Otras renuncias que registra la historia

Desde Balbín y Eva Perón hasta Alfonsín, Rodríguez Saá y De la Rúa, los que recurrieron a la medida; anécdotas y coincidencias
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15 de mayo de 2003  

Los extraños vericuetos de la política argentina y las decisiones de sus protagonistas dejarán a Carlos Menem en las mismas condiciones que su archienemigo Domingo Cavallo: ambos renunciaron a la posibilidad de participar en un ballottage.

El parecido entre ambas situaciones tiene, sin embargo, diferentes matices. El ex mandatario desistió de competir en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales luego de haber ganado en el primer turno.

El ex ministro de Economía declinó disputar el segundo round de la pelea con Aníbal Ibarra por la Jefatura del gobierno porteño tras haber quedado segundo en las elecciones de mayo de 2000 y haber explotado en un arranque de furia la noche de la primera vuelta: desencajado, se refirió a los "partisanos del Frepaso", los tildó de tramposos y aseguró que "aunque les faltara un solo voto para el 50 por ciento" pelearía el ballottage.

Si de renunciamientos se trata, la historia reciente -desde el retorno de la democracia a la fecha- registra el final anticipado de la presidencia de Raúl Alfonsín; el episodio de Cavallo; la renuncia de Carlos Alvarez a la vicepresidencia de la Nación en octubre de 2000; la dimisión de Fernando de la Rúa a la jefatura del Estado en diciembre de 2001, y la de Adolfo Rodríguez Saá, diez días después.

Antes, dos personajes históricos también habían tomado decisiones similares: Eva Perón, en agosto de 1951, y Ricardo Balbín, en marzo de 1973.

Por medio de la cadena nacional de radiodifusión, Eva Perón decidió rechazar la postulación para integrar la fórmula presidencial: "Quiero comunicar al pueblo argentino mi decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mi patria quisieron honrarme en el histórico Cabildo abierto del 22 de agosto", dijo entonces.

Balbín obtuvo en las elecciones de 1973 algo más del 22% de los votos frente al binomio del Frejuli, Cámpora-Solano Lima, que cosechó el 49,6 %. Según la enmienda constitucional vigente debía realizarse una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados. Sin embargo, el líder radical resignó esa posibilidad al argumentar que era claro que la gran mayoría de los argentinos había optado por devolver el poder al PJ.

Casi un martes 13

Sólo por algunas horas Menem y Alfonsín no podrán hablar de un "martes 13" en común.

Si bien los rumores sobre la dimisión del ex gobernador riojano tomaron definitivamente cuerpo anteayer -martes 13-, su renuncia a disputar el ballottage sólo se confirmó 24 horas después. En el caso de Alfonsín, el anuncio se hizo público el lunes 12 de junio de 1989. Fue entonces cuando comunicó su decisión de resignar la presidencia a partir del 30 de ese, a manos de Menem. Otra coincidencia: ambos eligieron como refugio para ese momento su pago chico: Chascomús y Anillaco, respectivamente.

La salida anticipada del poder le significó a Alfonsín un divorcio con buena parte de la sociedad. La reconciliación sólo llegó diez años más tarde, tras el grave accidente automovilístico que el ex presidente sufrió en una ruta patagónica.

Alvarez y De la Rúa pagan todavía su decisión de abandonar el poder de modo anticipado.

Si bien en las horas inmediatas a su portazo todo parecía rédito, casi dos años después de haber dejado la gestión aliancista, Alvarez parece inmerso en el ostracismo político. En medio de denuncias por los supuestos sobornos en el Senado, sostuvo: "Mi renuncia debe tomarse como un acto de lealtad (...). No renuncio a la lucha, renuncio a un cargo por el que me ha honrado la ciudadanía". Sin embargo, no encontró aún un lugar desde el cual reconstruir el poder político que alguna vez conquistó.

Como todos los que asumen comportamientos de este tipo, De la Rúa justificó su renuncia por medio de una carta manuscrita que envió al Congreso. "Confío que mi decisión contribuirá a la paz social y a la continuidad institucional de la República", dijo en diciembre de 2001.

Rodríguez Saá, que en los últimos comicios intentó volver a la Casa Rosada, dijo al despedirse: "No seré el presidente de la continuidad de esa vieja Argentina. Esa actitud de mezquindad no me permite continuar". Con un mensaje que duró nueve minutos y en el que recriminaba a su propio partido la falta de apoyo, el ex gobernador puntano anunció el 30 de diciembre de 2001 el final de su presidencia de tan sólo siete días.

Ahora, Menem también renuncia pero promete "empezar a trabajar de vuelta el lunes".

Sólo el tiempo mostrará cuál es el destino que la historia tiene para él.

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