Primer contacto de Bush y Rodríguez Saá

Hablarán hoy por teléfono; EE.UU. ofreció asesoramiento técnico, pero pidió "poner la casa en orden"
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29 de diciembre de 2001  

NUEVA YORK.- Hoy, a las 11.15, el presidente George W. Bush hablará con su colega argentino, Adolfo Rodríguez Saá, según se confirmó anoche en la Casa Rosada.

En ese contacto telefónico, según confiaron fuentes oficiales en Buenos Aires, se gestionaría un próximo encuentro entre ambos mandatarios.

La noticia se conoció al finalizar una jornada en la que, en rigor, Bush había mezclado reclamos y apoyos a la Argentina: en una breve conferencia de prensa desde Texas, donde pasa las vacaciones de invierno, el presidente de EE. UU. exigió públicamente disciplina fiscal al gobierno de Rodríguez Saá, reiteró su respaldo a la Argentina y ofreció “asesoramiento técnico” para que el país pueda llevar adelante un programa de crecimiento económico sustentable.

“La clave para la Argentina es poner su casa fiscal en orden, ordenar su política monetaria y desarrollar un plan”, dijo Bush.

“Lo que le dijimos al gobierno argentino, así como a nuestros amigos en la región, es que estamos dispuestos a ayudarlos a desarrollar un plan si nos piden asesoramiento técnico”, agregó. Recalcó que toda ayuda se concretará a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), del cual Estados Unidos es el miembro principal. Pero el primer paso, advirtió el presidente, “es que los argentinos desarrollen un plan y nos muestren cómo pondrán la casa en orden”.

Tras detallar que en los últimos días ha hablado con los presidentes de México, Brasil, Chile y Uruguay sobre la crisis argentina, Bush señaló que su gobierno sigue muy de cerca la situación e indicó que están “completamente comprometidos en el asunto”.

Sin embargo, varios analistas resaltan que hasta ahora la administración norteamericana no ha dado muestras concretas de ayuda a la Argentina, como sí lo hizo el gobierno de Bill Clinton, que lanzó paquetes de asistencia económica para paliar las crisis en México, Brasil, Rusia y Asia.

Luego de la renuncia del ex presidente Fernando de la Rúa, la Casa Blanca se limitó a enviar, a través del embajador James Walsh, una carta a Rodríguez Saá en la que le expresaba sus mejores deseos y reiteraba que la Argentina es un “valioso aliado, vecino y amigo”.

Dudas

En Washington se explica la falta de un mayor compromiso en las divisiones internas dentro de la administración Bush, con el secretario del Tesoro, Paul O’Neill, representando el ala más dura y opuesta a dar ayuda a países fiscalmente irresponsables, mientras que el secretario de Estado, Colin Powell, encabeza a aquellos que se muestran más comprensivos.

De cualquier manera, economistas y analistas financieros norteamericanos han expresado serias dudas sobre la política fiscal del nuevo gobierno argentino y su lanzamiento de una tercera moneda, el argentino.

“Esta nueva moneda se depreciará rápida y drásticamente en comparación con el dólar”, dijo el prestigioso economista Rudi Dornbusch, del Massachusetts Institute of Technology, a The New York Times. Para Dornbusch, “la Argentina está en bancarrota” y con esta medida “se llegará nuevamente a la hiperinflación”. Sin posibilidad de crédito e incapaz de aumentar la recaudación impositiva por la recesión y la evasión, dijo, el Gobierno sólo podrá pagar sus cuentas imprimiendo dinero.

El FMI sigue atentamente las nuevas medidas y ha comenzado los contactos con Rodríguez Saá para que representantes de ambas partes se reúnan las primeras semanas de enero en Washington o Buenos Aires para reanudar las negociaciones.

Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ya anunció que está dispuesto a ayudar, mientras que el Banco Mundial advirtió al Gobierno que no se apure en sus decisiones económicas.

Pero donde con mayor atención se siguen los pasos del nuevo presidente justicialista es en las oficinas neoyorquinas que sobre la avenida Broadway posee Mayer, Brown & Platt, el estudio de abogados que representa al Comité de Tenedores de Deuda Argentina (Argentine Bondholder Committee; ABC).

Fuentes del estudio que tiene su sede central en Chicago dijeron a LA NACION que están esperando que representantes de Rodríguez Saá se comuniquen “muy pronto” con ellos para comenzar una “negociación constructiva” y evitar largos y costosos juicios en los tribunales estatales de Nueva York o en las cortes federales.

El ABC reúne a más de 20 grandes tenedores institucionales que poseen cuentas propias o manejan cuentas de clientes. Todavía no han tomado una decisión sobre cuál será el camino por seguir luego del anuncio del default.

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