Preocupación en la cúpula de la CGT por los alcances del fallo

Sostienen que podría "atomizar" las bases sindicales; la CTA festejó la decisión judicial
Juan pablo Morales
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10 de diciembre de 2009  

Los líderes más influyentes de la Confederación General del Trabajo (CGT) admitían ayer que estaban "preocupados". Se consultaban entre sí el alcance del nuevo fallo de la Corte Suprema, pedían opiniones legales y compartían temores sobre el futuro. Como si la Justicia tuviera la llave para lograr lo inimaginable: debilitar los cimientos de su poder.

"Nos preocupa que nos quieran romper los sindicatos en la base", se confesó ayer ante LA NACION un importante líder sindical, de estrecha relación con el líder de la CGT, Hugo Moyano. Se sentía molesto por la decisión de que las garantías gremiales se extendieran para los delegados de cualquier organización, con o sin personería. Repetía que podía "atomizar" a su organización.

El razonamiento sindicalista es lineal: si la apertura gremial se abre demasiado, el poder puede empezar a diluirse. Lo hizo explícito el jefe del gremio de los Judiciales, Julio Piumato. "Imagínense un establecimiento con 12 cuerpos de delegados. Se va a hacer muy difícil mantener la producción y defender los derechos de los trabajadores", protestó.

Algo parecido advirtió el diputado y abogado de la CGT Héctor Recalde: "El fallo, como está planteado, promociona la fragmentación", dijo a LA NACION, aunque en un comunicado recalcó que estaba "de acuerdo" con la ampliación de la tutela sindical, subrayó que Moyano estaba "conforme", elogió a la Corte y pidió que se "reivindicara el fondo de la cuestión antes que las formalidades técnicas". En la intimidad, Recalde reclamaba que se incluyera a todos los "activistas", pertenezcan o no a una organización. "Si no, ante cualquier conflicto va a resultar más cómodo armar un sindicato nuevo", se quejó.

En realidad, el diputado gremial apeló a una forma extrema de redoblar la apuesta: darles representación a todos para que no haya diferencia entre ninguno. Puertas adentro, en la CGT, son menos sutiles: repiten que el "reconocimiento excesivo" de dirigentes terminaría dinamitando las estructuras gremiales de poder.

Rápidos de reflejos, los jefes sindicales empezaron a insinuar que la decisión podría extender la conflictividad. Y trataron de hacerles llegar mensajes a los empresarios que mejor conocen. La mayoría puso de ejemplo las protestas en el subte.

"Esto podría perjudicar a las empresas. ¿Se imaginan una multiplicación de las disputas en las bases?", insistía ayer un vocero gremial. El secretario de prensa de la Unión Tranviaria Automotor (UTA), Mario Calegari, mantuvo el tono: "Si esto sigue así, cualquiera va a poder formar un sindicato". Frases similares se escucharon en variados despachos de empresarios locales.

Interna gremial

Pero el fallo también sirvió para alimentar una interna: la de Moyano contra "los Gordos" (grandes gremios) y los "independientes". Se propagaron ayer las críticas en contra del camionero. "¿No es preocupante que en su momento de mayor poder se fracture el modelo sindical?", ironizó un integrante de los "independientes". Otro fue más directo: "A Moyano le falta visión estratégica. Un reconocimiento parcial a los reclamos de la CTA hubiera evitado que ahora muestren esto como un triunfo".

De hecho, así fue: la Central de Trabajadores Argentinos festejó la noticia como una victoria propia. Y aprovechó la ocasión para pasarle factura a la Casa Rosada por retrasar el reconocimiento oficial de la central. En palabras de su líder, Hugo Yasky: "La Corte otorga fallos que el Gobierno se niega a concedernos".

Horacio Meguira, abogado de la CTA, buscó además contradecir a los jefes de la Confederación General del Trabajo. "La CGT no tiene por qué protestar, porque este fallo no modifica el modelo sindical ni atomiza a los gremios. Sólo habla de defender a los delegados, no de la creación de nuevos sindicatos", argumentó.

Igual, en la central defienden la decisión judicial como un "paso extraordinario". "Todavía queda una larga lucha, pero «el elefante tiene un tiro en la cabeza»", se ilusionó Meguira. Y adelantó que la CTA aspira a que el Congreso apruebe un proyecto de ley que lleve a la práctica lo que ayer declaró la Corte. Y así, efectivamente, los delegados que están en contra de la CGT "tengan mayor autonomía".

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