colega chileno Juan Guzmán -que encarceló al dictador Augusto Pinochet-, se reunió primero con los miembros de la Comisión y luego con medio centenar de magistrados judiciales y abogados ligados con las causas abiertas en el país como consecuencia del terrorismo de Estado aplicado por el régimen militar entre 1976 y 1982.

"No puedo hablar de asuntos que se tramitan en mi juzgado", repitió durante todo el día cada vez que fue abordado por algún periodista. Desde la Comisión por la Memoria -que presiden la senadora justicialista Sara Derotier y la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto-, explicaron que "hay que tener mucha precaución, ya que se teme que pueda ser recusado por encontrarse con actores del proceso que lleva adelante en España".

Agenda completa

Al mediodía, Garzón almorzó con el escritor Ernesto Sabato.

Por la tarde, tras recibir la distinción de la UNLP, el homenajeado brindó una conferencia de prensa.

"Hay una serie de delitos que genéricamente se denominan como de lesa humanidad que, por la forma en que se ejecutan, afectan, además de a las víctimas, a la comunidad internacional. Por ello existe una obligación de hacer resarcir ese daño", explicó al defender su intervención en las causas contra represores argentinos, así como la instauración de una justicia penal internacional.

Y agregó: "No se trata de sustituir una jurisdicción por otra, sino de intervenir en aquellos casos en que no se ha administrado justicia para evitar la impunidad". En cambio, rehusó opinar sobre la actitud del gobierno nacional de defender el criterio de territorialidad y rechazar el comparendo de ciudadanos argentinos, así como declinó realizar apreciaciones sobre el gobierno de facto. "Sí digo que ninguna dictadura puede ser aceptada por ningún ser humano amante de la democracia y respetuoso de los derechos fundamentales", acotó.

Por último, valoró los juicios por la verdad al considerar que "cualquier forma que busque la recuperación de la memoria es válida" y remarcó que con su visita no pretende incidir en la situación judicial argentina.

Al término de la conferencia Garzón -que hoy sera declarado visitante ilustre de la ciudad de Buenos Aires- corrió hacia el Teatro Argentino, donde lo esperaban más elogios y una ovación a platea llena.

Allí, antes de exponer su charla sobre justicia penal internacional, derechos humanos y terrorismo, el vicegobernador bonaerense Felipe Solá destacó su "valentía" y dijo que "se trata de un ejemplo para la juventud". Después, le regaló la letra de un tango que interpretó el poeta mendocino Jorge Marziali.

Acto seguido, Sabato le dedicó unas líneas en las que lo calificó de "juez heroico en estos tiempos de derrumbe y traiciones". Al terminar, aseguró: "Su visita renueva en nosotros el sagrado deber de la justicia".

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