Oyarbide se aleja del caso Ciccone

Se declaró incompetente en una denuncia presentada por un ex carapintada; la causa, en manos de Rafecas
Hernán Cappiello
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6 de marzo de 2012  

El juez federal Norberto Oyarbide decidió alejarse del caso Ciccone y evitar así investigar al vicepresidente Amado Boudou. Ayer se declaró incompetente en una denuncia de diciembre pasado, en la que se mencionaba a "un funcionario del gobierno" interesado en quedarse con el control de la empresa Ciccone Calcográfica, en quiebra.

Después de avanzar durante dos semanas en esa denuncia, ayer desistió de seguir adelante con el caso, al entender que era similar al que está investigando su colega Daniel Rafecas, actualmente delegado en el fiscal Carlos Rívolo.

Ayer, justamente, la fiscalía recibió la visita de uno de los investigados, Alejandro Vandenbroele, la cara visible del grupo económico que se quedó con el control de Ciccone, al levantar la quiebra que había pedido la AFIP.

Vandenbroele visitó el quinto piso del edificio de Comodoro Py 2002, en Retiro, el mismo día en que publicó una solicitada donde negó ser "testaferro" de Boudou, como lo aseguró su esposa, Laura Muñoz, y dijo no ser amigo ni conocido del vicepresidente (ver aparte).

El abogado quiso ver al fiscal Rívolo y pedir fotocopias de toda la causa donde se lo investiga por supuesto lavado de dinero y negociaciones incompatibles con la función pública. Pero el fiscal estaba en otro edificio, en la Cámara de Apelaciones en lo Comercial, para interiorizarse del expediente en que se tramitó el quiebra de Ciccone. Con una contadora y otro colaborador de su juzgado analizaron el expediente de 60 cuerpos, fotocopiaron y escanearon las piezas procesales más importantes, para comenzar a analizar todos los documentos que van recabando sobre la quiebra de Ciccone. Uno de ésos es una resolución del juez comercial Javier Cosentino, que destaca el cambio de postura de la AFIP, que primero pidió la quiebra de Ciccone, al reclamarle una deuda de $ 240 millones, y luego facilitó un plan de pagos y el acceso de Vandenbroele para saldar la deuda.

Vandenbroele recibió en tribunales la noticia de que para recibir fotocopias debía pedirlas mediante un escrito y que como imputado estaba autorizado a presentarse en el expediente con un abogado. Además visitó el juzgado de Rafecas, donde le dieron la misma respuesta.

Se fue como vino, con las manos vacías, excepto por una gruesa carpeta que llevaba bajo el brazo.

Mientras esto ocurría, dos pisos más abajo, en el tercero, Oyarbide firmaba una resolución de cuatro carillas en la que le envió a Rafecas una denuncia por el caso Ciccone que había recibido el 14 de diciembre. La había realizado el ex carapintada Jorge Pacífico, quien dijo haber escuchado una conversación en un bar sobre la quiebra de Ciccone.

Pacífico buscó en Internet datos, fue a la Unidad Fiscal de Investigación de Delitos Tributarios y Contrabando a hacer una presentación y luego fue a denunciar en tribunales. Como nunca se presentó a ratificar la denuncia, Oyarbide archivó el caso. Hasta que surgió la nueva causa de Rafecas y Pacífico volvió a la carga y pidió ratificar su denuncia. Oyarbide hizo todo como para avanzar con el caso con celeridad: le fijo audiencia y envió el caso al fiscal, que pidió certificar ambas causas. Pero ayer, Oyarbide entendió que su denuncia era más antigua, pero la causa de su colega Rafecas estaba más adelantada, por lo que se declaró incompetente.

Explicó Oyarbide que el fiscal Rívolo indicó que el objeto de su causa es investigar "las negociaciones incompatibles en las que se vería involucrado el vicepresidente por la compra de la empresa Ciccone Calcográfica por parte de una firma vinculada a él, ya que estaría presidida por un amigo, Alejandro Vandenbroele. La compra de esa firma tendría en miras obtener la contratación del Estado nacional para la confección de billetes de curso legal". Ayer mismo Oyarbide le envió antes de las 13.30 la causa a Rafecas, cuyo juzgado está a menos de 50 pasos de su despacho.

Simultáneamente ayer debía ser ratificada una nueva denuncia contra Boudou por supuesto enriquecimiento ilícito que recayó en el juzgado de Ariel Lijo. Pero al finalizar ayer el horario judicial no se habían presentado a declarar.

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