Querían más bolsas de alimentos

En Ciudadela, un supermercado decidió regalar mercadería
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20 de diciembre de 2001  

Portones y rejas doblados como latas, aglomeración de gente contra los supermercados, corridas y saqueos. Gritos y furia era la imagen de ayer en el partido bonaerense de Ciudadela.

La casi inexistente custodia policial hizo que las calles del barrio se convirtieran en tierra de nadie. Hombres y mujeres que no superaban los 30 años fueron los encargados de ingresar en los supermercados y arrasar con todo lo que encontraban en su camino. De este modo, además de las latas, vinos, alimentos no perecederos, carnes y gaseosas, los saqueadores rompían las computadoras, máquinas registradoras, tickeadoras y se llevaban papeles y biromes.

Desde las nueve, cerca de 500 personas permanecían fuera del predio atrincheradas contra las rejas de la sucursal 129 del hipermercado Coto, en Pellegrini y Reconquista sobre la colectora de la Autopista del Oeste. El objetivo era lograr que el hipermercado les entregara bolsas con alimentos.

En medio del tenso clima y luego de una larga negociación entre los tres representantes de los saqueadores y uno de los encargados del supermercado, pasado el mediodía Coto decidió ceder ante el pedido de los manifestantes y entregó cerca de 200 bolsas con harina, aceite, arroz, yerba, leche, y azúcar.

Para evitar desmanes y nuevos destrozos, la entrega se realizó a dos cuadras de la sucursal, en la plaza de los Astilleros, en Pellegrini al 4200. A las 11.30 comenzó el reparto, pero al hacerse prácticamente imposible la entrega pacífica, las bolsas fueron tiradas al aire.

Lo entregado no alcanzó para contentar a los manifestantes que, al agotarse la mercadería, se movilizaron nuevamente hacia la puerta del hipermercado en reclamo de una nueva partida.

Esta vez, Coto no dio la respuesta esperada y los saqueadores comenzaron a apedrear la entrada principal. Veinte policías intentaban evitar incidentes, sin embargo, no reaccionaron ante la pedrea y se mantuvieron, quietos, en la entrada.

Del otro lado, detrás del enorme ventanal, cientos de carritos y una barrera humana de más de 200 empleados trataban de impedir que los manifestantes ingresaran en el supermercado.

Con el paso de las horas la espera se convirtió en furia y los saqueadores decidieron buscar un nuevo blanco de ataque.

Enfurecidos, destrozaron el portón de entrada del mayorista Maxiconsumo, en la avenida Gaona al 4600. Tomaron carros, bolsas y robaron cualquier tipo de mercadería. Los alimentos habían dejado de ser el tesoro buscado. Ahora querían escapar con cualquier producto que estuviera al alcance de las manos. Crema para zapatos, pañales, gaseosas, estanterías, máquinas registradoras y algunos alimentos. Todo daba igual.

La ausencia de custodia policial fue lo que permitió que los asaltantes pudieran huir con gran cantidad de mercadería. Luego, los gases lacrimógenos arrojados desde el único patrullero que llegó para impedir el acceso de los asaltantes, hicieron que los manifestantes se alejaran hacia la avenida Gaona al 4200, donde asaltaron otro supermercado.

De a poco, y con el botín entre sus manos, comenzaron a esfumarse entre los autos. Una hora después en Ciudadela sólo mostraba los destrozos del enfrentamiento.

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