Otro testigo respaldó a Antonini

Fue el primer venezolano que escuchó la versión del "valijero", horas después de firmar el acta de decomiso
Hugo Alconada Mon
(0)
14 de mayo de 2010  

Venezolano, hijo de uruguayos, el empresario Norberto Barcos declaró ayer ante la justicia argentina por una razón singular. Fue el primero que escuchó la versión de Guido Alejandro Antonini Wilson sobre lo que ocurrió la madrugada del 4 de agosto de 2007, cuando la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) detectó la valija con 800.000 dólares.

"Me dijo que el dinero no era de él", declaró Barcos, al rememorar las primeras horas que siguieron al decomiso, cuando todavía no había estallado el escándalo, y Antonini le envió un mensaje de texto con un pedido desesperado para verlo. Convalidó así el testimonio anterior de un agente de la PSA que declaró ante la Justicia que escuchó exclamar a Antonini, en pleno Aeroparque, que la valija no era suya, aún cuando el acta de decomiso expuso lo contrario.

Amigos desde la infancia, Barcos y Antonini compartieron un proyecto de inversiones en Uruguay, donde la petrolera estatal Pdvsa aportó los fondos para exportar a Venezuela viviendas prefabricadas, aunque durante aquel fin de semana, Barcos se encontraba en Buenos Aires.

"No me contó ningún detalle", aclaró Barcos, quien es abogado y declaró bajo juramento como testigo. Relató, además, que ya reunidos en el hotel Sofitel de la calle Arroyo, esa misma tarde, lo consultó desde el punto de vista legal.

Ante el juez en lo Penal Económico Daniel Petrone, la fiscal María Luz Rivas Diez y Diego Pirota, abogado defensor del entonces funcionario Claudio Uberti, Barcos reconoció además la veracidad de un dato que salió a la luz durante el juicio en Miami. Esto es, que el entonces socio y compadre de Antonini, Franklin Durán, ahora preso en Estados Unidos, le pidió el nombre y teléfono del abogado argentino que asumiría la defensa del "valijero".

Por aquellos días, ésa era la obsesión central del gobierno venezolano. Buscaba que Antonini firmara un poder a los abogados en la Argentina, que así retirarían los dólares y descomprimirían la presión social.

La defensa de Uberti, mientras tanto, hurgó en la capacidad económica que mostraba Antonini, para evaluar si podían pertenecerle los US$ 790.550 decomisados. Barcos relató que, en efecto, Antonini se había mostrado interesado en invertir en frigoríficos en la Argentina, pero aclaró que eso había ocurrido antes y quedó trunco. De otro modo, dijo, él habría intervenido para negociar las condiciones contractuales.

VENEZUELA: LAS DOS VERSIONES DE SU CONSEJO

  • "No vayas a la Casa de Gobierno porque te van a sacar a patadas", contó el ex embajador en Venezuela Eduardo Sadous que le dijeron desde la Cancillería en 2004, después de que denunciara "corrupción" en negocios bilaterales. Su interlocutor era Darío Alessandro, hoy embajador en Perú, que ayer desmintió el tenor del diálogo. "No es mi estilo", afirmó. Dijo que no lo había llamado a Sadous, sino que lo había encontrado en un pasillo (Alessandro era entonces subsecretario de Relaciones Latinoamericanas) y que cuando Sadous le dijo que no sabía si ir al acto, él le preguntó "¿Estás invitado?" y como le dijo que no, le recomendó que no fuera.
  • ADEMÁS

    MÁS LEÍDAS DE Politica

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.