Remedios contra el mal humor

Jorge Oviedo
(0)
6 de diciembre de 2001  

Las medidas adoptadas ayer -que incluyen una flexibilización para los depositantes y restricciones adicionales para los exportadores- son una muestra de la preocupación por dos puntos clave. Uno es el mal humor generado entre los depositantes. Otro, que la sangría de fondos no ha terminado con las restricciones lanzadas el sábado.

El Gobierno flexibilizó cuando permitió que los 1000 pesos mensuales puedan extraerse de una sola vez en las cuentas relacionadas con pagos de salarios.

Con este mecanismo tal vez valoró que -a fin de cuentas- los depósitos se pierdan gota a gota en cuatro semanas no cambia mucho las cosas de un drenaje de uno o dos días por mes.

Tal vez pesó también que por esta vía tranquilizaba, aunque sea un poco, a los acostumbrados a manejarse con efectivo.

Quienes tengan gastos muy superiores a esa cifra deberán, no obstante, recurrir mucho más a los medios de pago electrónico.

De paso, también quitó argumento a las protestas gremiales. El propio Cavallo lo admitió con picardía, al decir -palabras más, palabras menos- que en todo caso, si la CGT sostenía la protesta será porque elige defender a las minorías que tienen ingresos altos.

Y también flexibilizó cuando indicó que los depósitos hechos en efectivo desde el lunes último no están sujetos al límite de extracciones. Esto es una muestra de que la preocupación del Gobierno es que no se detenga el ingreso de recursos al sistema financiero, algo que por ahora parece imposible de lograr.

Más duro es el tema de las exportaciones. Ahora la exigencia es que el producido por la venta de bienes al extranjero debe efectivamente ingresar en el país si lo que se quiere es lograr la devolución del IVA y el pago de los reintegros.

No se trata de un control de cambios, ya que no se dice que se vaya a volver al esquema según el cual los exportadores recibían moneda local a un tipo de cambio definido por el Banco Central y que en general era inferior al de mercado.

Pero es una restricción más al movimiento de capitales y que había desaparecido hace una década.

La flexibilización para llevar dinero en efectivo al exterior es relativa si, como dijo Cavallo, es imposible retirarlo de los bancos. Hay que tener esa cifra en billetes para poder trasladarlos.

Si lo que se buscó al asegurar que los depósitos hechos a partir del lunes no tienen restricciones es que las sumas que están en cajas de seguridad o en el colchón vuelvan a las cuentas, por otro lado se abrió una puerta para que partan hacia otras playas.

Nada impide ahora que alguien salga por la frontera portando US$ 10.000 en efectivo para depositarlos en una cuenta en el exterior.

Antecedentes

Por otra parte, las restricciones para evitar la fuga de capitales son en la Argentina de dudosa eficacia.

En la década de los 80 se fugaron miles de millones de dólares, por miedo a las devaluaciones, las incautaciones de depósitos y el ahorro forzoso, de los cuales muy pocos volvieron .

Por entonces no sólo había controles al movimiento de capitales -como los que ahora se aplicaron de nuevo-, sino también control de cambios. es decir, un régimen mucho más restrictivo.

Y sin embargo, la fuga ocurrió. Esta habilidad argentina para burlar los controles debería ser tenida muy en cuenta a la hora de sacar conclusiones acerca del efecto que podrían tener las actuales medidas.

En todo caso, el efecto teórico puede llegar a estar muy lejos de lo que efectivamente se consiga.

Los cambios de última hora, luego de discusiones en el gabinete, demuestran que incluso hay problemas de instrumentación con el denominado "remedio extremo".

Nada de esto contribuye a apuntalar la confianza. La falta de ella es precisamente la que generó la corrida bancaria.

Y lo que parece surgir claramente es que quienes se asustaron y retiraron sus depósitos no temían la falta de solidez de los bancos, sino un manotazo por parte de las autoridades.

No existe un sistema bancario capaz de soportar que todos los depositantes le reclamen al mismo tiempo sus fondos. Y no existe un país moderno sin sistema financiero, sin "crédito público".

El Gobierno y la principal dirigencia política no han hecho aún nada eficiente para que se restaure la confianza.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.