Pronósticos y risas ante empresarios uruguayos

López Murphy, en Montevideo
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15 de diciembre de 2001  

MONTEVIDEO (De nuestro corresponsal).- Parecía una platea con 200 empresarios que disfrutaban de una conferencia, en un lugar del mundo sin problemas ni tensiones, con buen ánimo, mucho humor y un marco de gala. Parecía. En realidad, se trataba de la exposición que ayer realizó el economista Ricardo López Murphy en la reunión anual de la consultora KPMG, en la que pintó un panorama dramático, caótico, de la situación de su país.

¿De qué se reían los 200 empresarios uruguayos que colmaron el Ball Room de Radisson hotel? Es que el conferencista hizo un manejo profesional de la ironía -lo que no es habitual en las adustas exposiciones locales- que cautivó a un público que lo conoce mucho, porque fue asesor de los últimos gobiernos uruguayos.

La sonrisa generalizada -que cada tantos minutos se expresaba en risas fuertes e incluso carcajadas- se desdibujó casi al final de la charla, cuando el expositor dio su pronóstico sobre el impacto en Uruguay.

López Murphy dijo a la prensa luego del acto que él se ha impuesto silencio “sobre temas de coyuntura en las entrevistas periodísticas”, pero durante la conferencia se despachó con críticas muy duras al manejo político-económico del gobierno de De la Rúa, y fundamentalmente al ministro de Economía, Domingo Cavallo, a quien no mencionó por su nombre, pero lo acusó de incumplir todos los compromisos asumidos. “Los planes de competitividad se ponen y al poco tiempo se sacan, pero sin cambiar la persona (el ministro); es más, se cambian por la misma persona”, dijo en referencia a lo que consideró “un problema de credibilidad del país”, generado por “la enorme inconsistencia en lo que se dice y lo que se hace”.

Repasó las decisiones de Cavallo, las criticó y se burló del déficit cero (dijo que se sabía que no se iba a poder cumplir) y de la de intangibilidad de los depósitos (“ningún país serio del mundo produce una ley así”). Dijo que en este último caso al final sí se logró lo que se anunció, pero que rige para los dueños de los mismos, “que ahora no los pueden tocar”.

Sobre los 90 días de las restricciones sobre depósitos, opinó que “no habrá día 91, ni tampoco un día 121”.

El fugaz ministro dijo que ahora no alcanza con hacer un ajuste como él propuso para solucionar el problema fiscal y que no se presenta el presupuesto probablemente “por el síndrome de marzo”, que, según él, generó temores en los gobernantes “de hacer anuncios” y terminar malparados.

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