Randazzo toma distancia de Schiavi y confirma "anomalías" en el control de la SUBE

Fuente: Archivo
El ministro se refirió a las irregularidades en el contrato de supervisión del sistema de boleto electrónico que se conocieron tras una investigación exclusiva de LA NACION
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18 de julio de 2012  • 12:01

El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, confirmó hoy que en el contrato de concesión del control del sistema de boleto electrónico SUBE se registraron "anomalías" que lo llevaron a tomar la decisión de suspender ese servicio y los pagos por parte del Estado a una consultora británica. Con las declaraciones, el funcionario tomó esta mañana distancia de la estrategia defensiva que planteó el ex secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi , quien intervino en esa operación y que, esta semana, habló de una supuesta "estafa entre privados".

El caso y la investigación tanto administrativa como judicial se activó tras tomar estado público por una investigación exclusiva realizada por LA NACION, que detalló diversas irregularidades en la puesta en marcha y aplicación del control de la SUBE.

Si bien Randazzo aclaró que la suspensión del contrato "no se tomó por una noticia periodística", reconoció que se hallaron "anomalías" por las que resolvieron dejar sin efecto la relación entre el gobierno nacional y la Unión Transitoria de Empresas que integraban Global Infrastructure , del británico Stephen Chandler , Ingeniería en Relevamientos Viales SA (IRV), Iatasa SA y González Fischer y Asociados (GFA).

"No lo suspendimos por una noticia periodística. Nosotros hemos asumido la responsabilidad de conducir el área de transporte hace 30 días. Lo primero fue que empezamos a hacer relevamiento en términos generales y hemos encontrado algunas anomalías que nos parecieron convenientes, en el caso específico de la supervisación del SUBE de suspender la ejecución del contrato y también aplicar la suspensión de los pagos", explicó el ministro Randazzo.

Una estrategia defensiva diferente

El titular de Interior y Transporte, en una entrevista radial con Víctor Hugo Morales , marcó sutiles pero claras diferencias con la estrategia que planteó Juan Pablo Schiavi en otro reportaje que dio, casualmente, en la misma emisora, Continental , y con el mismo interlocutor , el lunes pasado.

En esa oportunidad, el ex funcionario del área de Julio De Vido había dicho que todo se trató de una "estafa entre privados" y justificó el contrato con Global Infraestructure y con Chandler, a quien elogió por sus antecedentes y por el apoyo que había recibido, según sus dichos, del gobierno y la embajada británica y la alcaldía de Londres.

A contrapelo de esa postura, esta mañana el ministro aclaró que desde el gobierno "no somos ni fiscales ni jueces, pero dimos intervención a la Sindictatura y a la Auditoría" y aclaró que no tuvo ningún contacto con GI: "Nosotros no hemos atendido a ninguna empresa".

"Ahora llevamos adelante, con personal del Ministerio del Interior y Transporte, la tarea de la supervisación de la tareja SUBE. Lo hacemos con todo el equipo con el que hemos desarrollado el DNI y el Pasaporte. A ese equipo lo hemos abocado ahora a la supervisación de la aplicación del SUBE", afirmó Randazzo, tras lo cual agregó que él confía "mucho siempre en el personal que tiene el Estado".

"Creo que lo que hace falta es funcionarios que los motiven y le marquen un horizonte de trabajo. Cuando hay compromiso hay vocación y estamos a la altura de las mejores empresaas privadas y a un costo infinitamente menor que estas consultoras, que cobran cifras realmente importante s. Recuérdese el DNI: el contrato con Siemens era por 1260 millones de dólares y nosotros hemos hecho lo mismo y mejor por solo 18.600.000 dólares", concluyó Randazzo.

El caso que derivó en la suspensión

Chandler fue contratado por la Secretaría de Transporte para el control de la SUBE, al igual que Marcela Ashley y Steve Beer, sus asistentes para controlar la SUBE, fueron empleados en las mismas condiciones, según consta en el expediente. Sin embargo, Ashley denunció ante LA NACION que nunca trabajó en el boleto electrónico y no cobró "ni un peso" de sus 247.860 dólares de contrato. Tras esa revelación, el gobierno nacional resolvió anunciar la suspensión de un contrato en el que se habían detectado varias situaciones controversiales.

La tarjeta SUBE se había diseñado para evitar el uso de monedas para el transporte público. Luego se iba a usar para controlar los subsidios oficiales a colectivos y subtes
La tarjeta SUBE se había diseñado para evitar el uso de monedas para el transporte público. Luego se iba a usar para controlar los subsidios oficiales a colectivos y subtes Fuente: Archivo

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