Pablo Schoklender no quiere estar preso con su hermano

Ambos están peleados por el dinero de la Fundación; pidió ir a una cárcel diferente
Hernán Cappiello
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17 de mayo de 2012  

Eran casi la misma persona. Se cuidaban las espaldas mutuamente. Cuando estuvieron en prisión por el crimen de sus padres, Pablo Schoklender sabía que podía sobrevivir gracias a su hermano Sergio, también preso. Pero ahora ya no es lo mismo. Los hermanos están peleados. Pablo Schoklender pidió que no lo encerraran en el mismo penal que a Sergio, que está preso en una celda aislada de la cárcel de Ezeiza.

Ambos están acusados de desviar parte de los 765 millones de pesos que recibió la Fundación Madres de Plaza de Mayo del Estado nacional para construir casas para planes de viviendas sociales.

Allegados a Pablo Schoklender revelaron a LA NACION que lo que terminó por distanciar a los hermanos es el dinero que manejaba la Fundación Madres de Plaza de Mayo y la forma en que Sergio Schoklender disponía de esos fondos.

"Se volvió loco, actuaba como un omnipotente, hacía cualquier cosa y él se lo dijo a Hebe de Bonafini. Esto fue lo que determinó que se pelearan entre ellos y con Hebe", dijo a LA NACION un allegado al menor de los Schoklender.

Claro que no calculó que el escándalo que estalló puertas adentro de la Fundación, en los días previos al 25 de mayo del año pasado, iba a terminar por voltear al propio Pablo Schoklender, que quedó preso y hoy será indagado por el juez Norberto Oyarbide.

El pacto de sangre que había unido a los hermanos fue tan estrecho que Sergio, incluso, llegó a declararse único culpable del crimen de sus padres. Lo hizo en un intento por quitarle responsabilidad a Pablo. Pero, a la postre, ambos iban a ser condenados.

Los dos hermanos usaban anillos, lo que significaba un compromiso irrompible. Ahora no es así.

"Yo, tal vez, soy el más soñador, el que tiene nuevas ideas y él es el encargado de tratar de emprolijar, ordenar y llevar adelante la logística", describió Sergio en una entrevista que ofreció en 2009.

En los informes psicológicos de Pablo figura una frase que demuestra la unión incondicional que tenía con su hermano mayor. "Mi relación con Sergio sólo puede entenderla alguien que ha amado. Yo por mi hermano me juego más allá de las palabras. Es como un acto desesperado que me une a él." Mientras que Sergio aseguraba: "Pablo y yo somos como uno. Nada ni nadie nos podrá separar".

Sergio tomaba las decisiones operativas de la fundación de las Madres e impulsó el negocio de las viviendas sociales, para construir modelos de casas que pudieran ser compradas por el gobierno nacional y, también, por otros países. Intentó, por ejemplo, vendérselas a Brasil.

Pablo se encargaba de las cuestiones de la imprenta de las Madres, del bar Los 70, de San Telmo, y manejaba el laboratorio Lenity, de especialidades medicinales.

"Pablo no tenía nada que ver con Meldorek y la constructora de sergio", se esfuerzan en aclarar cerca del menor de los hermanos.

Tras la pelea con Sergio, Pablo quedó un tiempo al frente de la Fundación, pero su paso por allí fue efímero. Al poco tiempo también Bonafini lo corrió del medio.

"Ahora hay una situación de recelo recíproco", dijo un allegado a los hermanos, que destaca las actitudes distintas frente al expediente judicial que tuvieron ambos hermanos en el año que lleva abierta la investigación: Pablo se mantuvo a distancia, con mínimos movimientos, y Sergio iba a diario al juzgado, echó a sus abogados, insultó a Oyarbide y se hizo notar a cada instante.

Sergio Schoklender terminó anteanoche en una zona aislada del penal. Estará allí hasta que se resuelva su excarcelación. Oyarbide lo resolverá hoy y se descuenta que la rechazará, con lo que deberá esperar tres o cuatro semanas a que la Cámara Federal lo resuelva. Pablo espera lo mismo. Pero ahora separados.

EL FISCAL SE OPUSO A EXCARCELARLOS

El fiscal Jorge Di Lello se opuso ayer a que los hermanos Schoklender sean excarcelados en la causa en que están acusados de haber desviados fondos públicos destinados a construir viviendas sociales.

Sergio Schoklender, a través de la defensora oficial Pamela Martínez de Buck, y Pablo Schoklender, mediante su abogado Sergio Slonimsky, presentaron un pedido para quedar en libertad. También lo hizo el socio de Sergio, Alejandro Gotkin.

Antes de resolver hoy si les concede o no la libertad, el juez Norberto Oyarbide le dio vista al fiscal para que opinara si corresponde liberar a los acusados. Di Lello dictaminó que los acusados estuvieron siempre ajustados a derecho, que se tomaron los recaudos para que no frustraran la investigación y que tuvieron una actitud que podría hacer presumir que se fugarían.

No obstante, Di Lello dijo que el único capaz de evaluar si los acusados pueden entorpecer la investigación es Oyarbide, por lo que dejó la decisión en sus manos, no sin antes advertir que la calificación como jefes u organizadores de un asociación ilícita habilita para denegarles la excarcelación.

Hoy Oyarbide rechazará los pedidos de excarcelación e indagará a Pablo Schoklender y a Gotkin. Ayer, además, agregó tres nuevos sospechosos a la lista de indagados: Pablo Sette, Adolfo Bus y Mariano Moncada. Son quienes aparecen como autoridades de Cabaña Agropecuaria del Zonda y Agropecuaria Monte León, que recibieron cheques de las Madres por $ 77 millones, sin contraprestación alguna.

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