Prevén un alto voto de rechazo a la clase política

El Gobierno no teme un castigo a su gestión
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25 de agosto de 2001  

El Gobierno comenzó esta semana, disipada en lo inmediato la emergencia financiera, a volver su atención en las elecciones legislativas de octubre. Descubrió que las encuestas pronostican, unánimes, un fuerte aumento del voto en blanco e impugnado, y del número de personas que no quieren votar.

A un mes y tres semanas de las elecciones, entre un 35 y un 40% de la población se ubica en esas categorías, según la encuestadora oficial Analogías.

Los encuestadores consultados por LA NACION coincidieron en que nunca antes, desde 1983, tantas personas mostraron, tan cerca de las elecciones, tal grado de rechazo a la posibilidad de votar por un candidato.

Pero algunos funcionarios de la Casa Rosada encontraron en el pronóstico, que el vocero oficial de Raúl Alfonsín calificó de "riesgoso" para la democracia, una oportunidad para Fernando de la Rúa.

El viceministro del Interior, Lautaro García Batallán, dijo a LA NACION que el desencanto y la bronca que traducen las encuestas hacia los políticos justifica "la decisión del Presidente de convocar a un plebiscito para cambiar la política".

Analía del Franco, directora de Analogías, comentó que la otra buena noticia es que, como el desencanto y la bronca son generalizados, no habrá en octubre un voto masivo "en contra del Gobierno y a favor del peronismo o de otros partidos".

Las cifras que circulan en la primera línea del Gobierno son las de Analogías. Del Franco explicó que la tendencia que señalan "se viene viendo desde diciembre pasado" y la atribuyó al "escepticismo" general y a que los argentinos "no sienten que haya atractivo" en estas elecciones.

"En 1999 había mucha indecisión, pero no veíamos un voto rechazo -recordó-. Ahora se ve un rechazo general a la política. El oficialismo no resulta atractivo, pero tampoco el primer partido de la oposición."

Marita Carballo, titular de Gallup Argentina, dijo que sus encuestas señalan que "un 15 por ciento dice que va a votar en blanco o impugnado" y que, "visto históricamente" es un porcentaje "alto".

"Antes de las elecciones anteriores, a estas alturas, el porcentaje era de entre 5 y 6 para el voto en blanco. En general, es más la gente que dice que va a hacerlo que la que lo hace, pero las encuestas muestran un rechazo de la gente a la política."

Tanto Del Franco como Carballo advirtieron que es de esperar que la cifra final de votos en blanco, impugnados y de no concurrentes sea menor a la que la señalan las encuestas, pero aún así creen que será significativo.

Rosendo Fraga quitó dramatismo a las previsiones, aunque las comparte. "El fastidio hacia la clase política se va a manifestar en el aumento del voto en blanco, impugnado y de no concurrentes (pero) no será tan significativo", dijo.

"En 1997, quienes votaron en blanco, impugnaron y no votaron fueron el 31 por ciento del padrón: 27% no votó, 3%votó en blanco y 1% votó impugnado. Puede ser que ahora sea el 35%, que parece una barbaridad, pero que no es tanto en comparación con 1997" (Fraga cree que no es apropiado comparar esta elección, para puestos legislativos, con la presidencial de 1999).

Reflejo del descontento

Para los dirigentes políticos, el rechazo y la apatía de la sociedad aparecen más contundentes todavía.

"Las encuestas son un preinforme de situación -dijo García Batallán-. Creo que finalmente los márgenes de votos en blanco e impugnados van a ser los habituales. Pero el mal humor que se expresa cuando a la gente le preguntan debería ser tomado en cuenta seriamente por los candidatos a los efectos de ofrecer alternativas mejores. Me parece además que en eso se monta la decisión del Presidente de convocar a un plebiscito para cambiar la política."

Raúl Borrás, vocero de Alfonsín (candidato a senador por la Alianza en la provincia de Buenos Aires), admitió que esperan un alto porcentaje de votos en blanco e impugnados.

"Es un reflejo fiel del descontento y el rechazo por la política y el compromiso público -dijo a LA NACION-. Las encuestas reflejan una retracción a la participación política, que es (un fenómeno) riesgoso, pero es cierto que las encuestas lo muestran."

Dijo que resta ver si "a la gente se le pasa la bronca y vota cualquier candidato según las opciones que tiene".

El senador peronista Carlos Corach opinó para LA NACION que lo que muestran las encuestas es un resultado de la coexistencia de tres crisis, "la económica, la social y la política", que tiene "una magnitud inédita en la historia. Lo que acentúa su gravedad es que la crisis política, la económica y social coexisten en el tiempo".

"La crisis política se manifiesta por la crisis de identidad en los partidos. La gente no percibe con claridad lo que piensan los candidatos y se confunde cuando los candidatos oficialistas son opositores y los opositores, oficialistas. Los partidos políticos no están ofreciendo un paradigma nuevo. Uno vota no por lo que cada partido hizo, sino por lo que va a hacer".

Optimistas

Las predicciones de los encuestadores también encontraron escépticos en el oficialismo.

El ministro del Interior, Ramón Mestre, dijo a LA NACION que "yo no sé cuántos podrían ser los votos en blanco ni impugnados, pero suponemos que todo el mundo va a cumplir con su obligación y va ejercer su derecho a votar. El país se construye con opiniones y con compromisos y no con quienes no asumen sus responsabilidades".

El presidente de la Cámara de Diputados, el delarruista Rafael Pascual, avanzó sobre la expresión de deseos del ministro y dijo que la mayoría de la gente que suele decir a los encuestadores que no quiere votar o que rechaza la política, finalmente vota.

Al argumento de que nunca antes, tan cerca de la elección, las cifras eran tan contundentes, respondió que tampoco "nunca antes, a esta distancia de elección, las campañas no habían empezado. La distancia se mide en función del desarrollo de la campaña. ¿Qué cambia a los indecisos? La campaña".

"Es cierto que la continuidad democrática trae apatía entre la gente hacia las elecciones (pero) parece que también, a pesar de que pueda aparecer como contradictorio, considera al voto como a la luz y al agua, como algo incorporado, y que sólo preocupa cuando no se tiene -concluyó Pascual-. Se ha hecho carne en la gente que el voto es una herramienta para expresar su pensamiento."

Cifras

  • 40 por ciento

    Es el porcentaje de la población que dice que no quiere ir a votar en octubre, que votará en blanco o que impugnará su voto, según Analogías.
  • 31 por ciento

    En los últimos comicios legislativas, que se efectuaron en 1997, el 27 por ciento de los electores no votó, el 3 por ciento optó por el sobre vacío y el 1 por ciento anuló su sufragio.
  • 6 por ciento

    Es la cifra habitual de votos en blancos e impugnados que se registra en las elecciones nacionales.
  • 15 por ciento

    Es el pronóstico de voto en blanco que anticipan las encuestas efectuadas por Gallup Argentina.
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