Otra vez los sondeos en el ojo de la tormenta

Fernando Laborda
Fernando Laborda LA NACION
(0)
31 de julio de 2015  

En un país donde el organismo oficial de estadísticas ha perdido desde hace ocho años toda credibilidad al ser rehén de un gobierno que busca disimular los porcentajes reales de aumento del costo de vida y de pobreza, a nadie puede sorprender que las empresas encuestadoras que realizan sondeos electorales también estén sospechadas de parcialidad y de ejercer toda clase de operaciones para favorecer a sus clientes políticos de turno.

Hay motivos concretos para desconfiar de ellas. Las diferencias que se observan entre unos y otros sondeos de opinión pública de diferentes consultoras, de cara a las PASO del 9 de agosto, resultan llamativas. Sólo si se toman ocho distintas encuestas de intención de voto efectuadas durante julio y compiladas por el sitio lapoliticaonline se advertirá que Daniel Scioli exhibe un apoyo que va del 29,6% al 41,4%, según el sondeo que se tome; el aval a Mauricio Macri ronda entre el 22,2% y el 31,4%, en tanto que los votos para Sergio Massa van del 8,4% al 18,5%. Las diferencias entre puntas son exorbitantes y podrían ser atribuidas tanto a groseros errores metodológicos como a la creencia de que algunos encuestadores son meros manipuladores a sueldo de ciertos candidatos o gobiernos. Algo que a nadie podría extrañar mucho tras las mentirosas mediciones de inflación del desprestigiado Indec.

Es razonable que las encuestadoras tengan el deber de difundir detalladamente la ficha técnica de los sondeos que hacen públicos y también que informen sin dilaciones quién contrató o financió esos estudios. Podría discutirse si esto debería ser regulado por una ley.

Pero lo cierto es que esa obligación legal existe y figura en la ley 26.215 de financiamiento de partidos políticos, sancionada en 2006. De ahí que la Cámara Nacional Electoral, responsable de la creación del registro de empresas encuestadoras, haya advertido ayer en una acordada que sólo ocho de las 35 consultoras registradas han presentado las fichas técnicas correspondientes a las encuestas difundidas de cara al inminente acto electoral, al tiempo que pidió al Congreso que evalúe la posible revisión del régimen vigente, a fin de dotarlo de medios adecuados y procedimientos efectivos tendientes a su correcta observancia.

No hay ningún estudio que demuestre cabalmente de qué manera influye la difusión de encuestas en la actitud del votante, más allá de las innumerables hipótesis sobre cómo éstas ayudan a instalar o posicionar a un candidato. Y efectivamente predomina una creencia entre no pocos dirigentes políticos de que una encuesta favorable puede ayudarlos a la hora de una negociación interna para dirimir lugares en una lista.

Al margen de que no existen las consultoras que nunca se equivocan ni las que trabajan exclusivamente por amor al arte, es necesario reconocer que hay empresas que, a lo largo de los años, han cosechado un grado razonablemente alto de confianza. Las generalizaciones son siempre malas, tanto como algún intento de prohibir la difusión de encuestas fuera de la veda electoral, un cepo que terminaría dañando la libertad de expresión y el derecho a la información.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?