Primer día con caos en la Casa Rosada

Hubo mudanza de muebles en todos los despachos; el Presidente no pudo tomar juramento a los secretarios El primer mandatario recibió a sus colegas extranjeros y se reunió con algunos ministros Scioli ocupará el despacho que usó Eva Perón La Secretaría de Medios aún permanece vacante
Mariano Obarrio
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27 de mayo de 2003  

La Casa Rosada tuvo ayer otra de sus memorables jornadas caóticas. La llegada del presidente Néstor Kirchner y el recambio de todo el Gobierno generó necesariamente un paisaje de mudanza generalizada: empleados que cargaban muebles, oficinas que se vaciaban y otras que se reabrían.

Las sucesivas audiencias de Kirchner con presidentes de otros países mantuvieron ocupadísimo al primer mandatario. Ello causó demoras en el nombramiento de secretarios y subsecretarios de Estado, en las definiciones de las primeras políticas y de los nuevos espacios en el palacio.

A media tarde, los mudadores se las vieron en figurillas para trabajar mientras que por el interior de la sede gubernamental se producían corridas de periodistas, trabajadores y funcionarios de línea para mirar de cerca la salida del líder de Cuba, Fidel Castro, tras su audiencia con Kirchner.

En ese momento, casi todos los empleados de la Casa Rosada se amontonaron en la explanada que da a la avenida Rivadavia para asistir al histórico acontecimiento. Algunos incluso vitoreaban "viva Fidel", mientras unas 500 personas congregadas frente a la Casa Rosada gritaban "Cuba, Cuba, Cuba, el pueblo te saluda".

Tal fue el remolino de gente que las flores de los canteros de la explanada quedaron dañadas por los pisotones.

Desde temprano

El primer ministro en ingresar en la Casa Rosada había sido Aníbal Fernández, titular de Interior, que llegó a las 6.55. Analizó el organigrama del ministerio y comenzó a diseñar la reestructuración, de lo que se informa por separado. No tuvo tiempo de conversar con Kirchner a solas, por lo cual no definió aún el nombre de ninguno de sus colaboradores.

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, llegó a su despacho con sus dos secretarias privadas y sin más equipos, por ahora. De todos modos, su oficina, contigua a la del Presidente, se llenó por momentos de visitas, amigos y allegados que acudieron a saludarlo. El más notorio fue su antecesor, Alfredo Atanasof, que le explicó los secretos de la gestión administrativa diaria.

El ex jefe de Gabinete hizo un detalle de la política de compras, la firma digital, y se explayó sobre las bondades de sus habituales conferencias de prensa matinales, que servían para unificar el discurso dentro del gabinete y evacuar diversas preguntas de los periodistas.

Ayer finalmente se confirmó que el vicejefe de Gabinete será Juan Carlos Pessoa, actual titular de la Casa de Moneda.

El permanente ingreso y egreso de personas de todas las oficinas fue una constante.

En una recorrida por la Casa Rosada se constató que Julio De Vido, ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, no ocupó, al menos hasta ayer, despacho alguno en la Casa Rosada. Se hizo fuerte en el piso 11 del Palacio de Hacienda, donde hasta anteayer se desempeñaba Hugo Toledo, ex titular de la Secretaría de Obras Públicas de Eduardo Duhalde.

No obstante, De Vido será un superministro y como tal tendrá acceso directo y permanente a Kirchner. No se descarta por ello que en pocos días instale alguna oficina en Balcarce 50.

Quien no tardó en ocupar una de las mejores oficinas de la Casa Rosada fue Daniel Scioli, que si bien no se dejó ver por el palacio gubernamental envió a sus colaboradores a amueblar el despacho que les corresponde a los vicepresidentes. Se trata de la misma oficina que ocupó Eva Perón y desde la cual hizo su última salida al balcón, junto a Juan Domingo Perón, en 1952.

Ese despacho estaba ocupado hasta hace pocos días, con pocos muebles, por el asesor presidencial José Conde Ramos. Un grupo de personas lo dejó ayer como uno de los mejor decorados, con muebles de estilo, escritorios refinados y computadora con Internet.

"Este será un lugar de trabajo, porque Scioli alternará durante la semana entre su despacho en el Senado, como presidente del cuerpo, y aquí", dijo un colaborador del vicepresidente.

Sin colaboradores

Tampoco Carlos Alberto Zannini, secretario legal y técnico, designó aún a sus colaboradores. Tanta era la actividad de Kirchner que hasta última hora de anoche Zannini no había podido hacerle firmar al Presidente los decretos de designación de todos los ministros y los secretarios de Estado que juraron anteayer.

La oficina más despoblada resultó la de la Secretaría de Medios de Comunicación, cuyo cargo está aún vacante. Durante la jura de ministros, se supo, el publicista José Albistur visitó esas dependencias porque sonaba como uno de los posibles sucesores de Carlos Ben. Pero ayer volvió a desaparecer su nombre de todas las usinas de rumores y renació el suspenso.

Los funcionarios estables del área aseguran que los papeles de fin de mes se acumulan y que no recibieron aún señales del hombre que deberá firmarlos.

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