"No quisiera que fuera otro Cabezas"

El Presidente sugirió que las muertes de los piqueteros habrían sido en su contra
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28 de junio de 2002  

"No quisiera que éste fuera otro caso Cabezas." La declaración, realizada ayer por la tarde a LA NACION por el presidente Eduardo Duhalde, es sorprendente por lo que implica: Duhalde siempre creyó que el asesinato del fotógrafo de la revista Noticias José Luis Cabezas, cuyo cadáver baleado y calcinado apareció en un descampado cercano a Pinamar, el 25 de enero de 1997, fue un crimen político destinado a perjudicarlo.

A esa muerte atribuyó Duhalde el fracaso de sus aspiraciones presidenciales en 1999. La entendió como parte de su lucha interna con el entonces presidente Carlos Menem en el PJ.

Si el asesinato de los dos jóvenes piqueteros ocurrido anteayer en Avellaneda fuera para Duhalde "un caso Cabezas", entonces habrían sido, según el razonamiento del Presidente, realizados en su contra.

Pero Duhalde no aportó ningún dato para sostener una teoría semejante. Sólo presentó ante la Procuración General de la Nación una denuncia para que se investigue un supuesto "complot" en contra del Gobierno.

Duhalde llamó ayer por teléfono a LA NACION para hacer una pregunta y elaborar una teoría.La pregunta: si la figura que aparecía en el margen derecho de la fotografía de tapa del diario Clarín era de un reportero gráfico de LA NACION. Se refería a la imagen de un hombre parado en el umbral de una puerta de la estación de trenes de Avellaneda, que observa el momento en que la policía rodea a uno de los piqueteros muertos (Maximiliano Costequi, de 25 años).

El hombre, voluminoso y con una cámara de fotos colgada del cuello a la altura del torso, no es fotógrafo de LA NACION. Según Duhalde, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) le había informado erróneamente que lo era, y el Presidente repitió la versión en diálogo con otros medios periodísticos.

La teoría del Presidente era que ese hombre, que observaba estático la escena, era un testigo directo de la muerte de al menos uno de los piqueteros, porque en la foto de Clarín se ve, de pie junto a Costequi, al piquetero Darío Santillán (21 años), y en las páginas interiores, como también en una fotografía que LA NACION publicó en su tapa, se ve una escena posterior en la que Santillán yace muerto junto al cadáver de Costequi.

Ese testigo debería haber visto cómo murió Santillán.

La intención de Duhalde, en su llamado a ésta y a otras redacciones, era, según dijo, "ver cómo podemos aportar la mayor cantidad de pruebas" y colaborar con los fiscales que investigan el caso.

El llamado, aparentemente, fue anterior a que el Gobierno supiera que las imágenes en poder de los fotógrafos, algunas de ellas publicadas, señalaban muy directamente a la policía como responsable de la muerte de, al menos, el joven Santillán.

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