Persecución y una advertencia de De Vido: el día que Centeno pensó que le robaban los bolsos con dólares

Durante uno de los recorridos de la recaudación, el chofer de Baratta creyó que una camioneta Hilux lo perseguía
Durante uno de los recorridos de la recaudación, el chofer de Baratta creyó que una camioneta Hilux lo perseguía Fuente: Archivo
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2 de agosto de 2018  • 14:30

Las pruebas que LA NACION aportó a la Justicia compilan cientos de páginas con relatos minuciosos sobre cómo circulaba el dinero negro entre empresarios y funcionarios ligados a De Vido; hay momentos de tensión comentarios irónicos y detalles de conversaciones comprometedoras en la cima del poder.

A continuación uno de ellos:

27 de mayo de 2010. A diferencia de la semana anterior, en la que Néstor Kirchner había considerado que sus colaboradores habían estado "pobres" por el monto recaudado, solo en esta fecha se recaudaron 1.300.000 dólares, si se siguen las descripciones del chofer de Baratta. Ese día, luego de visitar más de un destino en busca del dinero de las empresas contratistas del Estado, el auto iba bien cargado. El consejo previsor del ministro Julio De Vido fue que tuvieran "los ojos bien abiertos".

Mientras Centeno conducía a Baratta y al funcionario Ezequiel García hacia el encuentro con Hernán Gómez -otro de los involucrados en la trama que trabajaban bajo la órbita del Ministerio de Planificación, que estaba esperándolos con una bolsa "de recaudación antigua"-, a la altura de Retiro, Centeno creyó descubrir que los seguían.

¿Sería cierto? No podían ignorar la alarma, sobre todo después de la advertencia del ministro.

Con ritmo de thriller, relata que se trataba de una camioneta Hilux. Baratta, preocupado, le exigió al chofer que acelerara, que perdiera a la camioneta cuanto antes, y sin perder tiempo llamó a Fabián González, que era entonces el jefe de la custodia de De Vido. Le pasaron los datos del vehículo sospechoso para que lo detuvieran en caso de que los estuviera siguiendo realmente. Cuando llegaron al edificio donde los esperaba Gómez, hicieron el traspaso de bolsos y Baratta aconsejó a Centeno ir a "dar unas vueltas", para despistar. No querían sorpresas desagradables.

Al parecer, el incidente no pasó a mayores. Las anotaciones minuciosas del chofer Centeno sobre el recorrido por empresas y el circuito de los bolsos cargados de dólares continuaron durante cinco años más, sin que el susto hubiera interferido en el ritmo de la recaudación.

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