En el espejo de Menem encontró el reflejo de María Julia

Hugo Alconada Mon
Hugo Alconada Mon LA NACION
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18 de febrero de 2019  

Desde el día mismo en que salió de prisión, condenado por su rol en el caso Ciccone, el exvicepresidente Amado Boudou sabía que esto podía ocurrir. Pero confiaba en que las pautas que benefician al expresidente Carlos Menem y al banquero Jorge Brito lo alcanzaran también a él.

Se equivocó.

¿Qué planteó Boudou? Que tiene derecho a esperar en libertad la revisión final de su condena judicial, tal y como ocurre con Menem, que a fines del año pasado cosechó en la Cámara de Casación -el máximo tribunal penal del país- una condena por sobresueldos y una cuestionada absolución en el caso de las armas por violación del "plazo razonable", tras 23 años de proceso sin condena firme.

Varias son, sin embargo, las diferencias que separan a Boudou de Menem.

La primera e insoslayable es que el expresidente goza de fueros como senador nacional y la bancada peronista en el Senado mantiene como virtual política de Estado que no entrega a uno de los suyos si no media una condena firme.

La segunda diferencia entre Menem y Boudou es política. Menem es peronista y Boudou es considerado un cuerpo extraño por el PJ, tal y como también lo fue María Julia Alsogaray, otra figura que se acercó al "movimiento" desde la cantera ucedeísta, pero que los justicialistas no defendieron como propia cuando la exfuncionaria menemista debió ingresar a prisión.

Boudou también buscó guarecerse a la sombra de otra figura poderosa, el banquero Jorge Brito. ¿Por qué? Porque planteó que los jueces deberían aplicarle a él los mismos parámetros que lo mantienen alejado al banquero de una celda como presunto financista en las sombras del caso Ciccone.

¿Cómo llegó a esa conclusión? Boudou no hizo más que citar los argumentos que el juez federal Ariel Lijo esgrimió en el caso Ciccone para mantener en libertad a Brito. Sostuvo que su investigación estaba casi terminada y que, por lo tanto, el banquero no podía obstaculizar su tarea, una de las dos causales por las que podía ordenar su detención preventiva. La otra sería el riesgo de fuga.

Así, cuando Lijo procesó a Brito y otros acusados, pero añadió que no observaba "de qué manera podrían entorpecer la investigación", Boudou y sus abogados reclamaron que le aplicaran la misma vara, lo que así convalidó en diciembre pasado el tribunal oral que lo había condenado y ahora revocó la Casación.

¿Cuál fue el argumento formal de los jueces para reenviarlo a prisión? Que su permanencia en libertad implica tanto un riesgo procesal como de fuga. Al fundamentar su voto, el juez Gustavo Hornos apuntó a la gravedad del delito por el que fue condenado, la complejidad de la maniobra encarada y los contactos del exvicepresidente en distintas áreas del Estado.

Hornos agregó otras razones. Una es "la forma prepotente y amenazante en que habrían actuado los imputados" cuando amenazaron a los directivos de Boldt (que alquilaban la ex-Ciccone). Otra, la cantidad de personas y sociedades de las que se sirvió Boudou para desvincularse de la maniobra. Y la tercera, la "posible existencia de recursos técnicos y económicos y contactos en el país y en el exterior", como los empleados en la operación de la reestructuración de la deuda de Formosa.

"Todos estos parámetros [...] confluyen a los fines de considerar que el riesgo de fuga tampoco se presenta como una presunción irrazonable", sostuvo Hornos.

Los jueces Mariano Borinsky y Juan Carlos Gemignani compartieron los argumentos de Hornos. Borinsky agregó que se tuvo en cuenta que Boudou está siendo investigado en otras causas, como la mencionada reestructuración de la deuda formoseña. Gemignani puso sobre la balanza la certeza de la culpabilidad de Boudou que surge del fallo en primera instancia y la presunción de inocencia que lo asiste hasta que exista sentencia definitiva. "Tanto desde el punto de vista lógico como axiológico, la certeza ha de imponerse a la presunción", juzgó.

En la práctica, los camaristas solo se atuvieron a definir si la excarcelación de Boudou era correcta o debía ser revocada. Pero también pudieron, de algún modo, ir más lejos, como han avanzado en otros expedientes. Esta vez, eso no ocurrió.

Aunque Boudou sabía que podía ocurrir, el fallo de la Casación resultó un duro traspié para él, que analizará los pasos a seguir con sus abogados, aunque es consciente también de que, con cada instancia judicial, sus opciones disminuyen.

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