Por dentro, cómo fue la marcha que clamó por una Justicia independiente

Ciudadanos y representantes del Poder Judicial reclamaron frente a Tribunales; Ricardo Recondo fue el único orador; el fiscal Campagnoli, allí presente, recibió besos, abrazos y cánticos
Domitila Dellacha
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8 de julio de 2015  • 04:01

En el aire se respira una mezcla de enojo y una pizca de esperanza. Las frentes ceñidas y las manos con carteles en alza parecen listas para dar una batalla. "Sin independencia judicial, no hay República", se escucha cantar; los aplausos de muchos suenan como el redoblante de una banda.

Las puertas del Palacio de Tribunales están repletas. Una multitud se acerca: se presentan como ciudadanos de un país que reclaman una justicia autónoma. La tensión y la impaciencia también se hacen presentes. Son las 18:10 y todos quieren que las caras responsables de la convocatoria den lugar a la palabra.

A metros de las escaleras principales del Palacio yace el escenario montado. Un camión deja ver algunas banderas de las asociaciones que convocaron la marcha. Un atril en el medio y un micrófono, listos para ser usados. Empiezan los empujones y algunas personas discuten acerca del verdadero propósito del encuentro.

Diez minutos después aparece, entre la multitud, el fiscal José María Campagnoli. Hombres y mujeres lo besan, lo acarician como si estuvieran pidiéndole la bendición a un Santo Pontífice y le agradecen su presencia. Es que Campagnoli fue señalado hace un tiempo como una de las víctimas de los avances sobre la Justicia y se convirtió en un fuerte referente judicial opositor al kirchnerismo.

Llega el momento. Las estrellas de esta tarde ya convertida en noche comienzan a subir al escenario: abogados, fiscales y jueces. Todos unidos y representados por el orador seleccionado: Ricardo Recondo, presidente de la Asociación de Magistrados y funcionarios de la Justicia Nacional (AMFJN). Explotan los aplausos, se agitan banderas argentinas, es el momento de ovación.

"Quiero agradecerles en nombre de la justicia independiente, en nombre de la república, en nombre de la democracia. Por ellas estamos aquí reunidos, para defenderlas más allá del límite de nuestras fuerzas", con esas palabras comienza su discurso. Se renuevan los aplausos y se pide silencio.

Una vez oficializado el comienzo de su discurso, señala la presencia del juez Luis Cabral, recientemente removido de su cargo por el Consejo de la Magistratura: "Por aquí está Luis María Cabral: no aceptamos su ilegal e inconstitucional remoción. No estamos aquí sólo por él sino para decir que un funcionario regularmente designado para actuar como juez subrogante no puede ser removido por un mero acto administrativo".

Recondo no se guarda nada. Repasa varias historias en las que el avance sobre la Justicia se hizo presente: ataques, sanciones de leyes y menciona la actual investigación al miembro de la Corte Suprema, Carlos Fayt. "Se llegó a la indignidad y desfachatez de cuestionar y acosar un magistrado probo como es Fayt… hueso duro de roer les ha resultado".

Como una de sus últimas reflexiones de la noche, habla acerca de la nueva ley de subrogancias. Se refiere a la misma como una "máquina para fabricar jueces inestables a la medida de los deseos del poder político aplicando una mayoría simple que no respeta los requisitos constitucionales". Y agrega, "es una herramienta de copamiento político de la Justicia. Esa ley es inconstitucional y así vamos a demandar que se declare".

Una multitud enardecida estalla ante esas palabras y en coro empieza a gritar: "Se siente, se siente, Justicia independiente". Los miembros de la Justicia que se encuentran detrás del orador sonríen, sus pechos parecen inflarse de orgullo al sentir el apoyo de los presentes.

"Sin Justicia independiente, no hay división de poderes. Sin división de poderes, no hay República. Sin República no hay auténtica democracia", asegura Recondo en el cierre de su discurso.

En el lugar, se ven en su mayoría personas mayores. Visten tapados, sacones largos, boinas para protegerse del frío. Carteles y banderas decoran la escena. Uno de los más notables, la imagen del representante de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti y un "¡Despertáte!" como una orden hacia el juez. Otros hacen bailar las banderas en el viento, como olvidándose del frío.

Antes de la realización de la marcha, Julián Álvarez, vicesecretario de Justicia y un ferviente seguidor del oficialismo, ya había dado cuenta del perfil de asistentes. Según dijo a radio Nacional Rock: "Es una marcha paqueta; están utilizando esto claramente de forma política".

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