Pese a la tensión, no le pedirán al FMI intervenir más frente al dólar

El Ministerio de Hacienda descarta solicitar mayores facultades para bajar la cotización aunque la divisa no alcance el techo previsto; si bien hay preocupación oficial, esperarán hasta el desembolso del Fondo
El Ministerio de Hacienda descarta solicitar mayores facultades para bajar la cotización aunque la divisa no alcance el techo previsto; si bien hay preocupación oficial, esperarán hasta el desembolso del Fondo Crédito: Twitter: @lagarde
Santiago Dapelo
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31 de marzo de 2019  

La estrategia electoral en marcha esconde un problema hasta el momento irresoluble para el Gobierno. El presidente Mauricio Macri entró en un laberinto en el que no logra encontrar la salida. Si bien la confrontación con Cristina Kirchner fideliza al núcleo duro y aporta votos entre los desencantados, al mismo tiempo refuerza el estado de fragilidad y suma complicaciones en la economía. Así, la superpolarización con la expresidenta actúa como un remedio y un veneno al mismo tiempo.

El diagnóstico que le acercaron banqueros, empresarios e inversores, locales y extranjeros, a Macri fue claro: mientras el kirchnerismo tenga posibilidades de vencer en las elecciones todo se paralizará. Para ganar en octubre Macri necesita rivalizar con el kirchnerismo, pero ese juego también podría alargar la lenta recuperación que, según anuncian en la Casa Rosada, ya comenzó y así complicar las posibilidades de reelección. "El principal riesgo que tenemos es lo que hay enfrente", describió un integrante del gabinete. "Enfrente" está Cristina Kirchner y el modelo de país que llevó adelante durante 12 años. "Hasta octubre todo va a parecer poco", se lamentó el funcionario.

El dólar es hoy la principal preocupación de la Casa Rosada. Una escena sirve para graficar el estado de situación: el último jueves, en plena reunión de gabinete, Nicolás Dujovne , prendido a la pantalla de su celular, dio el parte de la hora: el dólar, después de siete jornadas con aumentos, bajaba. También bajó la ansiedad de los ministros y especialmente del Presidente.

El monitoreo es permanente, al igual que la comunicación entre el Presidente; el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Hacienda. El viernes, en la quinta de Olivos, Macri y Dujovne celebraron el cierre de la semana con el dólar (cayó un 0,7%) y la tasa a la baja; una combinación que hace rato el Gobierno esperaba.

Pese a estar encorsetado para actuar en la cotización del dólar, no habrá un pedido para que el Fondo Monetario Internacional ( FMI ) flexibilice la capacidad de intervención en el mercado de cambios. Es decir, por fuera de las bandas a las que se comprometió en el acuerdo con el organismo multilateral de crédito el Banco Central. Cerca de Macri y Dujovne descartaron esa posibilidad.

"No hay que subestimar lo del dólar, pero tampoco hay que volverse loco", aseguró uno de los principales actores de Cambiemos. En el Gobierno aguardan que el ingreso de los dólares que llegarán del FMI -llegarán cerca de 10.000 millones en los primeros días del mes próximo- y por la cosecha, que será récord termine por sepultar las dudas sobre la capacidad del Gobierno para hacer frente a la demanda o una eventual corrida contra la divisa norteamericana.

Pese a los números, en el Gobierno aseguran que lo peor de la crisis ya pasó. Los 2.650.000 nuevos pobres, sumados a la inflación proyectada en 35 por ciento, el dólar cerca de los 45 pesos y el desempleo en 9,1%, son los efectos de la "implosión" que sufrió la economía en agosto último. "Es la foto que refleja lo que pasó en el tercer trimestre pasado. La economía dejó de caer en diciembre", describió uno de los hombres que tienen habla a diario con el Presidente.

"Estamos viendo el impacto de la crisis del año pasado. Tomamos las medidas correctivas para estabilizar la macroeconomía para tener una recuperación más sólida y estable. No se puede hacer en poco tiempo", dijo el ministro de Producción, Dante Sica, en las últimas horas. La traducción de las palabras de Sica es que el Gobierno se prepara para una campaña difícil. "Ajo y agua", la definió una de las autoridades del Palacio de Hacienda. "No nos sobra nada, pero con la peor foto [por el aumento de la pobreza] igual ganamos", resumió un hombre de acceso diario al despacho presidencial.

Si el dólar altera los nervios de la Casa de Gobierno, la inflación ya no genera el mismo efecto. La razón principal: las paritarias. La negociación salarial de María Eugenia Vidal con los maestros -les propuso pagar este año un aumento equivalente a la inflación y además un 15,6% para recuperar la pérdida del año pasado- actuará de ejemplo para el resto. Desde el Gobierno estiman que de esa forma los trabajadores recuperarán parte del salario que perdieron en 2018, lo que generará un estado de leve mejoría que le permitirá a Cambiemos encarar el tramo final de la campaña con mayor tranquilidad.

Mientras el equipo económico busca recrear un clima de calma y previsibilidad -hasta el momento con magros resultados-, el comando electoral avanza con su táctica para lograr el gran objetivo de este año, la reelección de Macri. El choque entre ambas estrategias es frontal y, al menos por ahora, la superpolarización con la expresidenta actúa, según el Gobierno, como un desincentivo para los mercados, que ante la posibilidad del regreso al poder del kirchnerismo miran con recelo lo que pueda ocurrir.

La fotografía que muestran las encuestas que circulan por las principales oficinas de Cambiemos refuerzan la convicción en el plan que está ejecutando Peña. Macri y Cristina Kirchner hoy están empatados en 35 por ciento. Mientras que la tercera opción, ya sea Sergio Massa, Roberto Lavagna o algún gobernador peronista, suma 20 puntos, aún muy lejos de la contienda principal.

Las dudas sobre las bondades de la polarización se profundizan en la provincia de Buenos Aires. La elección en el distrito más importante del país son una incógnita. La imagen de Macri en el conurbano está en su piso histórico y actúa como una pesada ancla para Vidal.

Es por eso que la gobernadora está caminando esos distritos. Todos los viernes, por la tarde, se reúne con vecinos. Ya estuvo en Morón, Tres de Febrero, Lanús, Quilmes, y la semana próxima visitará dos de la primera sección electoral. La dinámica, similar a la que hace desde hace años Horacio Rodríguez Larreta en la ciudad, sirve para contener, según describieron cerca de la mandataria provincial.Vidal los escucha, pero además defiende la gestión de Macri. "Muchos vecinos creen que las obras se hicieron por el intendente, pero ella [por Vidal] les explica que se hicieron gracias al financiamiento de la Nación", confiaron desde su entorno.

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