Para Carrió, la sociedad derrotó a Menem

Reiteró que no aceptará cargos
Jaime Rosemberg
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16 de mayo de 2003  

Un día después de la renuncia de Carlos Menem a competir por la presidencia de la Nación, Elisa Carrió no puede disimular su alegría. "Su huida es una victoria social de los argentinos", afirmó a LA NACION la líder de ARI, que prometió colaboración desde el Congreso para con el gobierno de Néstor Kirchner, sin que esto signifique algún tipo de cogobierno. "El que acepte cargos, dejará de pertenecer al ARI", advirtió desde sus oficinas en el barrio de Congreso.

-¿Cómo analiza la renuncia de Menem?

-Lo que pasó forma parte de un quiebre cultural,una derrota fenomenal de la cultura menemista.Hay que analizar cómo se fueron Alfonsín, De la Rúa, Chacho Alvarez y cómo se está yendo Menem. La conclusión es que hay una forma en que la sociedad está depurando a la política, a través de la ida patética de sus íconos más importantes. El 70 por ciento de la sociedad dijo "no le tengo miedo, lo vamos a castigar a Menem", a esa forma de hacer política. Es un hecho histórico, un enorme avance cultural que en el ámbito político va a traer enormes dificultades. Hoy festejamos su huida, una victoria social de todos los argentinos.

-¿Menem no esquivó ese castigo, precisamente con la renuncia?

-No, al contrario. Menem se suicidó antes de que lo maten. Como todo suicida, tiene como objetivo dañar a otros, en este caso a Kirchner.

-¿Es el final del menemismo?

-Desde hace diez años estamos en conflicto: de un lado están la ley, los valores morales; del otro el pragmatismo, la banalidad. La gente iba a votar contra Menem por su deshonestidad y los valores morales que encarna: es un cambio excepcional, en relación con el "roban pero hacen". Se cayó un castillo de ficción, ahora hay que construir otra cosa, un proceso que será lento, con avances y retrocesos.

-¿Kirchner puede encabezar ese proceso?

-Tengo enormes reservas morales sobre Kirchner, sobre todo por la forma en que financió su campaña y las prácticas políticas de su provincia. Pero no vamos a ponerle palos en la rueda. Las personas pueden cambiar, construir, y hay que ayudarlo a que lo haga. Nuestra responsabilidad institucional es no obstaculizar, y que el presidente gobierne.

-Pero asume en una situación de extrema debilidad....

-Lo que sucedió esta semana desnudó, por un lado, la miserable realidad de Menem; por otro, la realidad del poder de Kirchner, un presidente con votos prestados. Su gran desafío es construir autoridad y legitimidad política.

-¿Y cómo lo conseguiría?

-Por el ejercicio de su gobierno: con políticas correctas y ejemplaridad de gestión puede construir una autoridad que no tiene y legitimarse. Si no lo logra, viviremos tiempos difíciles.

-¿Qué hará ARI entonces?

-No vamos a cogobernar. Ni nos ofrecieron ni vamos a aceptar cargos en la administración. Si alguno acepta, es porque se va del ARI. Tampoco voy a usar mi legitimidad política para debilitar a Kirchner.

-¿Hubo llamados concretos?

-No los hubo, pero las políticas preventivas son buenas (se ríe). Es una especie de prevención del delito.

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