"Queremos mejorar la previsibilidad"

El ministro dijo que el tribunal busca fortalecer las instituciones económicas y construir un verdadero Estado de derecho
Adrián Ventura
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25 de septiembre de 2005  

"Desde los años 30, la Corte incurrió en muchos déficit. Nosotros tenemos que cambiar esa situación, garantizar los derechos individuales y asegurar las reglas macroeconómicas", dice el ministro del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti.

Lorenzetti, reconocido jurista especializado en derecho civil, no tenía experiencia previa en el Poder Judicial cuando en diciembre último fue nombrado juez de la Corte Suprema de Justicia. Hoy, a pocas horas de cumplir 50 años, se ha ganado un importante espacio dentro del cuerpo y el respeto de los magistrados.

"En la Corte de los Estados Unidos, los jueces que lideraron grandes transformaciones no tuvieron carrera judicial previa. Marshall, Holmes y muchos otros no venían de la Justicia. Lo importante es que el juez tenga una visión de toda la sociedad", asegura en una entrevista exclusiva con LA NACION, sin perder en instante alguno su tono pausado y exento de egolatría.

-Durante los últimos 80 años, los sucesivos presidentes argentinos se ingeniaron para burlar el control de la Corte. ¿Cree realmente que esta Corte está en condiciones de limitar el poder de los presidentes?

-Las pequeñas debilidades y las fallas de las cortes, por razones de coyuntura o de conveniencia, no miraron el largo plazo y constituyeron una gran parte del drama argentino. Eso trajo consecuencias. Nosotros queremos subsanar ese déficit y tener una Corte fuerte, que cumpla con la Constitución.

-¿Cómo piensan hacerlo? ¿Sosteniendo que son inconstitucionales, por ejemplo, algunos decretos de necesidad y urgencia, como afirmaron algunos de sus colegas?

-No hay una causa en la Corte en la que se esté debatiendo ese asunto, pero de todas formas; no voy a adelantar mi opinión. Lo importante es que la Corte, como cabeza del Poder Judicial, se preocupe por fortalecer las instituciones. Por ejemplo, en el caso de la provincia de San Luis, la Corte fortaleció la autonomía municipal frente al poder provincial y, en otro expediente, clausuró un proceso de reforma constitucional en la provincia de Santiago del Estero que había sido mal convocado. En materia económica, la Corte comenzó a rechazar numerosas medidas cautelares, con las que, hasta hace poco, los jueces y el Estado se inmiscuían en los negocios entre particulares. Queremos mejorar la previsibilidad y fortalecer el mercado como institución económica. Los empresarios, hasta ahora, tuvieron que ocuparse más del contexto que del negocio. Debemos fortalecer los contextos, las instituciones.

-Hablemos de derechos individuales y los juicios a los militares.

-En cuanto a los derechos individuales, la Corte, en los casos Izcovich y Sánchez (en este último caso, la Corte reconoció la movilidad de los haberes), dio indicaciones para que se mejore la situación de los jubilados, un sector muy postergado. Y lo hicimos sin provocar una crisis de la seguridad social. También, en la causa Verbitsky, le dimos indicaciones a la provincia de Buenos Aires para que se ponga fin al hacinamiento en las cárceles, porque es una fuente de violencia.

-Cuando la Corte declaró inconstitucionales las leyes del perdón, ¿acaso la Corte no dejó de lado la aplicación de principios jurídicos fundamentales, como la irretroactividad de la ley penal? ¿No cree que se pagará, a la larga, un costo muy alto por hechos muy graves pero cometidos hace 30 años?

-En primer lugar, la indicación de que hay que compatibilizar los tratados con la Constitución no responde a una idea de la Corte, sino que fue expresamente establecida en la reforma constitucional de 1994. Además, no aplicamos retroactivamente la ley penal. Todas las personas que deciden vivir en sociedad lo hacen sobre la base de que se respete la vida y la integridad física de cada uno y nadie delegó jamás a las autoridades la facultad de violar esos derechos. Como sostuvieron Hume, Locke y cientos de pensadores posteriores, así como también lo afirma el Tribunal Constitucional de Alemania, los derechos humanos básicos no pueden ser desconocidos por la autoridad, ni siquiera, tampoco, por una mayoría. El gobierno militar nunca pudo reprimir de manera ilegal y el Congreso nacional nunca pudo amnistiar esos delitos. Tenemos que construir, hacia el futuro, un verdadero Estado de derecho. De esa manera se trata este tema en todo el mundo y no nos pueden pedir que miremos hacia el mundo desarrollado en algunos temas y que no lo miremos en los demás.

-¿Por qué la Corte no resuelve las causas pendientes sobre pesificación?

-La pesificación, como cambio del valor del peso frente al dólar, es una medida económica que, como tal, ya fue confirmada por la Corte, a partir de 2004, en los casos Galli y Bustos. Desde este punto de vista, no hay riesgo alguno de que se redolarice la economía y ningún tribunal coherente podría hacer cuatro años después de tomada la medida. Esta también es una forma de proteger las instituciones. Lo que está ahora pendiente de discusión en los casos todavía no resueltos es la determinación de quién debe soportar la diferencia, ya casi mínima, que existe entre el valor del dólar al precio de mercado y el valor del peso actualizado por el CER y los intereses (según surge de la ley 25.561). Se tratar de decidir si lo soportan los acreedores o los deudores, los ahorristas o los bancos. Pero esto ya tiene una significación económica menor.

-El grupo Suez anunció que se retira de Aguas Argentinas y se dice que no llegan tantas inversiones a la Argentina, a diferencia de las que sí van a Brasil y Chile, porque no existe seguridad jurídica en nuestro país.

-Los problemas contractuales son complejos y hay que conocerlos a fondo. Pero creo que en la Argentina sí existe seguridad jurídica en estos momentos.

-¿Qué planes tiene la nueva Corte Suprema para mejorar su desempeño?

-Vamos a tomar medidas para disminuir la cantidad de litigios; trabajar sobre la redacción de sentencias, haciéndolas más comprensibles para la sociedad y agilizar el trámite de los procesos ante la Corte. Esta transformación se inició en cuanto el doctor Enrique Petracchi llegó a la presidencia de la Corte y el proceso continúa. Nuestro objetivo final es tener una Corte con pocos casos, para que se pueda concentrar en temas constitucionales.

-En definitiva, ¿cree que la Corte Suprema ganará credibilidad?

-La estamos construyendo. Es un proceso. Cuando la Justicia sea más eficaz, en todo sentido, va a ser más creíble. En los últimos años, la gente se acercó más a la Justicia. Fíjese que en 2002 , en medio de la crisis económica, la gente recurrió a los jueces, no a los cuarteles.

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