"Queremos dar una mano a la Argentina"

Lo dijo durante un reportaje con LA NACION el vicecanciller de Italia, Mario Baccini
Jorge Elías
(0)
19 de diciembre de 2001  

Mensaje número uno: "Queremos dar una mano a la Argentina". Mensaje número dos: "Vinimos en tiempos difíciles y, como buenos amigos, nuestra intención era estar en este momento". Mensaje número tres: "Entendemos las medidas adoptadas por la crisis, pero pedimos la justa tutela de los capitales italianos, lo cual requiere renegociar las condiciones de algunas inversiones y, asimismo, que se creen las condiciones para el ingreso de nuevos operadores".

El portador de los tres mensajes ha sido el vicecanciller de Italia, Mario Baccini. Portador de otro, también: el interés de pequeñas y medianas empresas en invertir en la Argentina, razón por la cual el Banco Nación y el organismo financiero Simest han firmado un memorándum de entendimiento que seguirán el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini, a fines de enero en Roma, y su par italiano, Renato Ruggiero, quizás en abril en Buenos Aires.

"Hay un problema de confianza -dijo Baccini durante una entrevista con LA NACION-. La Argentina podrá contar siempre con nosotros y vamos a llevar adelante iniciativas concretas de ayuda y de cooperación. Italia seguirá apoyando al país ante las instituciones financieras internacionales, especialmente el Fondo Monetario, para que, con su plan de saneamiento financiero, aplique una estrategia sustentable de desarrollo."

-¿Qué requisito planteó ante el Presidente para fomentar inversiones?

-El presidente Carlo Azeglio Ciampi vino en marzo en una visita oficial y traigo ahora su solidaridad, para que continúe el entendimiento. Sólo pedimos la protección de la inversión italiana para dar señales positivas sobre la base de la confianza mutua y plantear nuevas inversiones. La crisis exigió leyes extraordinarias, pero tienen que ser compatibles con la justa tutela de los capitales italianos. Será necesario colaborar en la solución de los problemas derivados de las medidas financieras, como las dificultades para la transferencia de fondos.

-¿En qué áreas invertirían las Pyme italianas?

-En todas las de producción, de modo de fomentar las exportaciones. La Argentina necesita, en particular, la comercialización internacional de sus productos y de sus riquezas naturales, aprovechando la calidad del producto argentino con la tecnología italiana.

-¿Significaría abrir mercados?

-Sería abrir, por lo pronto, el mercado europeo a la carne y los productos agrícolas. La mano de Dios ha dado tanto a la Argentina que hay que ayudarla. La Unión Europea y el Mercosur plantean un área de libre comercio que Italia se ha empeñado en sostener.

Protestas en puerta

La visita de Baccini a Buenos Aires coincidió con jornadas de tensión. En la puerta de la Cancillería se topó con trabajadores de Telecom. Estaban en huelga por despidos. Dialogó con ellos y se comprometió a terciar ante los accionistas (el 27% corresponde a capitales italianos).

También ha sido testigo de una protesta frente al domicilio del ministro Domingo Cavallo, cercano a la embajada de Italia. Con él y con su par de Infraestructura, Carlos Bastos, también se reunió. Y, en general, quedó conforme con las respuestas, según dijo.

Baccini, de filiación demócrata cristiana, procuró dar un matiz político a un viaje que tenía como fin la firma del protocolo de actuación del acuerdo cultural y científico entre ambos países, acordado en 1998 y ratificado por ambos parlamentos, y la entrega de becas a periodistas, como Paola Juárez y Loreley Gaffoglio, de LA NACION, entre otros asuntos.

Pero la magnitud de la crisis pudo más. Hasta confirmó el apoyo de Italia, miembro G-7 (los más industrializados del mundo), para la candidatura de la Argentina como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, entre 2005 y 2006. Otro mensaje. De solidaridad y de respaldo, según sus palabras.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.