Pablo Schoklender acusó a Bonafini ante el juez

Afirmó que tomaba las decisiones económicas de la Fundación
Hernán Cappiello
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18 de mayo de 2012  

Pablo Schoklender declaró anoche ante la Justicia que Hebe de Bonafini, la presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, tomaba las decisiones económicas en la entidad y aseguró que todo el dinero que recibió la entidad para levantar viviendas sociales fue aprobado por funcionarios públicos. El hermano menor de los Schoklender prestó anoche declaración indagatoria y quedó preso como organizador de la asociación ilícita que desvió más de 280 millones de pesos del dinero recibido por el Estado para construir casas.

Paralelamente, Alejandro Gotkin, presidente de la constructora Meldorek y hombre de confianza en los negocios paralelos a la Fundación, responsabilizó a Sergio Schoklender por esas decisiones económicas y dijo que, lejos de ser organizador, era sólo un técnico que ejecutaba las decisiones de Sergio.

Gotkin y Pablo Schoklender quedaron ayer detenidos en la cárcel de Villa Devoto, a pedido del hermano menor, que no quiere compartir penal con Sergio. Horas antes, Bonafini había pedido públicamente, en la ronda habitual de las Madres en la Plaza de Mayo: "Para nosotros es muy importante que no los excarcelen".

El juez Oyarbide rechazó ayer las excarcelaciones de los tres imputados, al entender que pueden perjudicar la investigación ya sea escondiendo pruebas o intimidando testigos. Pablo y Gotkin llegaron a los tribunales al amanecer, pero sus indagatorias comenzaron más tarde. Gotkin declaró desde primera hora de la tarde y Pablo sólo pudo declarar media hora, entre 17.30 y las 18.

Oyarbide estuvo presente hasta entonces en la audiencia. Allí, el hermano menor de los Schoklender enfatizó que Bonafini, tras el alejamiento de Sergio de la Fundación, dio instrucciones, por ejemplo, de realizar pagos a un encargado de seguridad o a la experta en comunicaciones Doris Capurro, dijeron a LA NACION fuentes con acceso al expediente. Recordó en particular una reunión, de la que participaron unas diez personas, en la que brindaron para festejar el despido de Sergio, y Bonafini dio indicaciones expresas y preguntó si era posible darle a Schoklender el terreno de Barranqueras, Chaco, que había comprado la Fundación en cerca de un millón de dólares, para que cesara con sus escándalos.

Hebe de Bonafini no está imputada -la Justicia consideró que la Fundación fue víctima-, pero la declaración de Pablo Schoklender busca dejar en claro que le gustaría que estuviera entre los indagados.

El imputado narró que la Fundación recibía dinero del Estado una vez que estaban certificadas las obras y mencionó que en el Municipio de Tigre debían firmar más de diez funcionarios antes de recibir el cheque, el último de los cuales era la esposa de Sergio Massa, Malena Galmarini, que está a cargo del área de Acción Social. No es casual esta mención de los funcionarios públicos, pues en esta causa ninguno de ellos está imputado. Se los investiga en un expediente paralelo que no exhibe avances.

Pablo relató, además, que la Fundación realizaba acciones no sólo con el dinero que recibía del Estado, sino que también manejaba plata de la radio, de la universidad, del bar, del merchandising. Así, los gastos referidos a las casas se hacían con dinero público y el resto se financiaba de otra manera.

También explicó que en un momento les fue cerrada la cuenta oficial de las Madres, por lo que debieron utilizar su cuenta para pagar sueldos. Intentó, de este modo, justificar los grandes montos de dinero recibidos.

Contó que la Fundación no sólo construía casas, sino que debía contener a los obreros, con otros actos de acción social, y que difícilmente quedaran registros de todos los gastos que demandaba esa tarea.

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