Núñez Carmona apuró gestiones por Ciccone para viajar con los Kirchner

El socio y amigo de Boudou buscó desenfrenadamente levantar la quiebra de la imprenta para poder volar con el matrimonio presidencial en el Tango 01 a EE.UU.; quería exhibir el trámite resuelto como un trofeo
Hugo Alconada Mon
(0)
20 de julio de 2014  

José María Núñez Carmona, el socio del entonces ministro de Economía, Amado Boudou, coordinó los esfuerzos para que, a mediados de 2010, la Justicia levantara la quiebra de Ciccone Calcográfica. Actuó contra reloj con un objetivo declarado: subirse con ese logro al Tango 01 que llevó al matrimonio presidencial Kirchner a Nueva York, el 22 de septiembre de ese año, para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU).

El intento de Núñez Carmona incluyó los esfuerzos de organismos públicos, en particular de la AFIP y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, controlada por el entonces secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. También el de abogados de los estudios Taiah, Laporta y Fargosi, según reconstruyó la nacion sobre la base de documentos públicos y privados, y el relato de una docena de funcionarios y fuentes del sector privado.

Pese a esos esfuerzos, Núñez Carmona no logró levantar la quiebra de la ex Ciccone antes de que despegara el avión presidencial. La Justicia aprobó la resurrección de la imprenta el 24 de septiembre, dos días después de que el Tango 01 despegara rumbo a Estados Unidos. Pero la operatoria expone otro indicio sobre el protagonismo del socio del vicepresidente detrás de la nueva Ciccone, beneficiado por el poder y los contactos que le proveyó Boudou desde el Palacio de Hacienda.

"Estaban apuradísimos por levantar la quiebra; desesperados por firmar", relató a la nacion una fuente de la familia Ciccone, al recordar los esfuerzos de Núñez Carmona y del rostro visible de The Old Fund, Alejandro Vandenbroele. "José María dirigía la batuta y era el que daba las órdenes cuando nos reuníamos en la sala de reuniones del estudio Taiah", añadió.

A tal punto lideró la resurrección, que Núñez Carmona comenzó a reclamarles definiciones y rapidez a todos mientras afirmaba que tenía "todo listo", acotó un segundo informante. "Hubo una reunión en la que tuvo un cheque en la mano todo el tiempo, que decía que estaba por cobrarlo para luego depositarlo en el expediente y levantar la quiebra. Lo sacudía, como abanicándose".

Uno de los abogados del estudio Taiah, Patricio Glasberg, se encargó luego de depositar $ 567.000 en efectivo junto a Vandenbroele en una cuenta del Banco Ciudad, para iniciar el levantamiento de la quiebra. Por teléfono, Núñez Carmona vigiló ese depósito, según reveló la nacion, sobre la base de los registros de llamadas, dos semanas atrás.

"José María quería subir al Tango 01 con la quiebra de Ciccone levantada. Decía que había sido invitado a volar a Nueva York y apuraba todo para que saliera el levantamiento", relató un tercer informante que participó en la operatoria. "También decía que Kirchner lo apretó a Echegaray para que la AFIP apoyara el levantamiento", relató.

Mientras que dos abogados del estudio Fargosi, Oscar Bareiro y Gabriel Kramer, también comenzaron a moverse para levantar la quiebra, dentro del Gobierno imperaban dos visiones sobre la ex Ciccone, según reconstruyó la nacion durante los últimos meses.

La primera era la estatizadora. Incluyó al secretario legal y técnico, Carlos Zannini; al ministro de Justicia, Julio Alak; al secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, y al entonces titular de la Casa de Moneda, Ariel Rebello. Alentaban intervenir la imprenta y que quedara bajo el control de la Casa de Moneda.

La otra vertiente, en la que funcionarios consultados incluyen a Kirchner, consideraba preferible que empresarios nacionales tomaran el control. Se sondeó al zar del juego, Cristóbal López, y al entonces presidente de Aeropuertos Argentina 2000, Ernesto Gutiérrez, entre otros. "Alguien del Gobierno lo abordó a Cristóbal para ofrecerle el negocio, pero no le interesó", indicó a la nacion un estrecho colaborador de López. En cambio, Gutiérrez llegó a tomar el control de Ciccone junto al fondo Fintech, de David Martínez, durante unos meses de 2009, para luego abrirse.

Ese proyecto, afirmaron colaboradores de Eduardo Eurnekian, llevó al rompimiento entre ambos. "Lo de Ciccone no fue tolerable. No importa si era la intención de Kirchner o no, Eurnekian y Gutiérrez no son lo mismo, y la Presidenta lo sabe", añadieron.

Con la quiebra declarada desde el 15 de julio de 2010, el ala estatizadora pareció prevalecer dentro del Gobierno. La Casa de Moneda, con el asesoramiento del abogado comercialista Héctor García Cuerva, presentó una oferta por Ciccone. Pero cuando Boldt contraofertó, no retrucaron. Según declaró Rebello, ante la Justicia, Boudou boicoteó sus planes de modernización.

Según el relato de funcionarios y fuentes privadas, Boudou asumió un rol decisivo ante Kirchner. "Le dijo: «Dejame que me encargó yo»", rememoró uno de los abogados protagonistas de aquellas semanas. The Old Fund se presentó en el expediente, con $ 567.000 en efectivo y $ 1,8 millones de la firma London Supply, en la que uno de sus accionistas es Miguel Castellano, amigo de Boudou y de Núñez Carmona desde la adolescencia. El 14 de septiembre, la AFIP presentó un apoyo "condicionado" al levantamiento de la quiebra. Y apenas dos días después, otorgó su venia "incondicional".

¿Qué pasó dentro de la AFIP durante esas 48 horas? Según funcionarios de línea, nadie quiso quedar "pegado". Hasta que el entonces jefe de gabinete de asesores de Echegaray, Rafael Resnick Brenner -hoy procesado en el caso- presionó por el consentimiento.

Según dos abogados que escucharon jactarse a Núñez Carmona durante aquellos días vertiginosos, el giro de la AFIP respondió a una orden explícita del ex presidente. "Según José María, Kirchner «lo cagó a puteadas» a Echegaray", relató uno de los letrados. De ser cierto, ocurrió poco antes o después de que Kirchner se sometiera de urgencia a una angioplastia, el 12 de ese mes, 45 días antes de su fallecimiento.

El 24 de septiembre, con la venia de la AFIP -que dos meses antes había pedido la quiebra-, la Justicia ordenó su levantamiento. Pero ya era tarde. Los Kirchner volaron el 22 a Nueva York. Boudou ya estaba en Manhattan.

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.