Quieren desmilitarizar las policías

Esperan que la presencia de ciudadanos no formados en la fuerza quiebre el espíritu corporativo y provoque un cambio “cultural”
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22 de abril de 2004  

De la decisión de colocar civiles al frente de las comisarías, comprendida dentro del plan nacional de seguridad que lanzó este lunes el Gobierno, deriva una ambiciosa pretensión que en el mediano plazo podría cambiar radicalmente la concepción de las fuerzas de seguridad: modificar la cultura policial militarizada, romper el orden cerrado y diluir las malformaciones propias del llamado espíritu de cuerpo.

Así lo confiaron anoche a LA NACION calificadas fuentes del Gobierno, y señalaron, además, que la intervención civil no se limitará a cargos jerárquicos en la Policía Federal.

Por caso, las divisiones de asuntos internos de cada fuerza se reducirán a expresiones mínimas y pasarán a ser auditadas directamente por una oficina central que funcionará dentro del Ministerio de Justicia y estará a cargo de un civil, con otro nivel de control, un monitoreo que estará en manos de organizaciones no gubernamentales.

Con todo, los técnicos que se encuentran delineando los detalles de la instrumentación del área de seguridad del plan creen que la llegada de civiles a puestos directivos dentro de la policía generará no pocos resquemores, rechazos y resistencias dentro de la Policía Federal.

Ayer, el ministro Gustavo Beliz dijo que desde su asunción, en junio pasado, pasaron a disponibilidad o a retiro 454 oficiales y suboficiales de la Policía Federal; muchos de ellos, por estar presuntamente involucrados en hechos delictivos; muchos otros, porque no encajaban dentro del perfil que las nuevas autoridades pretenden para los integrantes de la fuerza.

Antecedentes

Signos anteriores al anuncio del último plan ya permitían vislumbrar este cambio cultural pretendido. A poco de asumir, Beliz había sostenido, que esperaba transformar al área de seguridad de la Federal en una policía comunitaria y de proximidad, de alto contacto con la gente y fuerte compromiso con cada barrio.

De ahí, precisamente, la idea inicial -incluida por el ministro entre los 40 puntos que explican su "nuevo modelo de policía"- de radicar a los comisarios en una misma seccional por un período mínimo de cuatro años, de exigirles la presentación de planes de acción concretos para el barrio basados también en los requerimientos de los vecinos y de exhibir públicamente el control de gastos.

Ese plan incluía ya una medida que fue ratificada este lunes, durante el anuncio del Gobierno: la de supeditar eventuales aumentos en los salarios de los policías a su eficiencia y productividad, de modo de "premiar" a quienes se destaquen y, así, generar una sana competencia.

Antes del anuncio del plan integral de seguridad, los comisarios y los jefes de las ocho circunscripciones de la Federal en la Capital eran evaluados semana tras semana en función de los mapas actualizados del delito y de un novedoso sistema de monitoreo civil del desempeño policial, basado en encuestas telefónicas hechas desde hace meses por el Ministerio de Justicia.

En la Secretaría de Seguridad Interior, de la que dependen las tres fuerzas federales, definen ahora la metodología de ingreso de los civiles en el escalafón policial. La idea, confiaron a LA NACION fuentes del Gobierno, es que, a la hora de cubrir vacantes en puestos destinados a oficiales jefes -como una comisaría-, personas con cierta formación profesional, como los abogados, por ejemplo, puedan "asimilarse" en el escalón sin necesidad de ascender desde la base de la pirámide policial.

Si, tras el estudio de sus antecedentes, "dan con el perfil", recibirán una breve instrucción policial. La intención es que no se incorporen en áreas "frías" o técnicas, sino en las que tienen contacto directo con la gente; por eso -como adelantó LA NACION ayer- la experiencia comenzará en cinco comisarías porteñas.

Seguridad e investigaciones

La participación de civiles también incidirá en la formación de los cuadros especializados de la nueva Agencia Federal de Investigaciones y Seguridad Interior. Como se anunció, ese cuerpo estará compuesto, a fines de este año, por 6000 hombres: 5000 del área de seguridad y 1000 de la de investigaciones. La idea es que dentro de ésta funcionen grupos de detectives civiles.

La Nación enviará ese cuerpo a las provincias que, desbordadas por la delincuencia o con policías que no estén en condiciones -por ineficacia o por sospechas de corrupción- de dar seguridad, requieran la ayuda federal a través de los "contratos" previstos en la ley de seguridad interior. Y no sólo mandará tropas de seguridad, sino detectives para investigar delitos.

La integración del nuevo cuerpo evitará el "sangrado" de las filas de las fuerzas federales de seguridad, que actualmente deben echar mano de sus dotaciones normales para formar los grupos especiales que se envían a las provincias. Es el caso de la Gendarmería, por ejemplo, que convocó a 2000 hombres de las fronteras para cumplir con tareas de patrullaje en el Gran Buenos Aires.

Mientras no deban intervenir en las provincias, aquellos 6000 policías prestarán servicios dentro de las fuerzas: 3000 en la Federal, 2000 en la Gendarmería y 1000 en la Prefectura.

Gustavo Beliz

  • A Retiro. El ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación dijo ayer que, desde el día de su asunción, fueron puestos en disponibilidad o en situación de retiro 450 oficiales y suboficiales de la Policía Federal.
  • Sin antecedentes. "Es una depuración que no tiene antecedentes en la fuerza. Además, estamos publicando los nombres y los motivos de cada una de esas bajas. Muchas veces los policías están involucrados en delitos muy graves", agregó el ministro.
  • Aumentos. Prometió mejoras salariales para los policías que tengan un mejor desempeño.
  • La promesa de un cambio radical

    Civiles al mando

  • Las oficinas de asuntos internos de las fuerzas de seguridad pasarán a ser auditadas por un civil que a su vez, será monitoreado por organizaciones no gubernamentales.
  • El escalafón permitirá la incorporación de civiles en lugares que, hasta el momento, sólo estaban reservados a uniformados de carrera. Los asimilados a las fuerzas estarán en contacto directo con la gente.
  • Prevén que estos cambios generen resistencia y analizan cómo minimizarla.
  • Prefectura

  • Entregará mil hombres de su grupo especial antimotines y de investigaciones para la formación del cuerpo nacional de paz. Las vacantes que se produzcan en la fuerza serán cubiertas con nuevo personal que ellos se encargarán de formar.
  • Policía Federal

  • Tal vez el menos asombrado por los cambios sea el jefe de la Policía Federal, comisario general Eduardo Prados. El colaboró con el ministro de Justicia en la elaboración del plan. Preocupa saber cómo se cubrirán las 3000 vacantes que quedarán.
  • Gendarmería

  • Se da por descontado que los nuevos gendarmes que salgan de los institutos de formación irán a sumar experiencia a puestos de frontera. Para la zonas calientes de delito destinarán tropa con años de experiencia en el manejo de crisis.
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