Reclamos a Boudou, en un clima informal

Hubo inquietud por el mínimo no imponible
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30 de diciembre de 2009  

La mesa que compartió el ministro de Economía, Amado Boudou, con la dirigencia sindical fue muy jugosa, por las expectativas que su presencia generó entre sus acompañantes.

Junto con el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, compartieron el almuerzo los gremialistas Carlos Sueiro (Aduanas), Norberto Di Próspero (Asociación del Personal Legislativo), Sergio Palazzo (a cargo de La Bancaria, en reemplazo del detenido Juan José Zanola) y Noé Ruiz (Asociación de Modelos Argentinos).

Los sindicalistas del gremio petrolero que participaron también de la mesa fueron los más batalladores respecto de una cuestión de interés común para las organizaciones gremiales: el reclamo al Gobierno para que incremente el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias.

Aunque no había reclamos formales, hubo coincidencias en que "los trabajadores no debían ver disminuidos sus ingresos por lo que les descuenten de Ganancias", dijeron los dirigentes. Boudou terminó de acuerdo: "Debemos hacer algo", dijo.

El ministro dialogó sobre todos los temas que le propusieron los comensales, y él, de paso, aprovechó para "pasar el aviso" con todas las medidas económicas que llevaron "al crecimiento del país", la estabilidad del empleo y una serie de cuestiones en las que siempre hubo acuerdo, en un trato "muy informal" y pasatista.

Paritarias en las mesas

Aunque hubiese sido materia de discusión con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada (presente en otra mesa), los sindicalistas avanzaron sobre las negociaciones paritarias que comenzarán, en su mayoría, en marzo de 2010.

Más bien, las quejas gremiales apuntaron a los empresarios que se resisten a dar aumentos salariales. Boudou esquivó juzgar a los ejecutivos. Dijo que los sindicalistas debían ser firmes en sus pedidos y que prevalecería la mejor negociación posible.

Fueron motivo de comentarios las palabras de la presidenta Cristina Kirchner cuando se refirió a la recuperación de las industrias de la construcción, automotriz y metalmecánica. Todos estuvieron de acuerdo en que debía continuar y profundizarse en 2010 el plan económico.

Aunque en alguna mesa se trató de colar el tema de la deuda del Gobierno con las obras sociales, en la de Boudou ello no ocurrió. "No es que no interesara, sino que no se dio que lo discutiéramos. No depende de él tampoco, sino más bien de la decisión política de la Presidenta", dijo un sindicalista a LA NACION.

El momento de la llegada de Cristina Kirchner a esa mesa significó una coincidencia con las políticas del Gobierno que ella planteó y que ningún gremialista se animó a contradecir.

Una curiosidad fue que también se acercó Néstor Kirchner. Pero, según los presentes, no habló de las posibilidades electorales del justicialismo, ni siquiera siendo aún su titular.

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