Piqueteros y vecinos con el mismo grito

Pero estuvieron en veredas opuestas
Alejandra Rey
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23 de abril de 2004  

Probablemente hayan sido los puntos cardinales. O el azar. Pero la verdad es que ayer las organizaciones piqueteras se ubicaron hacia el sur de Tribunales, mientras que la clase media, que viene siguiendo a Juan Carlos Blumberg desde que comenzó a pedir justicia por el secuestro y la muerte de su hijo Axel, se instaló al norte del palco y allí se quedó.

Quizá la geografía también ayudó a la espontaneidad: los piqueteros llegaron desde el sur de la ciudad y del conurbano bonaerense y eligieron la esquina de las calles Lavalle y Libertad como punto de encuentro. Los demás participantes venían a pie desde las avenidas Libertador, Santa Fe y Córdoba y prefirieron quedarse de ese lado.

Todos portaban velas encendidas y esta vez el viento no conspiró contra las lucecitas, levantadas especialmente por mujeres, que ayer eran mayoría.

Hubo menos niños que la vez anterior (excepto entre los piqueteros) y sí muchos abogados y señores con elegantes trajes que salían de las oficinas y que habían decidido como punto de encuentro las confiterías y bares cercanos a Tribunales que, contestes con el momento que se vivía, tenían los televisores en los canales de información.

Desde esas gargantas ubicadas al Norte salió, pocos minutos después de las 19, el primer grito de la tarde: "Si éste no es el pueblo, el pueblo dónde está", ante los ojos bien abiertos de los piqueteros, que sintieron un poco de humillación por el robo del slogan. Y, tras cartón, se escuchó gritar a los mismos una consigna dirigida a los jueces de la casa: "Que trabajen". Los piqueteros Néstor Pitrola y Raúl Castells se quedaron sin palabras.

Desde la tarde, sin embargo, los grupos de izquierda habían pasado por la zona y pusieron su impronta en las carteleras preparadas para las propagandas de films: sobre ellos se leía: "No habrá seguridad sin justicia popular".

Pero a la vecina Malena de Elía esas palabras le importaron poco. Ella estaba ahí por otro tema: "Para decirle a Néstor Kirchner –dijo a LA NACION– que se deje de mirar el pasado y que mire para adelante. Hay demasiadas familias que perdieron a sus hijos".

Mucha gente, pero dispersa

Ayer, en las inmediaciones de los Tribunales se podía caminar con facilidad, a diferencia de lo que ocurrió con la primera marcha organizada por Blumberg frente al Congreso.

Algunas personas iban con las fotos de sus hijos muertos, y otros con los rostros de los fallecidos estampados en las remeras, lo que volvía más sobrecogedor el clima.

Clima que, sobre la zona norte de la marcha, era de una gran tensión debido a la presencia de los piqueteros que, como siempre, desplegaron mate, bebidas y comida.

Tensión que nunca disminuyó –excepto por un episodio, del que se informa por separado–, a pesar de la tolerancia de las dos partes evidentemente en pugna.

De hecho, el único aplauso sincero que brotó de los piqueteros (a diferencia de los otros participantes que aplaudieron cada punto del petitorio de Blumberg), fue cuando el padre de Axel dijo: "Les agradezco a todos porque fue un acto civilizado, con honor, con orgullo, con la presencia de argentinos decentes".

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