"No les dimos el gusto de votar contra Menem"

El gobernador de Salta dijo que renunciaron al ballottage para evitar que hubiera un "plebiscito" en contra del menemismo
(0)
16 de mayo de 2003  

Juan Carlos Romero, ex compañero de fórmula de Carlos Menem para las frustradas elecciones del domingo próximo, exhibió ayer, en una entrevista con LA NACION, la misma irritación que Menem y los hombres de su entorno no lograron ocultar en los últimos dramáticos días.

Romero insistió, como anteayer Menem, en que la renuncia a competir en la segunda vuelta electoral fue para ahorrarle a la sociedad el fastidio de tener que participar obligada de una "elección interna" del peronismo, a la que había obligado el presidente Duhalde al fijar las reglas de juego de este proceso electoral.

Sobre el final de la entrevista, en su cómodo despacho de la Casa de Salta (que no pisaba desde que pidió licencia como gobernador, al comienzo de la campaña), enunció, sin embargo, una razón menos magnánima y, probablemente, más genuina del renunciamiento: "Les hemos privado el gusto de ir a votar en contra de Menem".

-Si no querían someter a la sociedad a participar de una elección interna del PJ, ¿por qué participaron de la primera vuelta?

-Si alguien se vino quejando fuimos nosotros, de la derogación de la ley de internas abiertas, de la suspensión de las internas del partido. Carlos Menem decidió: "Hasta aquí llego". No creo que haya daño institucional, nada por el estilo, porque el proceso sigue. No es que hemos alterado el proceso: lo hemos cortado antes. Lo que la ley prevé es que uno está obligado a ratificar que va a concurrir a la segunda vuelta y, además, uno puede notificar a la Justicia que no va a concurrir. Eso es lo que hicimos. No fue desde una actitud de odio ni revancha, a pesar de la frustración que pueda tener el doctor Menem, sino desde la creencia de que no es bueno que la interna siguiera en la segunda vuelta.

-Pero con el ballottage habían legitimado ese proceso.

-Nunca dijimos que era ilegítimo. Dijimos que venía alterado, afectado, amañado. Claro que lo fuimos convalidando, pero uno...

-Aceptaron las reglas de juego.

-Sí, pero (vacila)... Como yo les digo a los que están enojados: "Si lo que querían era que se vayan todos". Bueno, ¡ahora se va Menem y se enojan! Si lo que querían era que Menem pierda y Kirchner sea presidente, bueno, ya también lo tienen. Deberían estar encantadísimos los que iban a votarlo a Kirchner. El mismo Kirchner debería estar contento, armando su equipo, mostrando su programa, y no estar enojado, agraviando a la gente.

-Olvida mencionar a los 5 millones de personas que votaron por Menem-Romero en primera vuelta.

-La gente nuestra es la única que tendría derecho a enojarse, pero no lo hace porque es leal y sabe que se hizo lo correcto.

-En el documento que presentaron ante la Justicia dijeron que querían evitar que la elección fuera una "gigantesca encuesta de opinión sobre un candidato singular". Pero ¿no son las elecciones una de las formas en que la sociedad puede dar su opinión sobre un candidato?

-No, no siempre pasó así. Quien está en el gobierno debe garantizar un proceso transparente. Y si algo hizo este gobierno, que fue de transición, que nadie lo eligió sino solamente el Congreso, es alterar el proceso. Eso tiene un límite. Para nosotros, el límite fue el día de ayer. Alguien podrá decir: ¿por qué no el lunes? Y bueno, porque el lunes no quisimos.

-¿Por qué no el 12, o el día después de la primera vuelta?

-Porque se creyó que iba a haber una tranquilidad (pero) el Gobierno y los medios exacerbaron después... Era muy curioso: después de haber ganado la primera vuelta había que andar explicando que no perdimos. Se deformó la realidad, se utilizaron las encuestas como herramienta electoral, el Presidente intervino en la provocación. Kirchner amenazó a Menem con la Justicia. Fue una masiva exteriorización de una fuerza desigual para parar la elección. Habiendo llevado todo el proceso a un plebiscito "Menem-anti-Menem" no era conveniente que la sociedad consolidara en la votación una antinomia y le diera al gobierno la sensación de que se había votado por su programa cuando nadie lo conoce.

