PASO 2019: adrenalina y rigurosidad, una mezcla perfecta para el recuento de votos en una escuela de Belgrano

Borrador de los totales por partido
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Federico Acosta Rainis
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11 de agosto de 2019  • 22:05

"Esta mesa por suerte estuvo tranquila, pero aquella de allá fue un lío todo el día", dice Florencia, fiscal de Juntos por el Cambio, mientras está sentada en la mesa electoral 5881 del primer piso de la Escuela de Comercio Nº7 "Manuel Belgrano" del barrio porteño de Belgrano.

Faltan solo minutos para el cierre de los comicios y en la dirección que señala Florencia, del otro lado del pasillo, hay una larga fila de personas que llega hasta la mitad de la escalera. Todas esperan para votar y podrán hacerlo incluso después de las 18, pero quienes no hayan ingresado a la escuela antes de esa hora, ya no entrarán al cuarto oscuro. Al menos en estas PASO.

Las cosas son distintas en la 5881, que Florencia comparte con Fernando, el presidente, María José, la presidenta suplente, y Silvana, la fiscal del Frente de Todos. María José participó de forma voluntaria como autoridad electoral en otras diez elecciones y, gracias a su experiencia, la votación en la mesa fue siempre rápida. Sin colas ni inconvenientes.

"Vinieron tres personas que querían votar con un DNI viejo y les explicamos que no se podía, pero el resto estuvo todo bien", explica. Cuenta, también, que notó "mucha más gente grande que en otras elecciones" y que toda la mesa recibió con aplausos a tres chicos que votaban por primera vez. "Les dimos la bienvenida al club", dice entre risas.

El conteo de votos de la mesa 5881 de una escuela de Belgrano
El conteo de votos de la mesa 5881 de una escuela de Belgrano

La adrenalina post 18

A las 18 en punto, la mesa se cierra. Y empieza la adrenalina en serio.

Los cuatro verifican en sus listas la cantidad de votantes, marcados con resaltador. Las cifras coinciden: 276 de las 347 personas concurrieron a la mesa, casi el 80% del padrón. Entonces, Fernando extrae del cuarto oscuro las boletas que no fueron usadas, entran todos y abren por fin la urna: los sobres se desparraman sobre un grupo de bancos. Aquí también los números cierran: hay 276 sobres.

Es el momento de empezar a abrirlos y separar las boletas por lista. La práctica de María José facilita todo y sirve para despejar dudas. "Si están repetidas, una se rompe y la otra vale", le dice a Silvana que acaba de encontrar dos boletas iguales en un mismo sobre y no está segura de qué hacer. María José es también quien anota en el pizarrón los votos nulos y blancos.

Hay poco corte: la mayoría de las boletas son enteras. Y la polarización se nota: las pilas de los candidatos de Juntos por el Cambio y el Frente de Todos crecen mucho más rápido que las demás. Una vez separadas por lista, Fernando y María José las cuentan una por una, mientras las fiscales se limitan a observar, ansiosa por conocer los resultados de las fuerzas con las que colaboran.

Hay 147 votos para la fórmula Macri-Pichetto y 75 para Fernández-Fernández. Lavagna y Urtubey quedaron en un tercer lugar muy lejano, con 22 votos, y siguen Espert-Rosales con 11. Las cifras son similares para los cargos de jefe de Gobierno, senadores y diputados nacionales, legisladores y comuneros.

Doble chequeo

El conteo funciona bien y no hay lío con los números, pero lleva un largo rato porque se verifica dos veces. Las calculadoras de los celulares son una ayuda clave en esa tarea. Al fin, después de casi dos horas, los cuatro firman el telegrama (para el escrutinio provisorio), el acta (para el escrutinio definitivo) y los certificados que se llevarán los fiscales. Entonces María José hace en voz alta el llamado que traerá alivio: "¡El correo!".

Son las 20.05 y un empleado del Correo Argentino se acerca al aula a buscar el telegrama para transmitirlo desde el Centro de Transmisión Electoral que está en la planta baja y sirve para acelerar el recuento general. El trabajador los felicita: "Ustedes van muy bien, son los mejores: hay mesas con las que vamos a estar hasta las doce de la noche".

Cansancio y satisfacción

Fernando, María José, Silvana y Florencia cumplen la última responsabilidad de su extensa jornada electoral: con precintos de seguridad rodean la urna para asegurarse que no será violada. Y también la firman, antes de que también quede en manos del el Correo.

Los cuatro están tan cansados como conformes con lo que hicieron. "A mí esto me gusta mucho: me ofrezco porque soy así, participativa", señala María José sobre su onceava elección como autoridad electoral. Y Silvana, para quien fue la primera como fiscal, agrega: "Me cansé de quejarme y quería participar. Estaba nerviosa porque no sabía como iba a ser pero todo estuvo muy bien. Me gustó mucho la experiencia y el trato con todos los demás en la mesa".

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