Para los analistas, es una medida positiva, pero de corto plazo

Destacan que despeja el temor de un default en 2010, pero genera incertidumbre en el futuro
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15 de diciembre de 2009  

La decisión oficial de usar reservas del Banco Central para cancelar los vencimientos de la deuda fue recibida con una mezcla de optimismo en el corto plazo y de alerta sobre lo que puede pasar más allá de 2010.

Los economistas consultados por LA NACION coincidieron en destacar como un hecho positivo que el flamante Fondo del Bicentenario alcanzará para despejar cualquier posibilidad de entrar en default durante el año próximo. Sin embargo, los mismos analistas sostuvieron que la medida significa una señal preocupante en materia de gasto público y de disciplina fiscal.

"La decisión es una señal muy clara de que no va a haber problema con los vencimientos de 2010, aunque no es una buena medida utilizar reservas del Central para resolver problemas que no son monetarios, sino fiscales", explicó Luis Secco. El economista, además, destacó como un hecho llamativo que en los discursos oficiales se repitiera la palabra desendeudamiento. "Llama la atención que en los discursos se hable de desendeudamiento cuando, en realidad, para cancelar una deuda externa se está contrayendo una deuda con el Central", señaló.

En la misma línea, Fausto Spotorno sostuvo que recurrir a las reservas del Banco Central para financiarse no es muy sano. "Las reservas del Central son un fondo anticíclico monetario y, por lo tanto, no es muy sano recurrir a ellas como fuente de financiamiento, sobre todo, si el mercado empieza a pensar que se puede transformar en un mecanismo habitual", señaló el economista jefe del estudio de Orlando J. Ferreres.

Por su parte, en la consultora C&T Asesores Económicos interpretaron que la medida no hace más que sincerar las necesidades de financiamiento que enfrenta la Argentina. "En el corto plazo, la medida implica un «seguro» para los tenedores de títulos públicos, de ahí la suba de precios que registraron al conocerse la noticia. Sin embargo, a mediano plazo es negativa, porque genera incertidumbre sobre el respaldo del BCRA para sostener la cotización del peso", según explicaron en la firma.

Gasto público en alza

Los economistas además destacaron que el impacto que podría tener la medida en la inflación y en la cotización del dólar no será muy grande. "No creo que los anuncios tengan un efecto directo en la cotización del dólar, básicamente porque el colchón que tenía el tipo de cambio era muy grande, debido a la decisión del Gobierno de no haber dejado que se revalué el peso en el último tiempo, como de hecho pasó en los países vecinos", señaló Miguel Bein.

En materia de inflación, por otra parte, los analistas coincidieron en que la decisión de financiarse con las reservas del Central no tendrá un efecto directo inmediato, pero está en línea con la política oficial de mantener el ritmo ascendente del gasto público. "Está claro que esta medida no servirá para moderar el gasto público, que es el principal motor de la inflación", señaló Spotorno.

Por su parte, Bein pronosticó que el gasto público seguirá creciendo en 2010. "La medida no tiene un impacto monetario directo, pero va a permitir que el gasto público pueda crecer cuatro o cinco puntos por encima del crecimiento de los ingresos", señaló.

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