-Pero si la antinomia era ficticia Menem no hubiera corrido ningún riesgo en el ballottage.

-La sociedad la tomó como propia. Lo que es ficticio es la discusión: ¿por qué en una elección vamos a discutir un plebiscito "Menem sí, Menem no"? Mucha gente que nunca votó por el peronismo iba a ser obligada a votar por algún candidato peronista.

-Pero usted sabe que la percepción mayoritaria es que no quisieron participar porque iban a perder. Que si hubieran podido ganar habrían aceptado el "plebiscito".

-Pensábamos que se iba a poder evitar esa campaña en la primera vuelta. La forma de evitar esa situación era que no hubiera ballottage. Habíamos trabajado sin estrategia de segunda vuelta, pensando que la única forma de sortear esta opción por el sí o por el no era que no hubiera ballottage.

-Kirchner dijo que la decisión de Menem fue tomada junto con grupos económicos para debilitarlo.

-No he visto ningún grupo económico dando opinión a Menem. Tomó la decisión en la más pura intimidad. Yo le recomendaría a Kirchner que se reconcilie con la sociedad, que espera del gobierno cierta concordia, cierta paz. La construcción de una nueva política no es volver al pasado, a las persecuciones políticas, al caos.

-Kirchner dijo que el menemismo es el único sector que va a dejar fuera de su gobierno.

-Es dueño de hacer lo que quiera.

-¿Adelanta que habrá una persecución contra ustedes?

-Es posible. No va a ser la primera vez que se usa la política para perseguir gente.

-¿No cree que la mayoría de la sociedad quería ir a votar el domingo?

-(Con tono sarcástico) Sí, hay una frustración enorme. Va a haber procesiones para que haya elección. ¡No! ¿Sabe cuál es la frustración? ¡Que les hemos privado el gusto de ir a votar en contra de Menem!

Convivir con Kirchner

-Va a tener que convivir con Kirchner hasta diciembre (cuando vence su mandato como gobernador de Salta).

-No voy a tener problemas de convivir, porque mi provincia no tiene ninguna necesidad de andar pidiendo ayuda ni de andar pidiendo subsidios. Cualquier contribución que haga falta en el país la vamos a hacer en la medida en que sea requerida y haya un proyecto que nos involucre a todos.

-¿Van a formar algún grupo con los gobernadores Maza (Angel) y Marín (Rubén) en defensa de los intereses de las provincias?

-(Irritado) Usted ya nos catalogó que estábamos en un grupo: el menemismo. ¿Qué quiere, que nos cambiemos de nombre? ¿Qué quiere? El país se tiene que construir con toda la gente, todo el mundo tiene su valor y su capacidad de contribuir a la paz. No hay que hacer grupos. No podemos abrir un enfrentamiento con quien todavía no se ha expresado sobre qué va a hacer en el país. Es prematuro hablar de grupos.

"Legalidad y legitimidad"

-¿Cree que el 22% de los votos da a Kirchner una debilidad de origen?

-Absolutamente no. Tiene la legalidad y la legitimidad necesarias. El consenso se construye andando, pacificando, convocando a la sociedad, no a la fuerza ni a los grupos, ni es pactar con el pasado... ¡Que pacte con el futuro!

-¿Qué quiso decir Menem con "que Kirchner se quede con el 22 por ciento de los votos, yo me quedo con el pueblo"?

-Pregúntele a él.

-En cuanto a lo que dijo Menem sobre que está dispuesto a colaborar con el Gobierno...

-Fue una señal de que no está para obstruir y está dispuesto a colaborar en lo que le pidan. Ahora, si nadie le pide colaboración, no va a ir él a tocar la puerta para ofrecerla.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.