Planes que no lograron vencer la recesión

Son 33 los rubros que se beneficiaron
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10 de diciembre de 2001  

Los planes de competitividad que ahora serán suspendidos o eliminados fueron uno de los principales caballitos de batalla de Domingo Cavallo cuando volvió a asumir las riendas del Ministerio de Economía, en marzo de este año.

Básicamente, lo que busca este tipo de medidas es eliminar impuestos distorsivos y regulaciones y promover cambios en las relaciones laborales, con el objetivo de impulsar la reactivación económica, después de más de tres años de recesión.

Los planes que formalmente entraron en vigor el 15 de junio último incluyen a 33 sectores de la producción, que van desde la construcción y la siderurgia hasta la industria cultural y el cine.

Para la confección de los distintos planes participaron los principales jugadores de cada rubro: las cámaras empresariales, los representantes sindicales y las autoridades nacionales y provinciales. Para gozar de los beneficios, las empresas se debían inscribir ante la AFIP.

En la actualidad, de los 33 planes diseñados por el Gobierno se encuentran funcionando 26. Otros seis (para las industrias de alimentación, cerámicos, cosmética y perfumería, minería, química y petroquímica y transporte ferroviario) se encuentran en la etapa de resolución para determinar cuáles serán las firmas beneficiadas, y en un caso (el de los pozos de hidrocarburos) todavía no se superó la fase inicial de estudio del convenio entre las empresas privadas y el Gobierno.

A medida

Los distintos planes de competitividad tienen características propias para cada industria.

En la mayoría de los casos se fijó la posibilidad de considerar el pago de los aportes patronales como adelanto del impuesto al valor agregado (IVA). Además, para algunas industrias se estableció la capacidad de hacer aportes de capital en las empresas sin la necesidad de justificar el origen de los fondos.

En el momento de poner en marcha las medidas, el ministro Cavallo había señalado que el objetivo final que buscaba el Gobierno era llegar a un esquema impositivo donde sólo existieran los tributos de IVA y ganancias.

En el mismo paquete, Cavallo también anunció la creación del factor de empalme. Este mecanismo implicaba una modificación del tipo de cambio para el comercio exterior. El “factor” surgiría de la diferencia entre un dólar y el valor promedio de un dólar y un euro.

En su momento, el anuncio de los planes de competitividad fue acompañado por medidas para favorecer el consumo y la reactivación del mercado interno, como la promesa de reducir el impuesto a las ganancias a las personas físicas y la generalización de los tickets canasta y los vales de transporte sin contribuciones patronales ni personales.

Sin embargo, el propio ministro Cavallo reconoció ayer que las medidas no arrojaron los resultados esperados.

Lejos de alcanzar una reactivación, el proceso recesivo se profundizó en los últimos cinco meses, lo que seguramente terminó de convencer a Cavallo de la necesidad de sacrificar los planes de competitividad para lograr reducir el abultado déficit fiscal de la Argentina.

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