Ofensiva opositora para remover al jefe de Gabinete

Pedirán la interpelación y una "moción de censura" por haber impedido un allanamiento
Gabriel Sued
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17 de diciembre de 2009  

Una ofensiva para sacar de su cargo al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, podría ser el primer factor aglutinante de la oposición en la Cámara de Diputados cuando el Congreso retome la actividad, en marzo del año próximo.

Un grupo de diputados de la Unión Cívica Radical (UCR) presentó ayer un proyecto de resolución para que la Cámara baja interpele al jefe de Gabinete, en mérito de una "moción de censura", el paso inmediato a la remoción del funcionario. El disparador fue la decisión de Fernández de desobedecer un fallo judicial

La iniciativa radical despertó la solidaridad en los principales bloques de la oposición, que se mostraron dispuestos a acompañar la embestida con sus votos en el recinto. Así lo manifestaron a LA NACION representantes del Peronismo Federal, de la Coalición Cívica (CC), de Pro y de la centroizquierda.

"No podemos aceptar un avasallamiento al Poder Judicial en forma tan descarada", dijo a LA NACION el diputado jujeño Miguel Angel Giubergia (UCR), autor del proyecto.

"Por eso decidimos recurrir a un mecanismo constitucional para que el ministro dé explicaciones en el recinto y para pedirle al Poder Ejecutivo su remoción", agregó.

La moción de censura es un mecanismo propio de las democracias parlamentarias, introducido en la Constitución en la reforma de 1994. Hasta ahora, nunca fue aplicado. Sólo hubo una amenaza, en 1997, cuando el jefe de Gabinete era Jorge Rodríguez, pero no se llegó a concretar.

Para aprobarla, se necesita el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cualquiera de las dos cámaras. Pero el jefe de Gabinete sólo perdería su cargo si así lo dispusiera la mayoría absoluta de cada una de las cámaras. Para interpelar al ministro, la oposición también necesitará reunir la mitad más uno de la Cámara de Diputados.

"Hay que avanzar paso a paso y con serenidad hacia el juicio político del jefe de Gabinete. La desobediencia al fallo judicial es una de las causales, pero no es la única", dijo a LA NACION la jefa del bloque de la CC, Elisa Carrió, que aclaró que la oposición deberá esperar hasta marzo.

El jefe del bloque del Peronismo Federal, Felipe Solá, también apoyó la moción de censura. "Si Aníbal Fernández es abogado, como dice ser, sabrá perfectamente la gravedad de su decisión y tendrá que hacerse cargo de las consecuencias por haber actuado de esa manera", sostuvo.

La ofensiva contra Aníbal Fernández responde a la decisión del funcionario de incumplir por considerar "inconstitucional" una orden de allanamiento del juez José Sudera en el gremio de los aeronavegantes. El conflicto se desató cuando Sudera intentó entrar en el gremio y poner en funciones a los miembros de la lista Celeste, que -para la justicia del trabajo- le había ganado las elecciones a la lista Verde, conducida por Ricardo Frecia y que responde a la embajadora en Venezuela, Alicia Castro.

La decisión del ministro despertó duras críticas de la oposición. "Vamos a acompañar la moción de censura. La desobediencia a la orden judicial significa una ruptura inaceptable en la división de poderes", dijo a LA NACION Federico Pinedo, jefe del bloque de diputados de Pro.

Aunque aclaró que debían conversar el tema con sus compañeros de bloque, Eduardo Macaluse, integrante del denominado "grupo de los once", diputados de centroizquierda opositores al Gobierno, dijo que era "muy factible" que apoyaran la iniciativa. "Para nosotros, la libertad sindical es un tema clave. Desobedecer una orden judicial es poner al Ministerio de Trabajo por encima de la Justicia", afirmó.

En la bancada socialista prefirieron mostrarse más cautos. "Acompañamos las iniciativas que tengan que ver con la presencia del jefe de Gabinete en el Congreso para que brinde explicaciones. Pero cualquier paso posterior debe ser analizado muy detenidamente", dijo la jefa del bloque, Mónica Fein.

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