No se renovarán todos los cargos electivos

Aunque alentaba la caducidad de los mandatos, el Gobierno da por terminadas las modificaciones en el sistema partidario
(0)
23 de junio de 2002  

En las próximas elecciones presidenciales no se renovarán todos los cargos, tal como reclama un sector importante de la sociedad. El Presidente y sus principales funcionarios ya dieron por sepultada esa posibilidad, que implicaría una renuncia masiva de todos los políticos o una reforma constitucional, que hasta hace algunas semanas alentaba Eduardo Duhalde.

La profunda reforma política, que pretendió ser uno de los pilares del Gobierno, quedará limitada a lo que ya aprobó el Congreso: las elecciones internas abiertas y simultáneas, la restricción para la duración de las campañas y las nuevas reglas para financiar a los partidos políticos.

Además, se mantendrá la lista sábana, que es criticada porque detrás de una "cabeza de lista", un político conocido, se colocan dirigentes muchas veces ignotos que responden a acuerdos partidarios. En el Congreso nadie parece dispuesto a eliminarlas; incluso defienden ese sistema electoral.

La intención del Presidente y de la mayoría de los bloques parlamentarios de impulsar la participación de candidatos independientes en los comicios (el proyecto está siendo tratado en el Congreso) tampoco podría ponerse en práctica en las próximas elecciones; el Gobierno sospecha que es muy difícil que esto se apruebe.

Lo único que podría avanzar en el Congreso es un proyecto para flexibilizar las condiciones que se les exigen a los partidos políticos para que puedan presentar candidatos presidenciales. Hasta ahora, en el despacho del ministro del Interior, Jorge Matzkin, no existe ningún borrador sobre eso.

Tres importantes funcionarios de la administración duhaldista admitieron a LA NACION que el Gobierno ya dio por terminada la reforma política y con ello, la pretensión de Duhalde de alentar la renovación total de los cargos políticos, que fue también reclamada por los dos gobernadores del PJ que pretenden sucederlo en 2003: Carlos Reutemann (Santa Fe) y José Manuel de la Sota (Córdoba).

"Ahora vamos a encargarnos de destacar que lo importante, en realidad, es que tenemos la posibilidad de tener por primera vez elecciones internas abiertas y simultáneas. Vamos a elegir presidente y vice, gobernadores, un tercio del Senado y la mitad de la Cámara de Diputados. Son bastantes cargos, ¿no?", dijo uno de los ministros consultados por LA NACION.

Resistencias en reserva

El Gobierno ya comenzó a organizar las elecciones internas abiertas, que Duhalde convocaría para marzo próximo, si acuerda con el FMI. Nadie piensa en otras reformas políticas que puedan aplicarse en las próximas elecciones; argumentan que no hay "voluntad" (todos usan esa palabra) de los dirigentes para dejar cargos, ya que algunos, como varios senadores del PJ, tienen mandato hasta 2007.

Esa resistencia no reconoce, según indicaron las fuentes consultadas por LA NACION, partidos políticos. Desde todos los sectores, el mensaje fue el mismo: no quieren resignar cargos y someterse otra vez al voto. Otro argumento que dieron directamente a Duhalde algunos legisladores del PJ fue que si se renovaban todos los cargos se iban a poner en riesgo las mayorías que hoy están representadas en el Congreso. "¿Quién nos asegura volver a ganar", le dijeron.

En todas las conversaciones informales que tuvieron, entre otros, el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, y el ministro del Interior, Jorge Matzkin, con legisladores de diferentes partidos para sondear el ánimo respecto de la viabilidad de la renovación total de los cargos, recibieron una negativa. "Es obvio que nadie lo va a admitir en público porque de movida tiene garantizado un cacerolazo", comentó la semana última Atanasof en su oficina, ubicada al lado de la de Duhalde.

Además, el Presidente tiene escaso margen político para avanzar con una reforma política profunda, y mucho menos para presionar a los legisladores que se resisten a abandonar sus bancas. Duhalde tiene un apoyo condicionado de los gobernadores del PJ, que quieren que acuerde con el FMI y ordene lo antes posible la transición hacia las elecciones presidenciales.

Condicionamientos

Estos condicionamientos llevaron al Presidente a admitir sus limitaciones, y una vez que el Congreso sancionó, el miércoles último, la ley de elecciones internas abiertas y simultáneas, él ordenó a sus hombres trabajar en la salida electoral.

Hace menos de un mes, en la cumbre que los gobernadores del PJ tuvieron con Duhalde, Reutemann se quejó con pocas palabras de la mala imagen de los políticos. "Me parece que acá tenemos que renovar todo; si no, no cambia nada", sostuvo.

En lo formal, ese día el peronismo no tomó una decisión, pero después muchos apoyaron la idea. "Tenemos que votar todo. Eso es lo que quiere la gente", dijo De la Sota, postura que apoyó su par bonaerense, Felipe Solá.

Después, 14 diputados del PJ, con José Falú a la cabeza, presentaron un proyecto que impulsar la necesidad de renovar todos los cargos electorales para los próximos comicios. Otros legisladores peronistas dieron énfasis a la reforma de la ley de acefalía, que estipula la obligación de convocar a elecciones en caso de renuncia de presidente y vicepresidente.

Funcionarios y legisladores se mostraron en público dispuestos a abandonar sus cargos para responder a los reclamos de renovar la política y al más extremo de ellos, como es el pedido de "que se vayan todos".

Ahora que el Gobierno comenzó a organizar su retirada del poder y el proceso electoral, en privado reconocen que en la práctica las demandas de la gente no podrán ser satisfechas. En las próximas elecciones se renovarán los cargos que estaba previsto y, además, habrá que optar entre las listas sábana, como siempre.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?