Recuperar el equilibrio

Federico Pinedo Para LA NACION
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27 de diciembre de 2009  

Si la democracia es el gobierno de todos -y no de algunos que tuvieron circunstancialmente el apoyo de la primera minoría-, entonces el nuevo Congreso anuncia un tiempo más democrático. Los congresos sirven para pelearse por ideas o porque unos deben controlar y otros no quieren que los controlen, pero también deben servir para acordar. Si no hubiera posibilidad de acuerdos, no habría posibilidad de un gobierno de todos (o de una mayoría representativa). Por eso, la primera sesión del nuevo Congreso fue una bocanada de aire limpio: nos habíamos puesto de acuerdo la izquierda intelectual, el nacionalismo combativo, los radicales, los peronistas, los socialistas, partidos provinciales, republicanos, sectores que privilegian la defensa de los derechos humanos, ecologistas y los centristas del Pro: 160 diputados sobre 257.

Ese día el oficialismo, al que sólo se puede definir como kirchnerista por su jefatura vertical, no quiso participar desde el inicio de la sesión de jura de los nuevos diputados e intentó oponerse a que se aplicara el reglamento, que establece que a cada bloque le corresponde en las comisiones especializadas estar representado en la misma proporción que en la Cámara. No querían convalidar el resultado del voto popular del 28 de junio y acudieron como justificativo o excusa a la "gobernabilidad". ¿Será que no se puede gobernar con democracia y pluralismo o que algunos no quieren hacerlo? Por las dudas, la oposición mayoritaria no dejó dudas: mantuvo la presidencia de la Cámara en el oficialismo, en un aporte inédito de racionalidad.

Al hablar con un líder de la denominada izquierda parlamentaria tuvimos un acuerdo claro y sencillo sobre nuestro deber en los próximos años: hay que respetar el voto de la gente; hay que respetar la Constitución y volver a ella, por ejemplo en la independencia de poderes y en el cumplimiento de las leyes; hay que rescatar y cuidar lo público, en particular el dinero público, metiendo preso al que lo use para su beneficio privado. Sencillo y revolucionario.

Equilibrio, diría Metternich. Lo contrario del golpe es el equilibrio, porque sin él vamos a los tumbos; lo contrario de la violencia es el equilibrio; lo contrario de la guerra es el equilibrio; lo contrario del abuso es el equilibrio; lo contrario del autoritarismo es el equilibrio. La función del nuevo Congreso es dar equilibrio, para beneficio de éste y del próximo gobierno.

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