Palabras que fueron música para el visitante

Elogios del rey al país y a De la Rúa.
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25 de octubre de 2000  

MADRID (De un enviado especial).- "España seguirá apostando por la Argentina, segura de que la estabilidad y la apertura son los mejores ingredientes para lograr un crecimiento económico fuerte y sostenido", afirmó anoche el rey Juan Carlos I, en la muestra más contundente del apoyo español al futuro argentino.

En el marco imponente que ofrece una noche de gala en el Palacio Real, donde residen los reyes Juan Carlos y Sofía, el presidente Fernando de la Rúa cerró la primera jornada de su visita de Estado con un fortísimo respaldo, tras semanas cargadas de angustia y sinsabores por la crisis que atravesó su gobierno.

El presidente argentino escuchó las palabras que quería llevarse de regreso a Buenos Aires. Y ratificó el compromiso de su gobierno "con las leyes de la economía de mercado, el respeto a sus reglas de juego y con las garantías que hemos dado a las inversiones externas".

"Aplaudimos la firmeza con la que su gobierno está conduciendo el país a superar las consecuencias negativas de la crisis internacional del año pasado",dijo el rey.

"Su compromiso con la austeridad y la eficacia en la gestión, sin desatender las exigencias del crecimiento y del equilibrio social, suponen un ejemplo de coraje político", afirmó el monarca español.

En la larga mesa situada en uno de los salones principales del palacio escuchaban atentos el presidente del gobierno español, José María Aznar, y su esposa, Ana Botella; los integrantes de la delegación argentina, y 120 invitados especiales del rey, entre ellos los presidentes de las compañías que invirtieron en la Argentina unos 30 mil millones de dólares en los últimos 11 años.

Frac y perdices

Con frac los hombres y vestidos largos las damas, los 150 invitados especiales saludaron a los reyes y al Presidente y su esposa, Inés Pertiné.

El rey y De la Rúa vistieron frac con las condecoraciones, mientras que la reina Sofía lució una larga pollera de raso con una casaca de piedras. La primera dama argentina llegó a la cena con un vestido beige de fino terciopelo.

En las más de tres horas que duró el agasajo oficial degustaron un exquisito menú compuesto de sopa de puerros con apio y envueltos de lechuga con frutos de mar; perdiz del campo a la española y helado de miel de melocotones.

El rey fue el primero en hablar. "España desea seguir formando parte" del futuro argentino. "Estamos convencidos de que las empresas españolas no sólo mantendrán, sino que incrementarán la apuesta por su país, contribuyendo a consolidar su crecimiento y modernización", agregó.

"Y es que vemos a la Argentina como un socio fiable, con un comportamiento económico predecible y en el que la estabilidad del marco jurídico continuará propiciando las mejores condiciones para que el flujo de capitales extranjeros contribuya a la prosperidad de su pueblo", agregó.

El rey también elogió el lanzamiento del portal educativo en Internet Educ.ar, "una iniciativa por muchos motivos ejemplar", y destacó que en este terreno se abren "grandes expectativas para que el trabajo conjunto de españoles y argentinos resulte especialmente fructífero".

Al agradecer las palabras, De la Rúa insistió en que una de las garantías más importantes para la inversión extranjera es la estabilidad monetaria del peso. Y pidió colaboración a las empresas españolas que se "asociaron a nuestro progreso para que con su compra alienten el desarrollo de la producción argentina, al cual de alguna manera están ligados los beneficios".

Al final de la cena hubo una sobremesa informal, en la que participaron los reyes, el hijo del rey, Felipe, príncipe de Asturias, De la Rúa, su esposa y su hijo menor, Fernando "Aíto" de la Rúa; el canciller Rodríguez Giavarini y su mujer y por momentos se agregaban también Rodrigo Ratto (vicepresidente económico), Aznar y su esposa.

Pasada la medianoche, cuando el Presidente regresó al Palacio de El Pardo era tanta la excitación por el resultado de la cena que hubo una nueva mesa de café entre De la Rúa y su grupo más íntimo. Allí tuvieron el convencimiento de que hay una decisión de España de participar mucho más activamente en el proceso argentino.

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